Todo soporta un nombre elegante o al menos europeo. Los españoles lo saben, así que han adoptado el rótulo Greenwashing para endilgárselo a una maniobra, método o ejecución que parece bonito, pero que se mueve con desagradables tentáculos y propósitos.

Así por encimita y sin profundizar, la cosa consiste en el financiamiento de investigaciones, programas y cátedras universitarias por parte de empresas privadas, en España. Suena tan edificante; los ricos destinan parte de sus ganancias a algo que puede llamarse “el conocimiento” e incluso “el desarrollo”, y la ciencia, la universidad y los estudiantes se benefician con el baño de euros. “Baño” proveniente de las empresas que más destruyen el ambiente. Ya esto último empieza a aclarar algunas cosas.

Entre las empresas que intentan lavarse un poco la cara de esta manera se encuentran Repsol, Endesa, Naturgy, Iberdrola y British Petroleum. Las cátedras que financian son Energía y Sostenibilidad, Energía y Pobreza, Familia y Discapacidad, Impacto Social, y otras más. Compañías que destruyen el ambiente y los océanos, porque esa es la naturaleza de su negocio, drenando algún sobrante de sus arcas a estudios e investigaciones que deberían decir verdades sobre esas compañías. Y que terminarán diciendo que todo es culpa del comunismo.

En realidad no es nada nuevo el procedimiento, que también lleva un elegante nombre: filantropía. Pero nunca será tarde para denunciarlo o al menos visibilizarlo.

Con información de La Marea

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