Inicio En resiliencia “Hay que arriesgarse a hacer las cosas y hacerlas con amor”

“Hay que arriesgarse a hacer las cosas y hacerlas con amor”

por Jose Roberto Duque
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De Misión Robinson a la Cayapa Heroica: en Ramona Alvarado han florecido varios de los logros más hermosos de la Revolución

Roberto Malaver / Fotos: Will Pérez

Está llena de contento. Está feliz Ramona Alvarado, trabajadora del Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (CENDIT), ente adscrito al Ministerio para la Ciencia y la Tecnología. La gente de la Cayapa Heroica, a través de su hija, Candi Moncada, le propusieron confeccionar los filtros compatibles para las incubadoras neonatales, y ella aceptó el reto y salió triunfante y contentísima.

Quiero empezar leyéndole esta nota: “Carlelinés Gavidia, lideresa de la Cayapa Heroica, dice: ‘Queremos reconocer a la señora Ramona Alvarado, quien fue la persona que confeccionó estos cuatro filtros, cuatro filtros compatibles con los 18 modelos de incubadoras neonatales del mercado nacional’. ¿Por qué ese reconocimiento?

–Yo me encargué desde el primer momento. Ellos llegaron aquí, Candi –su hija- llegó aquí con una hoja y me dijo: “Mamá, para ver si se pueden fabricar estos filtros aquí”. Empecé a hacer los moldes, a sacar los patrones, y allí empezaron a buscar los materiales y a construirlos. Hicimos varias muestras hasta que llegamos a lo que ellos querían, que era un filtro que no perjudicara a los bebés en ninguna forma. Buscaron las telas que eran acordes para eso. Y de ahí empecé yo, bueno, también aportaron mucho los muchachos, porque de hecho, lo cortamos en el CENDIT. Eran 750…

La viceministra para Tecnologías de la Información, Gloria Carvalho, dijo: “En el área de incubadoras neonatales hemos recuperado 422 a nivel nacional. Esto significa que esas 422 incubadoras, en un año, pueden atender a unos cuatro mil neonatos”. Nótese que me estoy apoyando en su propia gente.

–Las incubadoras las repararon los ingenieros que trabajan allá, en el CENDIT, es decir, la gente de la Cayapa Heroica. Yo me encargué y empecé a coser.

¿Y sigue cosiendo?

–Ahorita lo que venga del CENDIT lo hago.

Y ¿por qué su hija le trajo a usted ese problema?

–Porque yo he cosido. Ya tenía idea de cómo se hacían, de cómo trabajan las máquinas, y además, tengo también las herramientas. Para eso se necesita la overlock y la máquina recta.

Se detiene y sonríe. Está feliz. Y sigue diciendo:

–Me siento muy contenta de haber aportado mi conocimiento allí. En esta crisis que estamos viviendo, cuando no había los repuestos para las incubadoras, y que yo haya sido, diría, la sortaria, de haber sido la elegida para hacerlo, eso me complace, me siento muy orgullosa. Ella sabía que yo tenía las maquinarias y que lo podía hacer, estaba segura de que me lo iba a decir, y yo no me iba a negar. Hay que arriesgarse a hacer las cosas y hacerlas con amor.

¿Cómo llegó al CENDIT?

–Yo me gradué en la Misión Robinson. Y cuando llegué al CENDIT estaba en la Misión Ribas, empecé trabajando en Planta Física. Me gradué en la Misión Ribas y empecé en la Misión Sucre. Y ahí me dieron la oportunidad de trabajar como analista de bienes nacionales.

¿Cuando usted llegó desde Mérida a Caracas no imaginó nunca que iba a hacer ese trabajo?

–No. Yo llegué a trabajar en casas de familias, y gracias a Chávez, que no tengo palabras para describirlo, quien nos abrió los ojos y nos dio esas oportunidades, estamos donde estamos. Ahorita el que no estudia y no se prepara es porque no quiere, porque tenemos todas las herramientas.

Y siempre alegre, vuelve a hablar acerca de los filtros.

–Eso lo hicimos en el CENDIT. Después que eso pasó por mis manos, fuimos al Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) para colocarles unos tornillos, después los empaquetaron y los llevaron al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) para esterilizarlos. La ministra Gabriela (Jiménez) le dio todo su apoyo, y Carlelinés fue la que se encargó de eso.

¿Cómo son los filtros?

–Los traían importados de Argentina. Ellos mandaban todo lo que era consumible, pero a raíz de que ganó Macri, nos quitó eso, suspendieron todo lo que eran las importaciones, entonces todas esas incubadoras se fueron arrumando ahí, sin poderlas utilizar porque no tenían los filtros, otras por pequeñas tonterías. Fallas.

