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“Que vengan los inventores”

por Teresa Ovalles
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Gustavo Mérida / Fotos: Will Pérez

“Es el documento expedido por el Estado, el cual otorga a su titular, derechos exclusivos de explotación de la invención, por un tiempo determinado, impidiendo a terceros la fabricación, venta, uso comercial e importación de la invención protegida”. Concepto de patente, copiado y pegado, de la página web del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual: sapi.gov.ve

Francisco Astudillo Gómez, a media mañana, nos hace un recorrido por la sede, en el piso 4 de la Torre Norte del Centro Simón Bolívar. No hay ascensor pero ya la plaza Caracas no es el “estacionamiento” en que se había convertido hasta hace poco. Desde sus 72 años, activo en la docencia, jubilado, se siente “muy claro” de que su paso por la institución es breve y que otra persona continúe el trabajo. Maracayero, llegó a Caracas muy niño. “Tuve el privilegio y la fortuna de conocer a Jacinto Convit, quien me honró con su amistad. Cuando él inventó la vacuna contra la lepra, me contó que le estaban sugiriendo que solicitara la patente de invención y me pidió opinión”. Entonces, Astudillo toma el lugar del científico y narra cómo Convit decía: “Yo quiero que esto sea de la humanidad; no quiero enriquecerme con eso”. 

 -¿Qué es la propiedad intelectual?

 – Normas para alentar la creatividad en todas las áreas.

Franscisco Astudillo Gómez.

Astudillo, en 1997, fue Director Fundador del Sapi. Los recuerdos van, y vienen, a una velocidad distinta. Pandemia mediante, aunque desde antes, parece que el tiempo se desdobla también en esta oficina, limpia y silenciosa, a pesar de guacamayas y motorizados, de colectores y pregoneros. Estamos cerca de la avenida Baralt. Con voz serena, el abogado narra: “La propiedad intelectual en Venezuela ha tenido muchos vaivenes, muchos altibajos. En el 97 teníamos una de las primeras oficinas de Latinoamérica, quizá detrás de Argentina y Brasil. Un nuevo director general, que después fue ministro de comercio, suspendió el otorgamiento de patentes de invención. Si tú tienes una creación y reúnes las condiciones, el Estado está obligado a darte el derecho, ¡obligado!; no lo podemos negar. Administrar el espectro eléctrico es otra cosa. Pasaron 16 años sin dar patentes de invención en esta oficina. Hace un par de años, nombraron a Ricardo Sánchez Niño como director general”.

Profesor desde hace 45 años, no hay una hora de clases dada que no tenga algo que ver con patentes, derecho de autor, diseño industrial o propiedad intelectual. Sánchez Niño indaga, varios ex alumnos responden: “El profesor Astudillo”. Conversan y el profesor se convierte en asesor: “Yo te voy a asesorar y no te voy a cobrar un centavo”. Entonces se mete como asesor, pero nadie le hacía caso, porque un asesor, según sus propias palabras, es un jarrón chino: son un adorno. “Esto no existía”, nos cuenta mientras recorremos el espacio. “Era un sitio sucio y feo”. Dejó de asesorar y ahora el espacio de trabajo no está sucio. Ni feo. Comenzaron por reclutar examinadores; muchachos y muchachas recién graduadas, de distintas universidades. Los enamoraron, les ofrecieron formación en sus áreas, incluso fuera del país. “Hay mucho entusiasmo. Hemos tenido talleres virtuales con varios países.
Astudillo mira hacia donde se hurgan los detalles, sin rebuscar. “Es por ello que decía que es un derecho de excepción”, rememora el abogado: “es voluntario”. 

En este tomo están las marcas que fueron concedidas entre 1878 y 1905.

 -¿Qué es un invento?

 -Es una creación que soluciona una necesidad técnica en la industria.

¿Tener o no tener? El derecho al derecho voluntario

Ante la pregunta directa, respuesta directa. Sin silencios incómodos entonces, el profesor aclara: “Estos son derechos de excepción; todos los seres humanos tenemos derecho a acceder al conocimiento, a todos los conocimientos, sean técnicos, artísticos, etcétera. Es un principio general establecido en los tratados internacionales de los Derechos Humanos, pero hay una excepción: los protegidos por el Derecho de Propiedad Intelectual.

