Inicio Cómo va el mundo La insoportable indiferencia de los países ricos

La insoportable indiferencia de los países ricos

por Jose Roberto Duque
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Oscar Palacios

Las consecuencias perversas de un modelo depredador e insaciable sostenido solo por la avaricia de las potencias mundiales afectan, ¡vaya novedad!, principalmente a los países más pobres.

Los potentados continúan sin meterse las manos al bolsillo y asumir la responsabilidad con sus víctimas: los países pobres que hoy sufren los estragos de los fenómenos naturales derivados del cambio climático.

Aquellas naciones que llaman desarrolladas se han mostrado insensibles ante la trágica realidad que viven los países insulares. A pesar de que la cifra ($100.000 millones) puesta sobre la mesa para ayudar a financiar las medidas paliativas de los efectos del cambio climáticos es insuficiente, ni siquiera la cumplen y continúan demorando la entrega.

Los líderes de los países más afectados se quejan del deshonesto proceder de los enviados de la potencia. Los acusan de mostrarse preocupados y solidarios en sus declaraciones ante los medios, e indiferentes tras las cámaras. Dicen estar decepcionados y hastiados de “promesas vacías”.

Las palabras del ministro negociador de Guinea en representación de los países del G77 y China dan en la diana del asunto: “un Una COP sin una financiación concreta no puede calificarse de exitosa.

Lo que sigue es un trabajo realizado por la propia ONU en el cual recoge la posición y denuncias de algunos de los líderes de pequeños países insulares azotado por el aumento del nivel del mar, huracanes y tifones.

La lucha por las pérdidas y los daños

El término ‘pérdidas y daños’ está recogido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se utiliza para referirse a los daños que la crisis medioambiental está provocando.

Sin embargo, la respuesta adecuada a esta cuestión ha sido objeto de disputa desde la adopción de la Convención. Establecer la responsabilidad y la indemnización por pérdidas y daños ha sido un objetivo que se viene persiguiendo desde hace tiempo en las negociaciones para los países vulnerables y en desarrollo de la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de Países Menos Adelantados. Pero los países ricos se han resistido a debatir el tema a lo largo de los años.

“Seis años después del Acuerdo de París, que tiene su propio artículo sobre pérdidas y daños, los países pequeños todavía tienen que luchar para tener un tema de la agenda sobre pérdidas y daños en la COP”, dijo un representante de la ONG Climate International durante una conferencia de prensa.

En cuanto al otro gran tema del día, la adaptación, también está ligada a la financiación. Los líderes de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo dejaron claro que los compromisos de la semana pasada en materia de bosques, agricultura, financiación privada y otros asuntos son insuficientes.

“Acogemos con satisfacción los nuevos compromisos contraídos la semana pasada, pero con el debido respeto, para ser honesto, no puedo estar entusiasmado con ellos (…) Faltan varias promesas nuevas, y otras vienen con compromisos insuficientes que sólo han conseguido poner obstáculos en el camino que lleva a la ruta errónea de los 1,5 grados de calentamiento”, dijo Frank Bainimarama, primer ministro de Fiyi.

Una promesa rota

El anuncio de la semana pasada de que la promesa de 100.000 millones de dólares anuales para la financiación del clima en los países en desarrollo se retrasará de nuevo era el gran tema tabú de la Conferencia, pero muchos líderes de estos países lo pusieron sobre la mesa.

“Las naciones desarrolladas nos están fallando, son las que tienen los recursos y la tecnología para marcar la diferencia y, sin embargo, han dejado fuera de la mesa el potencial de las energías limpias y la adaptación al no cumplir la promesa de entregar 100.000 millones durante dos años consecutivos (…) A nosotros, los más vulnerables, se nos dice que nos aguantemos y esperemos hasta 2023”, añadió Bainimarama.

El primer ministro recordó que, desde la firma del Acuerdo de París, trece ciclones han azotado las Fiyi, y afirmó que no debería haber una demora para desarrollar la resiliencia. Para ello se necesita dinero “simple y llanamente”.