¿Y la tela?

–De eso se encargó Carlelinés. Yo lo primero que hice fue hacer el patrón en papel con las medidas, después se compró lo que lleva adentro, y la tela que lleva afuera, todo eso se cortó en el CENDIT. Y tenían que ser varias personas porque yo solita no iba a poder hacer tanta cantidad de cortes. Después tocó armarlos. Los armé aquí, en casa.

¿Cuántos modelos de filtros son?

–Son cuatro modelos: Medianos, cortos, largos, pequeños. Compatibles con 18 modelos de incubadoras.

¿Y siempre la invitan a los hospitales cuando van a hacer entrega de nuevas incubadoras?

–Me invitaron hace poco a La Guaira. Y en el Ministerio de Ciencia y Tecnología me hizo un reconocimiento la ministra Gabriela Jiménez.

¿No ha tenido alumnos?

–Todavía no, pero si me toca también estoy dispuesta.

Lo malo es que esos niños recién nacidos no se lo van a agradecer –le digo con picardía.

–Eso no me importa. Lo que me importa es que tengan protección, que estén sanitos, eso es lo importante. No hay que hacer las cosas esperando recompensas, hay que hacerlas con amor.

Es decir que el bloqueo ha permitido que pasen estas cosas.

–Antes las cosas que nosotros hacíamos como que no valían, ahora sí, nosotros podemos hacer muchas cosas, tenemos materias primas para hacerlas.

Si le vuelven a llegar con otro proyecto para hacerlo, ¿lo haría?

–Con toda el alma.

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Monólogo de los filtros

Así describe Candi Moncada otros detalles del proceso:

“En el Cendit ya sabían que mi mamá sabía coser, porque ese fue uno de sus oficios por mucho tiempo. Ellos pensaron inmediatamente en mi mamá, y me preguntaron, ¿tú crees que tu mamá, puede?, y yo les dije, claro que sí, con las máquinas de la casa se puede, yo le voy a preguntar. Y ella inmediatamente dijo que sí.

“Antes de probar con diferentes textiles, los muchachos de la Fundación era la primera vez que se encontraban con esto de las incubadoras. Ellos venían de trabajar con equipos de telecomunicaciones, y de repente le llegan con una incubadora, empezandito, a aprender cómo funciona, para poder repararla. Después, ver que las fallas que generalmente ocurrían eran por falta de mantenimiento preventivo, y uno de esos mantenimientos preventivos era el cambio regular de los filtros. Los filtros se deben cambiar cada tres meses, o cada vez que haya un paciente nuevo en la incubadora, pues una cosa también de lógica: si vas a meter un bebé que tiene una enfermedad, lo sacas y vas poner otro, es evidente que se enferma”.

“Ese tipo de cosas no se estaban haciendo porque no había filtros ya, porque eran consumibles, que se compraban con las incubadoras en el momento de adquirirlas en la Casa Matriz. Entonces, ¿cómo hacemos, si la falla es esta cómo lo resolvemos? Ellos empezaron a probar con otras cosas, probaron con centros de cama, pero se dieron cuenta en la oficina que pasaban partículas del algodón que formaba el filtro, pasaban a la cabina, y eso no debía ser, esas partcículas se debían mantener en el filtro. Entonces ellos fueron probando con otras telas, proponiendo. Mi mamá cosió de diferentes telas, hasta que en pruebas de la Fundación se dieron cuenta de cuál era la más óptima. Ha sido hasta ahora un proceso muy artesanal, muy manual, y la producción artesanal es más lenta y un poco menos numerosa”.

“La intención de ahora es pasar a la industrialización con la gente del Parto Humanizado y el Ministerio de la Mujer, que tiene toda una articulación con costureras en comunidades, tienen una plataforma tal vez más amplia. Entonces se busca la forma de masificarlo, porque las incubadoras siempre van a necesitar ese consumible. Las incubadoras están aquí, lo que hay que hacerles permanentemente es el cambio de filtro como una forma de hacerles mantenimiento preventivo, y evitar así que esa falta se presente. Cuando hay una falla electrónica ellos la pueden reparar, pero si se puede prevenir haciéndole cambio de filtro, pues es preferible eso a algo más costoso”.

“Hay dos núcleos de la Cayapa Heroica, uno en Nueva Esparta y otro en Lara, y ese primer lote de filtros que mi mamá confeccionó se enviaron tanto a Nueva Esparta como a Lara. Y los miembros de la Cayapa Heroica cada vez que van a un hospital, llevan esos filtros y los cambian”.

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