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En busca del agua profunda

por Jose Roberto Duque
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Segunda parte de la incursión en la Mesa de Guanipa: taladro artesanal de Rufino Lista, Premio Nacional de Ciencia y Tecnología 2021

Nelson Chávez Herrera / Fotos: Leorana González

El uso de piedras afiladas como puntas de taladro para hacer perforaciones en otros materiales o huecos en la tierra, mediante movimientos rotatorios aplicando fuerza, es ancestral. Aparentemente en nuestros Andes de Trujillo y Mérida aún pervive el empleo de taladros de piedra. Reseñar la invención de un taladro artesanal diseñado para la perforación de pozos de agua en el país, en un pueblo, paradójicamente, fundado alrededor de un taladro, es el motivo de esta crónica.

El pueblo es el Tigre. Fundado oficialmente en 1933 alrededor de la torre de perforación petrolera del Pozo Oficina Nro. 1, inmortalizado en la novela homónima de Miguel Otero Silva. El creador del taladro es Rufino Lista, ganador del Premio Nacional a la Inventiva Tecnológica Popular Luis Zambrano (mención Profesional) en 2021, con un modelo portátil elaborado con piezas de reciclaje, mechas y tuberías desechadas por la industria petrolera.

Rufino Lista Romero nació en Carúpano el primero de abril de 1969, pero se crió en Irapa (Sucre). Su padre, Rufino Antonio Lista, era constructor; su madre, Carmen Romero, secretaria ejecutiva en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS). Vista de esta forma, su relación con la construcción parece venirle por la sangre, y su vínculo con el agua, por haber crecido frente al golfo donde desemboca el río Orinoco.

“Yo me crié en el pueblo y al frente estaba el golfo de Irapa y veía el mar que se iba y se venía. Mis primos y amigos hacían barquitos para jugar, y yo me anoté ahí, me llamaba la atención. Me acuerdo que cuando el Orinoco entraba había unos pescaditos que se agarraban con facilidad”.

Estudió hasta sexto grado en la Unidad Educativa José E. Machado de Irapa. Se fue al Liceo Militar Eleazar López Contreras de Ciudad Bolívar, obtuvo el grado de bachiller en ciencias en 1986; más tarde se fue a Maracay y se graduó como Técnico Superior en Informática en el Instituto Antonio José de Sucre. Luego hizo equivalencias para estudiar Ingeniería de Sistemas en el Politécnico Santiago Mariño de Barcelona, antes de retornar a su añorada Irapa, a trabajar como analista de sistemas en un proyecto de asistencia técnica para pequeños y medianos productores, y pequeñas y medianas productoras.

Regreso apropiado para el desciframiento, pues entró en contacto con las maniobras y necesidades de los campesinos y las campesinas para procurar el agua a sus cultivos, asimiló los métodos ancestrales de riego y almacenamiento, en diques artesanales hechos de piedra o con elementos propios de la zona. Experiencia que empezó a revelarle “la necesidad de que había que innovar, de que había que fabricar”. Llama de creador que creía apagada por la informática, por los sistemas.

En las entrañas de las petroleras

Con esta inquietud se fue a Monagas a trabajar como ingeniero de sistemas para una empresa canadiense dedicada a hacer Well Testing: evaluar la producción, presión, humedad de los pozos petroleros. Pero picao ‘e culebra, empezó a interesarse por el funcionamiento de los equipos petroleros, por saber cómo operaban los dispositivos tecnológicos dispuestos en los pozos para generar los reportes que la empresa, con tanto celo, se cuidaba de compartir con sus empleados.

De esta empresa pasó a otra, pero de obrero, para estar más cerca de los taladros, como asistente de llave hidráulica, suministrando al taladro la tubería de perforación, empalmándola, dándole el torque. Viendo operar los equipos sintió que “…se estaba despertando esa sabiduría, tal vez genética, de construir cosas”. Pensó en trabajar en Petróleos de Venezuela (PDVSA) para entrar de lleno en el ambiente petrolero, y siguiendo la intuición, haciendo caso a su curiosidad insaciable, hizo un curso de Perforación de pozos petroleros” en la Fundación para el Desarrollo Académico de la Universidad de Oriente.

Título en mano se fue a Caracas, no logró trabajar en PDVSA pero sí hacer una pasantía en una empresa extranjera con un perfil directamente relacionado con tecnología de la información. Un amigo le regaló un libro donde estaba el estudio de todos los pozos petroleros de Venezuela –hecho por una empresa norteamericana–, en cuya lectura, finalmente, logró entender la conexión entre mecánica de la perforación de pozos y automatización, la función de la digitalización en los hidrocarburos. Información que para la época no era fácil de obtener, pues las empresas petroleras eran reacias a compartir conocimiento.

Ingresó como obrero. “Siempre me gusta pasar como obrero, para ver las cosas desde abajo. ¿Cómo entiendo las cosas desde arriba, si no conozco las de abajo?”. Y desde abajo observó cada proceso, moliendo en su interior las palabras de su padre: “Anda a buscar lo que tú no sabes si está: el pez”. Como en su infancia.

