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Se multiplica la semilla de papa soberana en Falcón

por José Roberto Duque
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La variedad María Bonita se siente a gusto en Curimagua, después del largo viaje de su ancestro desde el páramo merideño. Otro largo tentáculo de la Alianza Científico-Campesina

José Roberto Duque

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“Cuánto quisiera, no saben cuánto quisiera, en Curimagua pasarme la vida entera”: los versos reinalderos se le han cumplido ya en cuatro ciclos a una semilla de la variedad María Bonita, levantada a punta de mística y rigor científico en el laboratorio de Proinpa en Misintá, a más de 600 kilómetros por la ruta convencional.

Poesía aparte (o tal vez ahondando en el dato poético del trabajo rudo de la agricultura, pero en territorio real) hay que aterrizar en la noticia: años después de haber cultivado variedades importadas, ahora, sintonizados con la nueva visión del hecho productivo, varios productores de Curimagua y Cabure, en la sierra de San Luis, están tomando el rumbo de la conformación de núcleos semilleristas, para producción de semillas propias.

Suena irrelevante en su sencillez el anuncio, pero con esta historia de la papa es preciso detenerse en algunos hitos para entender por qué se trata de una noticia fuera de lo común.

Variedad María Bonita en las casas de cultivo de Cebisa-Proinpa, Misintá, Mérida (Foto: Jesús Arteaga)

Paréntesis: llegó Proinpa y mandó a parar

Frank Zamora, investigador de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt) en el estado Falcón, además de agricultor y nativo de la Sierra, hace el resumen del cómo, por qué y para qué llegó la papa nativa desde el páramo merideño hasta Falcón. Recuerda que en los años 90 y años anteriores la papa llegaba a Venezuela mayormente desde Canadá, entraba por los puertos de La Guaira y Puerto Cabello y desde ahí era distribuida a todo el país. La “tradición” o práctica indicaba que era más rentable importar papas que intentar siquiera producirla aquí. En Falcón prosperaron algunas de esas variedades importadas, entre ellas la Kennebec; de esa experiencia quedó sólo eso, la experiencia.

Hasta que, ya en los años de la Revolución, comenzaron a llegar desde Mérida algunos rumores y ventarrones de renovación, y acá es bueno abrir un paréntesis para ubicarnos en el contexto. En esos páramos había unos campesinos e investigadores perpetrando el milagro de la resurrección de variedades autóctonas, desplazadas o sepultadas por la Colonia y por el capitalismo, por los lados de Gavidia. Sepultadas: con la papa y la mayoría de las especies alimenticias ocurre algo bueno con eso de la sepultura, y es que justamente en el suelo, y en las manos correctas, ocurre el requisito del resguardo.

Bernabé Torres, guardián de semillas de Gavidia, Mérida (Foto: Jesús Arteaga)

Entre el genio de unos señores campesinos que tuvieron el buen tino de cuidar y reproducir las variedades que sus abuelas se empeñaban en mantener vivas, el afán organizativo de unas investigadoras de la Universidad de los Andes (ULA) y la visión estratégica de otras de Caracas, cobró forma una señora organización llamada Productores Integrales del Páramo (Proinpa), que con el tiempo se convirtió en el foco más potente de un plan llamado Alianza Científico-Campesina.

Entre otros saltos deslumbrantes, mediante este plan, ideado y echado a andar por la actual gestión del Ministerio de Ciencia y Tecnología, se canalizó la construcción de un laboratorio (Centro Biotecnológico para la Formación en la Producción de Semillas Agámicas: Cebisa) donde, mediante métodos y acciones de biotecnología, se generan plántulas in vitro, previa purificación o descontaminación de las variedades de todo agente que las degenera (hongos, bacterias). Dato: ese manejo de la genética de las plantas la realizan los hijos e hijas de aquellos señores campesinos y campesinas que cuidaban las variedades nativas.

Cuando esas pequeñas plantas están listas van a crecer en ambientes controlados, en casas de cultivo; la primera cosecha de semillas obtenidas en esa fase son de categoría semilla pre-básica. Los tubérculos que generan éstas engendrarán otras de categoría básica. La siguiente generación sube un peldaño hacia la excelencia: será semilla registrada. La última fase es semilla certificada.

Terreno sembrado en Guayapa, Curimagua, diciembre de 2022 (Foto: Félix Gerardi)
Terreno sembrado en Guayapa, Curimagua, diciembre de 2022 (Foto: Félix Gerardi)

Cierra el paréntesis: ventajas de sembrar papa en Falcón

Adelantemos el final o la parte más reciente de la historia: en el caserío Guayapa, en Curimagua (Falcón), un puñado de semillas pre-básicas traídas del laboratorio Cebisa de Proinpa (Mérida), han cubierto todos esos ciclos o fases y ahora en marzo se cosecharán semillas con categoría de certificadas, variedad María Bonita. El proyecto de Codecyt consiste en formar y propagar núcleos de semilleristas por varias zonas de la Sierra. Han comenzado por Guayapa y ya han enviado las primeras semillas a caseríos cercanos, y a Cabure, capital del municipio Petit. 

Plantas de papa en crecimiento tres semanas después, en Guayapa (Foto cortesía Frank Zamora)

Así que en la Sierra Falconiana, a 800 metros sobre el nivel del mar, se produjo el prodigio de la lenta producción de semillas de papa soberana, venezolana, a partir de semillas traídas desde una altura de 3.000 msnm. La María Bonita se ha adaptado alegre y perfectamente a esta altitud, este piso térmico y estas condiciones. Cada ciclo de siembra y cosecha dura entre 100 y 110 días en Curimagua. Así que el ciclo completo rumbo a la semilla certificada ha llevado poco más de dos años. La papa no se siembra inmediatamente después de cosechar, debe cumplir un período de latencia, de “reposo” entre la cosecha y la siembra (de dos a tres meses en esa zona). 

