Inicio Gente palante Células madre: historia bonita y a darle para otras entidades (2/2)

Células madre: historia bonita y a darle para otras entidades (2/2)

por Jose Roberto Duque
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-Estos casos de salvación de la vida y de la dignidad de nuestra gente pobre son orgullo de Yaracuy y de toda Venezuela

-Hoy (viernes 1º de Julio) se celebran en San Felipe las Jornadas Científicas de Terapias Avanzadas; allí se evaluarán estos y otros avances y conquistas de nuestra medicina

-Estas crónicas/reportajes sobre el tema, y otras que vendrán, han sido posibles gracias al testimonio y orientación del Jefe y Sub Jefa de la Unidad de Terapia Celular del IVIC, doctores José Cardier y Olga Wittig; a los médicos de Yaracuy, doctores Freddy Leal, Rita Moreno Galíndez (Hospital Plácido D. Rodríguez), Soraima Fuentes, Giuseppe Sierra (Hospital pediátrico Niño Jesús). En la logística y apoyo material debemos agradecer al gobernador Julio León Heredia, Jessica Serrano, Susana; autoridades del CIEPE y Fundacite-Yaracuy.

José Roberto Duque / Fotos: Leorana González

La señora Sara, 61 años de edad, sufrió una caída en su casa y tuvo una lesión temible: fractura de fémur con desplazamiento. En la radiografía se ve el trozo superior del hueso separado varios centímetros arriba y a un lado del inferior. Le hicieron en quirófano un trabajo convencional que acostumbra la traumatología para esos casos: inserción de un cilindro o clavo dentro del hueso, para ponerlo en su sitio y esperar que suelde o se forme un callo óseo que junte las dos partes separadas.

La paciente estuvo varios meses esperando el avance natural de este proceso. Pero cuando fue a hacerse el primer estudio exploratorio le dieron la alarmante noticia: el hueso no había formado callo alguno, así que su fémur estaba aparentemente “pegado”, pero la fractura estaba ahí.

Los primos Andrés y Marcos iban con un tercer compañero montados en una moto en algún lugar de Veroes, en Yaracuy. Un carro los tropezó y, a causa de la velocidad y la inestabilidad, los tres viajantes sufrieron un volcamiento gravísimo, que los dejó a los tres con lesiones muy severas. Uno de los ocupantes de la moto perdió una pierna, y los otros dos quedaron en similares condiciones de destrucción de sus miembros.

Martha nació en octubre de 2010 con una dolencia que le formaba una curvatura en su pierna izquierda. Por alguna razón el hueso no lograba enderezarse ni consolidarse; el diagnóstico sobre el que ha cabalgado todos estos años es neurofibromatosis tipo 1. Su papá se ha dedicado durante toda la vida de la muchacha a probar con todas las posibilidades disponibles para tratar de recuperar su pierna. Le han hecho varias operaciones, destinadas a enderezarle el miembro, básicamente; un clavo interno que le fue colocado cedió ante la presión del hueso.

En su penúltimo intento le informaron que si intentaba más intervenciones de envergadura corría el riesgo de fracturar esa pierna en tan gran condición de fragilidad, y el desenlace podía ser una amputación. Quedó entonces, en palabras del padre, “en un callejón sin salida”. Para venir a agravar el cuadro, Martha sufre además de escoliosis, que provoca una curvatura pronunciada en su columna vertebral, reduciendo y limitando las posibilidades de la niña de desplazarse o tan siquiera moverse con el mínimo de libertad.

Hablan” las células madre

A todos esos pacientes y sus familiares se les explicó que iban a formar parte del grupo que iba a recibir de manera experimental implantes de células madre para tratar sus dolencias. Algunos con más comprensión que otros de las características y el alcance de la intervención, aceptaron ser tratados en tres hospitales de Yaracuy, que como se dijo en la entrega anterior, fueron seleccionados por un equipo de médicos y científicos que vieron en ese sistema de salud las condiciones materiales y humanas propicias para un salto cualitativo de esta envergadura: la más alta expresión de la ciencia y la medicina aplicadas a la activación de un programa que está generando casos novedosos y refrescantes para la literatura científica.

