Inicio Opinión y análisis Como la vida misma | No es suficiente la arepa 

Como la vida misma | No es suficiente la arepa 

por Teresa Ovalles
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Éder Peña

Hablemos de la diversidad biocultural. Se trata de un cúmulo de organismos, paisajes, procesos socioecológicos, memoria, patrones de conocimiento, relatos y costumbres que son tan particulares como cada historia de nuestra especie y su interacción con el resto de lo existente.

En determinado giro de esa historia a un sector minoritario y poderoso le dio por “descubrirnos” y homogeneizarnos, llevando a cada rincón del planeta su noción de guerra contra lo otro. Diseñaron un mundo en el que todo se moviera bajo su control: Vestido, salud, vivienda, transporte, alimentos… Todo lo que se hace a diario se reformateó para generarle ganancias y, sobre todo, poder a esos pocos. No solo han determinado el quehacer diario sino también el rol que cada territorio cumple en ese diseño de monocultivo y monocultura, a Venezuela le tocó ser mina petrolera y metalífera.

Además de las materias primas bajo nuestro suelo también han ejercido control de nuestras cadenas (o redes) alimentarias, cada uno de sus eslabones ha sido apropiado por el capital nacional, alineado al global, para ejercer poder parapolítico en nombre de lo económico. Entre los elementos más críticos están las semillas de maíz y algunas leguminosas, en particular, el control y concentración de su producción, importación, comercialización, distribución, liberación, uso y multiplicación ha significado una forma de determinar, de alguna manera, aspectos de la cultura nacional centrados en el acto de comer.

Las organizaciones populares estarán atentas a esta Jornada.

Distintos movimientos indígenas, campesinos, afrodescendientes y colectivos urbanos han buscado revertir ese diseño del orden mundial enfrentando al agronegocio, en particular un paquete tecnológico (que no deja de ser cultural) en torno a los transgénicos y la estandarización de la vida.

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De esta confrontación surgió la Ley de Semillas en Venezuela aprobada en 2015, de un enfrentamiento contra corporaciones que buscan privatizar la alimentación mediante argumentos técnicos en ocasiones facilitados por la academia, o el control político del Estado. Son minorías que concentran espacios de control de la vida humana y no humana ante amenazas como el agotamiento global de los suelos fértiles, acceso al agua, necesidad de la diversificación de las fuentes de energía y tensiones por el control de los territorios y, con ellos, de espacios de agrobiodiversidad local como el conuco.

La ley diferencia dos sistemas: 1) el sistema de las semillas sujetas al régimen de certificación, y 2) el sistema de la semilla local, campesina, indígena y afrodescendiente. Además otorga poder a la gente en diferentes instancias de resguardo y protección de la semilla autóctona, permite la creación de licencias de semilla libre para evitar su apropiación privada, prohíbe actividades con semillas transgénicas, entre otros avances de soberanía alimentaria.

Hoy sábado 21 se realizará la Jornada Mundial contra Bayer-Monsanto-Syngenta en la Plaza Los Museos de Caracas a partir de la 1 pm, también en Mérida y Carabobo. Se realiza en el marco de un llamado a las instituciones en el diseño de estrategias para activar instancias que contempla la Ley, se trata del Consejo Popular de Resguardo y Protección de la Semilla Local, Campesina, Indígena y Afrodescendiente y los Comités Locales de Garantía de Calidad, también la instalación de la Comisión Nacional de Semilla.

Parte de las actividades en Caracas.

Este sería un gran impulso a los esfuerzos que se han hecho desde el Poder Popular para lograr la producción nacional de semillas y evitar que factores internos y externos sigan amenazando nuestra independencia vital.

Desde la colectividad que se moviliza para dicha jornada emiten alertas contra declaraciones públicas por parte de empresarios que deslegitiman la ley, que alegan que el bloqueo y la guerra alimentaria se resolverán con la solución mágica de los transgénicos. Los movimientos sociales organizados denuncian que ya en algunos estados se ha comenzado a distribuir el paquete tecnológico (que tampoco deja de ser biopolítico) asociado a estos organismos.

Solo de pan no se vive

no es suficiente la arepa

pues los pueblos no son libres

solo porque se alimentan

Dice el cantor guariqueño Gino González en un grito que invita a germinar en la utopía para cosechar en la realidad, como la vida misma.

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