Partiendo de una muestra de 2 kilos de semilla, ya tienen en campo, listos para ser cosechados en marzo 2023, más de 10 mil tubérculos.

“Aquí la producción de papas tiene una ventaja con respecto al páramo en Mérida”, dice Frank Zamora: “…somos una zona virgen desde el punto de vista de plagas y enfermedades del cultivo. En el páramo tienen ese problema de la plaga, porque en esa región tienen demasiados años de prácticas de cultivo intensivo. En la medida en que avanzan la superficie, las dimensiones del cultivo, y la siembra ciclo tras ciclo, es lógico que vayan apareciendo plagas y éstas vayan creando cierta resistencia. Hay que combinar entonces los métodos de control, químicos y físicos (trampas), con el control biológico”.

Esto plantea una situación de decisiones duras para alguien que ha defendido y ejercido las prácticas agroecológicas desde siempre.

La aplicación de agrotóxicos depende de la intensidad del cultivo en una zona. Nosotros seguimos trabajando con un enfoque agroecológico, insistimos en la formación para no utilizar agroquímicos de manera descontrolada, hemos hecho énfasis en talleres para el uso de bioinsumos; hay que conservar la salud humana y ambiental, la salud del suelo como recurso vivo. Pero la agricultura es un negocio y no sólo una pasión. Soy defensor del ambiente, pero una cosa es lo que queremos y otra cosa los retos que plantea la realidad en el campo. Si es necesario aplicar químicos no se excluye su uso, sólo que hay que seleccionar los que tienen una toxicidad baja, y que hagamos un uso racional y lo alternemos con otros productos.

Cosecha de semilla de papa, categoría registrada (Fotos cortesía Frank Zamora)

El rendimiento registrado allá tiene un promedio de 18 a 20 mil kg. por hectárea; han tenido algunos picos de 40 mil kg/Ha, muy por encima de ese promedio. Esta experiencia se ha documentado en revistas científicas arbitradas.

Edgar Olivet, productor campesino que reúne todas las condiciones como semillerista y formador de semilleristas, es el responsable de la siembra en Guayapa y tiene más de la mitad de sus años de vida aprendiendo y enseñando a sus colegas del entorno; es ingeniero agrónomo, pero prefiere presentarse como conuquero. Asegura que la actitud y capacidad de los productores más cercanos va a garantizar el levantamiento de un núcleo semillerista fuerte y organizado; las semillas que cosechará en pocas semanas surtirán a nuevos semilleristas de las cercanías.

¿Qué ocurrirá cuando ya obtengan la semilla con categoría certificada? Una parte va al mercado, pero la mayor parte queda como semilla, según el anuncio de Olivet. Lo demás es esperar o procurar la formulación de políticas de Estado que apoyen a los productores, en busca de lograr una producción masiva o escalamiento. 

Y después hablamos del ajo

“Todo esto forma parte de la Alianza Científico Campesina, cuya filosofía es combinar los estudios académicos con los saberes del campo y los saberes ancestrales. El saber y el hacer. Aquí hemos cumplido con rigor el manejo fitosanitario, las fases de la siembra y cosecha de cada categoría. Pero existen instancias que deben formalizar el carácter de semilla certificada de todo este trabajo, y el ente responsable de esto es la Comisión Nacional de Semillas (Conasem). El aval como certificadores debemos obtenerlo de esa instancia”.

Esta experiencia con la papa soberana la han llevado a cabo también con el ajo: llevaron de Mérida una variedad de ajo, el morado, categoría pre-básica. Es la primera fase del ciclo. Habrá noticias al respecto.

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7 comentarios

FRANK ZAMORA 5 marzo 2023 - 19:53

Abrazos estimada Rosa, muchísimas gracias por tus palabras que invitan a seguir adelante…

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Rosa Medina 23 enero 2023 - 16:50

Felicidades amigo Frank Zamora. Eres un investigador eficiente y proactivo en tu desempeño laboral a pesar de las adversidades que se puedan presentar eres ejemplo a seguir, le has puesto esfuerzo y dedicación a este proyecto de cultivo de Papa en la Sierra falconiana, sigue adelante sabemos que lo puedes lograr con Dios primeramente, productores, la institución y el equipo de trabajo.¡ Ánimo!

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Pedro Penso 21 enero 2023 - 23:29

Extraordinario trabajo de difusión de una experiencia que estamos seguros no se quedará en lo anecdótico. Este es un esfuerzo sostenido de una alianza científico-campesina que ha demostrado su eficacia en la consecución de sus logros.
los falconianos han de sentirse orgullosos de la constancia y dedicación que los investigadores científico-campesinos que han venido desarrollando esta extraordinaria experiencia.
¡Felicitaciones!

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FRANK ZAMORA 21 enero 2023 - 21:54

Saludos primo Óscar, en cuenta…

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Oscar Rafael Medina Rivero 21 enero 2023 - 10:29

excelente trabajo que se viene realizando felicitaciones primo fran y extensivos a tu equipo de trabajo y a los productores,yo como campesino y productor tengo un lote de terreno que tu lo conoces y si el rubro se adapta aya pongamos a producir esas tierras ,y hay suficiente agua

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FRANK ZAMORA 21 enero 2023 - 09:43

Merecidas felicitaciones 👏 para José Roberto y Gerardo por tan interesante reportaje que sin duda representa un tributo en la difusión de estos trabajos de campo que venimos haciendo en Falcón en aras de contribuir con la seguridad y soberanía alimentaria de nuestro Pueblo… Dios les bendiga y sigan adelante.

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Jose Roberto Duque 21 enero 2023 - 18:25

Gracias a usted, hermano. Salud

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