Desenlaces, caso por caso: Sara aceptó ser operada nuevamente, a ver si esta vez su hueso lograba mineralizarse y soldarse, cosa que no ocurrió con la operación convencional. Al cabo de pocos días ya levantaba la pierna lesionada, y muy pronto, en cuestión de escasas semanas, fue invitada por los médicos a desplazarse con andadera. Luego, con bastón. La doctora Rita Moreno, jefa de la Unidad de Traumatología y Ortopedia del Hospital Plácido Daniel Rodríguez, de San Felipe, explicó que hay un momento en la fase de formación de la callosidad en que conviene que el paciente (la paciente, en este caso) se levante, para que el hueso se acostumbre al peso que deberá desplazar en lo sucesivo.

Sara está tan relajada y contenta con su evolución que, cuando le preguntamos por lo que sabía del implante de células madre, se limitó a hablar de su aspecto: “Me mostraron una imagen ampliada en microscopio y son muy lindas; los doctores las llaman ‘perlitas’, y sí parecen perlitas”.

Andrés y Marcos, los jóvenes del accidente, fueron tratados a tiempo. Marcos ve como su pierna se recupera lenta pero sostenidamente con células exraídas de su propia médula; su primo también recibió parte de esas mismas células (alogénicas: de un cuerpo distinto al suyo, esto es, de su primo) y también se recupera a paso firme.

Martha, por su parte, tuvo un golpe de suerte. Su papá la llevó a consulta en el pediátrico Niño Jesús para ver qué podían hacer con la escoliosis o deformación de la columna de su chama, y el doctor Giusseppe Sierra se fijó en el estado de su pierna. Le preguntó al padre qué podía decirle de esa lesión, y el papá no le dijo casi nada: sacó de un sobre todo el historial de diagnósticos e intervenciones de la muchacha, incluidas las radiografías hechas en once años de tropiezos. Luego de evaluar el caso y de enviarlo a junta médica, decidieron probar suerte con Martha.

No debería llamarse “suerte” el efecto del trabajo de ese equipo en la guerra por la vida; la pierna de la muchacha ya no está torcida, aunque todavía es de menor talla que la pierna sana, y lo de la escoliosis es un detalle que se resuelve en pocas horas, según comentan los especialistas. Interpelada Martha a que nos dijera cómo se ve ella dentro de diez años, nos habló de su más alto sueño: “me veo parada y derechita”.

En la entrega anterior hablábamos de tres casos (pero mencionamos solo dos) generados por este plan experimental, que no tienen paralelo en la literatura médica, es decir, es primera vez que se registran de esta manera en el mundo, y ocurrió en San Felipe: la niña que está superando la seudoartrosis gracias al implante de células madre de otra persona (alogénicas); el niño que se recupera a una velocidad asombrosa de los efectos de la enfermedad de Perthes; y el tercero, que no mencionamos en la entrega anterior probablemente porque no es tan espectacular en su cronología, pero también es único: la recuperación de la pulpa dental en un paciente odontológico.

El futuro y el nudo en la garganta

Primero, algo sobre el presente: justo en este momento, cuando esta nota esté saliendo a la luz, estarán por comenzar en San Felipe las Jornadas Científicas de Terapias Avanzadas, en las que se expondrán los avances, hallazgos y expectativas en estos casos mencionados acá, y en muchos otros. Estaremos pendientes de sus resultados.

Ahora sí, el futuro: el gobernador Juio León Heredia ha comentado que siente deseos, porque además le parece un paso natural en la evolución de este proceso, de replicar esta experiencia en otras entidades, a la velocidad que lo exijan las condiciones objetivas del país y de las regiones. No veo por qué hay que ahorrarse el comentario: a Julio León se le notó el respectivo aguarapamiento en los ojos cuando comentaba sobre el orgullo que sentía de ver al personal médico de su estado, apoyado por los científicos del IVIC, la ministra y ahora vicepresidencia sectorial de Ciencia, Tecnología, Educación y Salud, Gabriela Jiménez; por el presidente Maduro y por toda la telaraña de voluntades tejidas alrededor de este proyecto, trabajando y ejecutando estas hazañas asombrosas de la ciencia y la medicina para salvarle y mejorarle la vida a unas personas muy pobres, excluidas, muy jodidas: a niños y niñas que la ciencia y la potencia de Yaracuy le han arrebatado a la muerte.

Vengan ese guarapo y ese nudo en la garganta, porque este es el tipo de historias que nos hacen querer más al país y a sus posibilidades.

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1 comentario

Jose Cardier 3 julio 2022 - 15:17

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