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Cuando se pierde la esperanza empieza la creación

por Teresa Ovalles
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Cuando en el primer barco pirata se dijo “…todo lo que tome con mi espada será mi propiedad privada, porque tengo libre albedrío y no consiento amo, corona, dios, ni perrito que me ladre; ahora yo obedeceré a mis propias leyes, donde soy igual fraterno, cómplice y socio con el que participa conmigo asumiendo todas las consecuencias del robo y el crimen en la obtención y reparto del botín, en las cuota-partes que determinan las jerarquías del barco”. Una nueva y retorcida visión del mundo había comenzado, sustentada en la propiedad privada del individuo-enemigo-socio sustituto de dios todo poderoso.

Así comienza el libro El conuco, una cultura de raíz, producto de la conversa diáfana y abierta que nos hemos dedicado a pensar desde El Cayapo. Mostrando cómo la crisis global, que no sólo es ambiental sino cultural y de sentido, parte del hombre dueño que se apropia de lo que encuentra e invisibiliza a las mayorías vía guerra y robo.

Sin etiquetarnos ni juzgarnos sino partiendo del encuentro como clase, se ha hilado un texto que parte de la noción del “humanismo” como parteaguas. Se describe la imposición de un estilo de vida por parte de las élites europeas, no para seguir culpándoles sino para exhibir la necesidad de un pensamiento propio desde nuestras tierras. El recorrido de su lectura describe cómo nos han llevado remolcados a sus intereses, y cómo ellos mismos han buscado torcer a una creación suya como el Estado-Nación, termina en esta afirmación:

Los pueblos han intentado cambiar en esas crisis del capitalismo, ya son varias las experiencias, pero a nuestra manera de ver todos esos intentos se han hecho desde el pensamiento poderoso porque honestamente nosotros todavía no nos hemos pensado como pueblos, nos toca nuevamente intentar cambiar, pero esta vez debemos hacerlo con una idea que podamos controlar, una idea que sea producida por nosotros.

Separarnos del capitalismo es una urgencia, es su noción de guerra lo que nos separa de la naturaleza, aun cuando somos parte de ella. La necesidad de parir ideas que sustituyan a las que nos han traído a este entramado de crisis comienza con el esfuerzo de dar con claves iniciales. Sobre todo cuando el sistema de cosas que tejió dicho entramado está colapsando ante nuestros ojos.

Para construir otra cultura que no sea la de la guerra, el libro apunta hacia el origen real de las ciudades, que es “…la guerra, la rapiña, la miseria, el robo, las pestes, las plagas, las calamidades, las epidemias, los genocidios, etnocidios, los racismos, los saqueos, los bloqueos, las hambrunas…”. Se busca repensar lo que hizo de esos cuarteles complejizados el hábitat en el que vive la mayoría de la especie, con su ineficiencia y su masificación del esclavismo.

Los tiempos de cambio que vivimos, y de los que no podemos escaparnos así duela, son la oportunidad para replantearnos qué significa “…ser gente en consonancia con el territorio, clima, geografía, necesidad, para definir la carga necesaria real del trabajo en estas tierras; para constituirnos en lo que pensamos, soñamos, planificamos, diseñamos; lo que debemos ser en los otros del futuro”.

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Esto pasa por quitarle a la suerte el peso de lo que estamos llamados a construir, de allí la clave del conuco como concepto. El libro revisa lo que habitaba en la mente de los pobres cuando implementaban estos espacios que iban más allá de lo netamente agrícola, se plantea que el conuco sea un modo de producción en donde, en vez de ser depredadores, podamos ser conscientemente reguladores naturales. Que sea escuela, trabajo y lugar de encuentro; elementos que coexisten en un mismo espacio.

Son muchos los sectores que lo consideran un signo de “atraso”, porque “progreso” es este sistema que nos aleja de ser una forma más de vida, y “desarrollo” es esa cultura de saqueo que está colapsando ante nuestros ojos. La cultura minera que se incubó en Venezuela, en la que la tierra se usa y luego se deja desolada, requiere ser sustituida por poblados integrales (primer eje propuesto), paralelos a las ciudades, en los que, por ejemplo, la recuperación de los ríos sea práctica cotidiana.

El libro invita a que los pobres decidamos no repetir las circunstancias que hacen posible la esclavitud, que dejemos de mirar al territorio como una mina constituyéndonos en “seres ORIGINALES, con ideas ORIGINALES y hechuras ORIGINALES”. Es un mirar al futuro, diseñarlo, tal como fue diseñado el presente que vivimos. No es un libro de recetas, son más interrogantes que certezas, no hay método elaborado, no es una tarea sencilla, es una invitación al experimento, a una cultura de raíz sustentada en la biósfera.

Invita a la investigación y formación (segundo eje propuesto), a crear el otro pensamiento desde la otra práctica productiva, a diseñar nuevos métodos de discusión, de reflexión, de investigación, de análisis, “…en los que la propaganda capitalista quede reducida al mínimo y podamos sortear las trampas del conocimiento poderoso”, ese que está amparado por un patrón de conocimiento llamado ciencia que patrocina la mercantilización de la vida.

El Cayapo propone también una Trocha Comunicacional, en la que la tarea sea la producción de propaganda y la difusión del pensamiento que se vaya produciendo de los poblados (el cuerpo en trabajo) y del eje investigativo.

Tenemos que originar todos los textos, gráficos, dibujos, música, audiovisuales, afiches, volantes, canciones y diseños que contribuyan al fortalecimiento de la conciencia de nosotros como especie que se piensa colectivamente, para comprender el tiempo que estamos viviendo.

No es una bodega o un abasto el conuco, se presenta como herramienta que debe producir y sostener la cultura de la vida en permanencia y no como un espasmo, es un método para vivir que reproducirá la vida como cultura de raíz.

Dejar de envenenarnos del cliché publicitario que nos empalaga con su mantra: “…sea libre, consuma lo que yo le diga”. Es un libro en que no se intenta franquiciar nada ni vender esperanzas o utopías, por el contrario se somete a la hoguera del pensamiento todo lo existido, como la vida misma.

Se puede descargar desde el canal Telegram de El Cayapo en https://t.me/ElCayapo/326

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