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Reconocimiento “Arístides Bastidas” a La Inventadera: la madre de todos los honores

por Jose Roberto Duque
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Conjunta y simultáneamente, los Concejos municipales de Libertador (Caracas) y Arístides Bastidas (Yaracuy) entregarán reconocimientos a la labor científica y de difusión de la ciencia, en los 30 años de la siembra del recordado periodista

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Nuestro trabajo periodístico será objeto de un altísimo honor el viernes 23 de septiembre: la municipalidad de Caracas nos entregará un reconocimiento que lleva el nombre del más popular y eficaz comunicador del siglo XX en el área de la Ciencia: Arístides Bastidas. Simultáneamente, en San Pablo, estado Yaracuy, cuna del insigne periodista, tendrá lugar otra sesión donde también se nos otorgará este galardón, hermoso y emocionante en su simbolismo.

La misión que Arístides Bastidas asumió hace casi medio siglo ha sido de alguna manera un ejemplo y guía para nuestro humilde trabajo de hoy: hacer que un pueblo a quien se le aterrorizó durante todo un siglo con la presunta dificultad para comprender los procesos científicos, presencie y entienda que la ciencia es hechura y patrimonio de los pueblos, y por lo tanto estudiarla y comprenderla puede ser una actividad sencilla y agradable.

Los reconocimientos que se entregarán en ocasión del aniversario número 30 de la siembra del célebre autor de la columna La Ciencia Amena serán los siguientes:

ºInvestigador científico: Dr. José Cardier (UTC – IVIC)

ºEducadora científica: Prof. Mary Carmen Enríquez

ºDivulgador Cientifico: proyecto periodístico La Inventadera

ºDivulgación Científica: Prof. Néstor Rivero

ºInnovador Científico Popular: Ing. José Zambrano Zerpa

Arístides Bastidas (“uno de los creadores del periodismo científico en Iberoamérica”, en palabras del periodista español Manuel Calvo Hernando) nació el 12 de marzo de 1924 en la población de San Pablo, estado Yaracuy. Periodista autodidacta y difusor de temas de ciencia y tecnología por vocación, es autor de varios libros, la mayoría de ellos dedicados a la propagación del conocimiento científico en clave didáctica y de fácil entendimiento por el pueblo no iniciado en esos temas. Pero el espacio de su producción que lo dio a conocer masivamente entre los lectores habituales de la prensa diaria fue la columna La Ciencia Amena, una columna semanal del diario El Nacional que escribió disciplinadamente durante 20 años, entre 1971 y 1992. En 1982 recibió el premio Kalinga de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) por su contribución al periodismo científico, y varias veces el Premio Nacional y el Municipal de Periodismo. Fundó el Círculo de Periodismo Científico y la Cátedra Libre de Periodismo Científico. Todo esto, mientras luchaba contra una discapacidad de origen siniestro: artritis y, en los últimos años, ceguera e imposibilidad de hablar debido a una traqueotomía. En su juventud, miembro de la Juventud Comunista, recibió un disparo durante una protesta. Las lesiones y dolencias al final se lo llevaron a la tumba, pero jamás lograron doblegar su voluntad.

Hacemos nuestro el homenaje a la memoria del maestro, como nuestra hacemos una de sus sentencias inolvidables:

“El oficio de nosotros, los periodistas, no es el de oscurecer las aguas para que parezcan profundas, usando un lenguaje ininteligible; es todo lo contrario, llevar claridad a donde existe confusión y llamar las cosas por el nombre con el que la conoce el pueblo”

Arístides Bastidas
Foto tomada del blog https://lacienciaamena.blogspot.com/
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