Inicio Cómo va el mundo Lo bueno, malo y feo de la energía mareomotriz

Lo bueno, malo y feo de la energía mareomotriz

por Teresa Ovalles
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En tiempos de crisis energética, el mundo anda en busca de alternativas viables a las costosas y contaminantes energías fósiles (petróleo, carbón y gas natural). Según estudios de la ONU, estas constituyen 80% de la demanda energética actual.

La producción de energía renovable tiene la particularidad de que va de un extremo a otro: o genera demasiado o no genera suficiente.

Entre estas energías alternativas existe una de la que poco se habla y recién comienza a ser considerada: la energía mareomotriz. Esta se genera a partir del aprovechamiento de la fuerza de las mareas.

A pesar de que esta tecnología se conoce desde hace más de medio siglo, no es sino ahora que se está considerando seriamente como una alternativa energética.  

La generación de energía mareomotriz presenta muchas ventajas frente a otras energías renovables que requieren de grandes espacios como sucede con las granjas de energía eólica o solar.

Además, la tecnología actual permite medir con gran precisión el comportamiento de las mareas y corrientes submarinas, lo que no ocurre con otras de las llamadas energía renovables.

Las estimaciones del gobierno de Reino Unido han sugerido que una combinación de energía de las olas y las mareas tiene el potencial de satisfacer alrededor del 20% de las necesidades totales de electricidad de ese país, a partir de una capacidad instalada de alrededor de 30 a 50 gigavatios (GW).

Andrew Scott, director ejecutivo de Orbital Marine Power, la desarrolladora más importante de energía mareomotriz, ha dejado muy clara su posición en un evento realizado al comienzo de la 26 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2021, así que no puede confundírsele con un ecologista: “todo debe estar respaldado por la capacidad de las personas para ganar dinero, y eso significa que debemos tener la misma oportunidad que todas las demás tecnologías renovables han tenido anteriormente”.

En las islas Shetland, situadas en el extremo norte de Reino Unido, aprovechan las turbulentas aguas del mar del Norte para generar energía mareomotriz a partir de cuatro turbinas de 300 kilovatios, ubicadas en el lecho marino.

La electricidad generada es suficiente para atender 60 viviendas y cargar los carros eléctricos de los isleños.

La central de Rance es la instalación mareomotriz más grande e importante en la actualidad. Ubicada en Francia, tiene 55 años funcionando.

La planta produce 600 millones de kilovatios-hora (kWh) por año, lo que alcanza para cubrir 45% el consumo eléctrico de toda la Bretaña francesa, región que tiene una población de poco menos de 3 millones y medio de habitantes.

Efectos medioambientales

Como la energía mareomotriz está apenas comenzando a ser utilizada, aún no se sabe a ciencia cierta cuál sería su impacto sobre el medioambiente. Algunos estudios alertan sobre el daño potencial de las aspas giratorias a la fauna marina.

El impacto del ruido producido por la rotación de las turbinas puede afectar el hábitat de los peces en los lugares donde se desarrolla esta energía.

Grupos ecologistas también han alertado respecto a la posibilidad de que estos parques submarinos de turbinas incidan negativamente en la calidad del agua y los procesos de sedimentación marinos.

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