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Editorial | La nombradera

por Jose Roberto Duque
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Por muy Héctor Pérez que haya sido bautizado Héctor Lavoe, ya sabemos con cuál nombre lo llama el pueblo salsero, y todo aquel que lo haya nombrado. Lo mismo ocurrió y sigue ocurriendo con íconos de la cultura popular (o de la otra) como Marilyn Monroe, Alfredo Sadel, Pablo Neruda, e incluso con miles o millones de personas sin fama. Ocurre también con la toponimia, con referencias geográficas y de todo tipo: las personas y las cosas no necesariamente se llaman como dicen la convención, los papeles o los decretos. Muchas veces es el pueblo o la gente común quien las nombra, mediante el uso y la costumbre.

En octubre de 2021 andábamos metidos en el parto de este espacio-experiencia-aventura. Y una de las decisiones arduas que tocó tomar fue nombrarla, nombrarnos. Del “Inventores” original saltamos a un “Inventoras e inventores”, por propuesta de las mujeres del grupo fundador, que exigieron ya no más invisibilización de las mujeres en los nombres.

Leorana González sometió ese “Inventores” a una mutación gráfica en que la letra ‘e’ al final, convertida en logotema, experimentó un giro vertical de 180 grados para que pudiera leerse como ‘a’. Para mayor simbolismo, la letra se asemeja a un candado abierto, o lo es, decidida y palmariamente: abierto como solo pueden abrirse las ideas fascinantes. Ese fue nuestro ícono gráfico fundacional y seguirá siéndolo.

En cuanto al nombre, eso de “Inventoras e inventores” enredó la cosas sobre todo a la hora del registro del dominio de la página web, por forzado y por largo. Cuando al fin dimos con la clave primordial, que es que el nombre del dominio no necesariamente tiene que coincidir con el nombre-identidad de la página, Mercedes Chacín puso en la mesa el nombre de La Inventadera, y el grupo aprobó por unanimidad.

Resuelto el dilema: pocas expresiones relacionadas con la curiosidad y el ingenio son tan populares y recurridas en la comunicación familiar como ese “Deja la inventadera”, casi siempre gritada a los chamos o chamas que quieren ponerse más creativos o creativas de lo recomendable.

La fórmula corrió con suerte y de pronto, sin que nadie lo empujara en esa dirección, la poca gente que nos conoce empezó a llamar La Inventadera a lainventadera.com. Y pues, llegados a este momento de la nueva pinta y plataforma, hemos sincerado las cosas y ahora el nombre de la página es ese, como la ha empezado a llamar la gente que nos conoce o nos va conociendo. Inventores, con el logotema en la ‘e’ volteada, será el nombre de la revista digital imprimible, cuyo número 2 tendremos próximamente en la calle.

Bienvenidos y bienvenidas entonces a esta nueva etapa, que trae muchas, importantes y más profundas cosas que el simple (e importante) cambio de nombre.

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