Derecho de autor, patentes y marcas son creaciones; unas para la parte artística y la contemplación y la satisfacción del espíritu. El proceso creativo que se da en la mente de algún músico, por ejemplo, es la misma que se da para un inventor. Hay una representación mental que luego se materializa. En materia de invenciones es más complejo; hay unas condiciones previstas en la ley. Aquí tenemos ingenieros mecánicos, químicos, ingenieros eléctricos. Tenemos una farmaceuta que también tiene especialización en química y tenemos una geoquímica. En todas las áreas. Entonces, cuando llega aquí un inventor, con toda su documentación que tiene que estar muy bien hecha, de una manera determinada, porque aquí no llega el aparato, llega la documentación que soporta la invención, diferenciándola de lo que ya existe, llega y dice: ´La invención mía es mejor que la que ya existe por estos detalles técnicos, y es económicamente más rentable´. Aquí nosotros lo revisamos, y si lo que tú dices allí es cierto, se te da el derecho por 20 años. Durante 20 años, nadie va a poder ni producir ni comercializar tu creación sin tu autorización. El derecho de propiedad intelectual es muy uniforme. Hay un punto de inflexión, un acuerdo internacional que se firmó en el año 1994, en la Organización Mundial del Comercio; ahí se incorporó la propiedad intelectual como tema del comercio internacional. En Venezuela lo incorporamos mediante leyes. Es un derecho restringido al territorio nacional”. 

De inventos e inventores estuvo salpicada la conversación. Que si el invento tal, los premios, el diseño de los inventos. “A esa invención le falta diseño”, es una frase dicha por Astudillo ante el ministro, el inventor, la concurrencia. “El diseño industrial es una creación autónoma. Es para hacer atrayente al producto. Aquí registramos y les damos derechos a los creadores de esa parte técnica y también a los creadores del diseño, como una creación autónoma, diferente a la técnica.

-¿Estás sugiriendo que toda inventora se busque su diseñador?
-¿A los inventores? Que vengan. Nosotros los orientamos para que redacten, eso lo hacemos a diario. Los organismos del Estado…también. ¡Es impresionante! Tienen creaciones. Aquí viene la Fuerza Armada, tienen investigación, tienen desarrollo y también solicitan. Le aprobamos patentes a CAVIM (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares) y a otros centros de investigación militar. 

Una patente se demora. Inventores e inventoras, sed pacientes. “¿Y la patente de Industria y Comercio?”. La pregunta se cuela y el Director de Patentes de Invención, de Derecho de Autor y de Propiedad Intelectual alarga un poco la “o” del no: “Eso es municipal”. Uno no sabe si hay comerciantes que leen estas cosas. “Las marcas comerciales son otra cosa. Las marcas tienen creatividad. ¿Cómo llevas al mercado un producto sin marca? Ese registro de esa propiedad intelectual también pasa por aquí”.

 Las “anterioridades” son marcas que ya están registradas. La jerga de la invención. “Las marcas son para la utilización en el comercio y las patentes, para la industria, la parte técnica. La Dirección Nacional de Derechos de Autor también está aquí. El derecho de autor se adquiere con la materialización de la obra. Es legítimo querer lucrarse con una invención, al igual que un músico que vive de su talento, un inventor también puede hacerlo”.

-¿Cuánto cuesta? 

-En Estados Unidos, para iniciar un proceso, hay que tener unos 20 mil dólares. En Venezuela hablamos como hablamos: mil y pico. Luis Zambrano tenía que estar en esta conversación. Recordado y homenajeado, la gente del Sapi está animada a recibir a cuanta inventora ande regada por estas tierras, a cuanto inventor ande tropezando con el aire u otros elementos. Recomiendan no salir al mercado sin registrar su invento, “porque vendrían otros y aprovecharían todo el esfuerzo intelectual, de tiempo, de dinero, y te quita, quizá, la posibilidad de sacar provecho de tu creatividad, de tu trabajo”.
Finalmente, hablamos de café, de cocuy, de cacao, del cuatro larense. Fusiones del siglo pasado dieron paso a esta renaciente institución que, 25 años después, tiene al mismo director.

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