“Estoy preparado, junto con cada uno de los fiyianos, a hacer lo necesario para asegurar nuestra cadena alimentaria y garantizar el crecimiento de nuestra economía insular. Tenemos soluciones y siempre estamos dispuestos a compartir nuestra experiencia”, destacó, y dijo a los delegados que también han ofrecido ya refugio a los habitantes de las naciones insulares de Kiribati y Tuvalu en caso de que sus hogares sean los primeros en desaparecer.

El ministro Simon Stiell, de Granada, también comentó que las promesas hechas la semana pasada deben traducirse en actuaciones significativas sobre el terreno.

“Para nosotros, en las islas, el cambio climático no es algo abstracto. Es real y se vive todos los días, y si la mitigación es un maratón que nos lleva a ese objetivo del 1,5, la adaptación es el sprint mientras luchamos contra los efectos y la urgencia de proteger la vida y los medios de subsistencia”, subrayó.

Por su parte, Kathy Jetñil-Kijiner, enviada climática de las Islas Marshall, dijo que la ciencia está empezando a revelar que las medidas de adaptación van a costar mucho más de 100.000 millones de dólares al año.

“Hablamos de varios miles de millones de dólares para aplicar nuestros planes nacionales de adaptación. Hemos recibido estudios preliminares que nos muestran estimaciones de decenas de miles de millones para la recuperación de tierras, la elevación de partes de nuestras tierras y la migración interna. Cuando negociemos un nuevo objetivo de financiación para 2025, debe estar basado en la ciencia. El primer objetivo era una estimación”, explicó.

Mientras todo esto ocurría, la presidencia de la COP26 celebraba este lunes un acto para hacer balance del progreso de las negociaciones en curso. Como es lógico, los representantes de los países en desarrollo hicieron un contundente llamamiento para que se resuelvan los puntos pendientes de la agenda, haciendo hincapié en la cuestión de la financiación.

También afirmaron que la plétora de compromisos anunciados la semana pasada son bienvenidos, pero que falta por ver si se toman medidas.

“Una COP sin una financiación concreta no puede calificarse de exitosa”, dijo el ministro negociador de Guinea en representación de los países del G77 y China.

“Estamos decepcionados porque los países desarrollados no están dispuestos a debatir cuestiones de financiación”, y les acusó además de hacer algunas “promesas vacías”.

Antigua y Barbuda, en representación de la Alianza de Pequeños Estados Insulares, abordó el fracaso de la entrega de los 100.000 millones de dólares de financiación para el clima por parte de los países desarrollados, así como la incertidumbre sobre la financiación para la adaptación, diciendo que debería ser mucho más ambiciosa.

“Si un árbol cae en un bosque y nadie lo oye, no hace ruido. El acto sobre las contribuciones determinadas a nivel nacional tuvo lugar brevemente a altas horas de la noche en una pequeña sala con un interludio musical. Colegas, no estuvimos allí para escucharlo. El informe revela una enorme brecha en la ambición, necesitamos unos planes nacionales más contundentes para 2030 con planes de implementación concretos”, dijo la ministra, señalando que el informe indica que habrá un aumento del 13% de las emisiones, en lugar de reducir el 45% necesario para frenar el calentamiento global.

Bután, en representación del grupo de países menos desarrollados, dijo que las declaraciones públicas de los países suelen diferir de lo que se escucha y de las negociaciones.

“Llegamos a Glasgow con grandes expectativas, necesitamos compromisos firmes para garantizar la supervivencia de los mil millones de personas que viven en los países menos desarrollados en el futuro. Todavía hay puntos clave en las negociaciones que debemos resolver esta semana”, subrayó.

El representante se refería a los temas de la transparencia, los mercados de carbono, el reglamento de París, así como la financiación, que la presidencia de la COP26 anunció que se tratarán en esta última semana de negociaciones.

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