Inicio Opinión y análisis El “problema” del año: exceso del tubérculo más sabroso y nutritivo

El “problema” del año: exceso del tubérculo más sabroso y nutritivo

por Jose Roberto Duque
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Hace unos días, a petición de una gente querida y respetada de Yaracuy, lancé por las redes sociales un llamado de alerta o convocatoria a la movilización de pueblo y entes del gobierno, a ver si colaboraba de alguna manera a solventar una curiosa situación. Desde el fundo Las 3 R, pedazo de terreno de 55 hectáreas tomado por aguerridos campesinos en los primeros años de la Revolución, me escribió el compa Fray Silvera para decirme que tenían una cosecha de 150 toneladas de batatas, y que no hallaban para dónde arrimarla, que estaba a punto de perderse esa gigantesca cosecha.

Ciento cincuenta mil kilos: más de 3 mil sacos de batata (45 kilos cada uno, en promedio). Le pedí que me confirmara esa cantidad, que no me cabía en la cabeza. Me respondió: “Estoy hablando de la que tengo yo cosechada aquí en el fundo. No estoy metiendo la que todavía queda por cosechar, ni las 400 toneladas que tienen otros compas en otros terrenos de Yaracuy. Son más de 6 mil sacos”.

En un país del que se ha dicho que “no produce nada”, que su producción agrícola es igual a cero y que todo debe ser importado, la sobreproducción de un tubérculo que contiene los nutrientes y propiedades más nobles de pronto resulta una noticia no tan buena. La razón es que es demasiada comida; tanta, que no es tan fácil encontrarle destino en poco tiempo. Y tiene que ser en poco tiempo, porque se puede dañar.

La noticia, sus alrededores y sus recovecos son de un disparatado que da para varias entregas de análisis y conjeturas. El primer “piquete” puede salpicar a esos productores, a quienes se les puede señalar el no haber planificado ese cultivo, dejándolo propagarse a su asombrosa velocidad.

“Es una de las pocas semillas gratuitas con que contamos”, se defiende Silvera. La cooperativa con la que trabaja en el fundo le ha entrado con ganas a varios rubros durante más de 10 años. Creo recordar que una vez tuvieron sobreproducción de auyama y de caraotas. Una vez se pusieron a vender los granos a un precio inferior al que tenían los extintos Mercal, y les cayó la ley para preguntarles cómo era eso de que unos pequeños productores podían vender caraotas o lo que fuera a menos precio que el Estado, ejecutor de subsidios.

El otro dato desesperante es la lenta reacción de los entes del Estado para caerle a esta situación. Esa batata pudiera surtir de harinas para atol, tortas y panes sanos, sin gluten, a muchas escuelas y comedores. La gente de Las 3 R ya planteó la estrategia correcta: prepararse para iniciar un proceso de producción de harina. Tal vez para la próxima cosecha vean el fruto.

Seis días transcurrieron desde que nos desatamos a pedir auxilio y cooperación para el “problema” de estos productores (esas comillas son espléndidas: el exceso de comida es difícil de considerar como “problema”) y para el momento de la publicación de estas líneas solo la Feria Conuquera de Caracas había ofrecido sus espacios para que los hermanos de Yaracuy vinieran a vender lo que pudieran.

El llamado de alerta o pequeño sacudón sigue en pie. Informes, al correo del autor de esta columna.

duquejroberto@gmail.com

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2 comentarios

Zaida.Luly 8 noviembre 2022 - 18:05

Me gusta la batata,es rica en vitaminas ,para la dieta me encanta en ves de pan o arepa se consume,he sembrado una tal cual matiica de batata,de Yaracuy y es riquisima,cuando viajo a esa region, trato de traerme alguna semilla,o por si la encuentro,que ironía es la vida y a mi que me cuesta encontrarla…de todas maneras Dios le Bendiga esa produccion…y se le siga cosechando,espero que por este medio constatarlo alguno para traer alguna platica para sembrar en la granja que tengo no muy grande pero si Rodeados de Mucha Naturaleza y el clima espectacular…

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Gabriela 16 noviembre 2022 - 22:25

Es muy sobre la marcha, pero el dulce de batata, sólido, tal como el de guayaba, es exquisito, de consumo muy común en Argentina al menos, pero aquí en Venezuela creo no se le conoce. Es una alternativa para conservarla, se envasa en latas o plástico. Pero faltaría antes incentivar/acostumbrar al consumo, con la contraria que los desayunos aquí no llevan dulces lo que achica las posibilidades. Lo de la harina muy bueno también, al menos con la cambur o plátano es posible hacer tortas reemplazando por completo al trigo.

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