Datos en la basura

Estaba en medio de las más altas tecnologías para medición de pozos, moviéndose entre plataformas y camiones con dispositivos electrónicos de punta, generadores de informes inmediatos mediante sistemas automatizados. Entonces su objetivo de trabajar en PDVSA se le fue diluyendo y empezó a pensar en fundar su propia compañía. Especialmente despues de aquella tarde, cuando, revisando en la basura de la empresa extranjera, como solía hacerlo regularmente para buscar datos o informes de los pozos, se encontró con un tambor lleno de manuales que decían: “Información confidencial”.

“Ahí empecé a ver los diagramas eléctricos, mecánicos, de cómo era el asunto de la empresa, los planos, las especificaciones del sofware”.

Trabajaba en otra empresa norteamericana especializada en prestar servicio de fluidos de perforación y control de sólidos –haciendo uso inteligente de su método para garantizar la transferencia tecnológica– cuando se produjo el paro-sabotaje petrolero de 2002. Entonces se presentó la oportunidad, y pudo crear su empresa de producción social: La Cooperativa Venezolana de Control de Sólidos y Fluidos de Perforación, R.L.

Máquinas como cuerpos humanos

“La vida, hermano, yo la veo completa. Tú no puedes pensar, para crear un taladro de perforación, nada más que en el ambiente petrolero. En todo lo que a mí se me ocurre crear, enseñar, veo que el sistema por excelencia es el cuerpo humano. Si yo quiero diseñar una bomba, primero veo cuál parte del cuerpo humano hace esta función. Ve donde está el corazón: la sangre va y viene, va y viene, entonces, ¿por qué el corazón no está en otro lado? Más abajo, más arriba, del lado derecho. Todo eso yo lo estudio, para encontrar la forma, los resultados que deben dar la ciencia y la invención. Para construir este taladro volví a mirar el niño escondido en mí. Yo tenía que ser era constructor, pero con un certificado ancestral, porque ahí es donde está la génesis, el principio, donde tratan de confundirte para que no avances, no crees, no pienses, no sientas que eres capaz. Un taladro es fácil de construir”.

Foto JRD

Como muchas otras personas inventoras Rufino Lista necesitaba del apoyo del Estado. En su caso, porque el taladro que construyó reutiliza materiales desechados por la industria petrolera: tubos de perforación, mechas que ya no sirven para perforaciones petroleras, pero sí para pozos de agua, para desbastar la formación lítica a profudidades menores. Es un taladro parecido a muchos otros: tiene una torre de perforación, un tanque de aceite, uno de gasóil, una torre de perforación, un sistema hidráulico. Pero lo innovador, la genialidad, es que es portátil. Está montado sobre una plataforma de dos ejes y puede transportarse fácilmente con una pick up o un camión hasta el lugar de la perforación. Pero además, Rufino ha diseñado una pieza que permite acoplar su sistema hidraúlico con el motor de un tractor.

“Yo lo que necesito saber es la compatibilidad de la bomba con el motor del tractor, para acoplarla al toma fuerza. El tractor me da una energía mecánica de 540 rpm (revoluciones por minuto), la bomba hidráulica las transforma en más de mil. Tenemos los 2 tanques: el de aceite, más un tanque de gasóil de 300 litros que aguanta para varios días de perforación, e incluso sirve para llevarle combustible al productor; un aparato que regula el exceso de calor para que la densidad del aceite se mantenga, las mangueras que entran en un mando principal acondicionado para bajar la cabria o torre de perforación; un gato hidráulico que se encarga de subir la cabria y colocarla vertical. Lo que sorprende del taladro, la mayor innovación, es su diseño, las posibildades que tiene para abaratar costos”.

Así se perfora un pozo

“Una vez realizado el estudio de suelo, o si el señor de la radioestesia vino con su varita mágica y dijo ‘aquí hay agua’, el trabajo de perforación puede iniciarse. Se empalma el tubo de perforación a la torre y en la punta se le coloca la mecha, lubricada con aceite. La mecha tiene la capacidad mecánica ideal para cortar, para desbastar el suelo mientras va girando, presionada por la fuerza hidráulica. Se inyecta agua a presión por el tubo de perforación para ablandar la formación, y el material desbastado es succionado por un tubo de menor diámetro mediante una bomba de alta presión”. Así, dice Rufino, se va controlando el proceso y, empalmando un tubo con otro, se avanza hasta lograr la profundidad requerida.

Digamos que la perforación llegó a 100 metros. Ahora es necesario saber con precisión a qué profundidad están las arenas productoras, las vetas de agua. Para eso es necesario el registro eléctrico vertical. Viene un camión, se ubica cerca del hoyo, se baja la sonda y esta genera un análisis detallado de la ubicación de los tres niveles donde el agua se deposita:

  • –El nivel freático: donde están las trazas de humedad o el agua, puede verse a simple vista.
  • –El nivel estático: donde el agua, por cuestiones naturales, sube o baja.
  • –El nivel dinámico: donde va a colocarse la bomba electrosumergible o el Manador.

El trabajo de Rufino se acopla y complementa con otro del que publicaremos detalles en una próxima entrega: el Manador o dispositivo de bombear agua mediante un ingenio mecánico-gravitacional, obra del tecnólogo Luis Pinto, publicaremos aquí una próxima entrega.

La idea de Rufino es fabricar un taladro de perforación para pozos petroleros, pero necesitaba dar el primer paso. Ahora va a continuar buscando el pez. A las personas interesadas en construir su propio taladro de perforación para pozos de agua, les comunicamos que Rufino Lista está dispuesto a enseñarles cómo hacerse uno.

Foto JRD
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