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Miedo debería darnos que se extinga el oso frontino

por Penélope Toro León
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Todos los 21 de febrero se celebra el Día Mundial para la Protección de los Osos. En Mérida, especialistas, promotoras y promotores de la defensa del oso frontino nos hablaron de la necesaria sensibilización para que este compañero, emblema de los Andes, sea resguardado junto con su hábitat

Penélope Toro León

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¿Quiénes somos los seres humanos para decir que “salvamos” especies en peligro de extinción? Más bien puede que sean ellas quienes nos salven.

Esta parece ser la premisa que orienta el trabajo de una gestión con buena cabeza y corazón como la del equipo multidisciplinario del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo, (MINEC), con el Plan de Conservación y Preservación de la Biodiversidad, que en el estado Mérida tiene como protagonista al oso frontino, emblema cultural-ambiental de la región.

Bajo el enfoque de la ecología aplicada en el que se basan las Estrategias de Conservación de la Diversidad Biológica de dicha institución, este año con un marcado énfasis en el cambio climático, intentan sacar la ciencia del enclave académico. Propiciando vínculos sociocomunitarios para la rearmonización y equilibrio de la vida, el país va en consonancia con los objetivos de la Agenda de Desarrollo Sostenible planteados por los principales organismos internacionales.

Esto es lo que nos cuenta Carmen Faviola Sánchez, una joven y valiente bióloga larense, egresada de la Universidad de Los Andes con especialización en Ecología Mixta, por el Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas (ICAE), y quien trabaja en el Programa de Conservación del Oso Frontino. El mismo prioriza a esta especie como centro de las acciones y políticas de conservación y recuperación de corredores, cuencas, entre otros bio-escenarios.

Oso andino en su hábitat

Este es un trabajo que se lleva a cabo desde la Unidad de Diversidad Biológica del MINEC regional, compuesta por el Técnico Superior en Ingeniería Forestal Héctor Prieto y tres biólogas: Ylva Suárez, Catiuska Barranco y Carmen Faviola Sánchez, ésta, a su vez, articula con todos los entes de competencia en el área eco-ambiental, sobre todo de la mano con los regionales, pero también a escala nacional e internacional.

Un tierno osito que va de paraguas y anteojos

En el marco del Plan Nacional y su priorización en lo local, el oso frontino es lo que se denomina una especie paraguas, esto quiere decir que arropa a otras y conservándola a ella, se protegen muchas más de la fauna, flora, incluyendo a la especie humana. Las áreas protegidas, las montañas que rodean Mérida, espacio vital del oso, son la fuente de los servicios que hacen posible la vida en las ciudades. La gran variedad de especies que cohabitan con él cumplen una función específica en el delicado ecosistema, como, por ejemplo, la salamandra, muy importante para la calidad del agua.

El territorio del oso andino en Venezuela va desde la Sierra de Perijá, pasando por Lara, Trujillo, Táchira y Mérida, luego todo el Ande hasta Argentina, con algunas diferencias fisiológicas y de comportamiento según las regiones. En territorio venezolano se estima que los ositos de anteojos, como se les conoce popularmente, si van de “solteros” recorren al menos 3 mil km en búsqueda de alimento y hábitat. En pareja, mucho más. Como casi todos los mamíferos, tienen una tasa de natalidad lenta y pocas crías que requieren cuidados maternos por largos períodos, lo que lo hace vulnerable. Gusta de los árboles y es un omnívoro oportunista: come lo que haya.

Material de difusión pública del MINEC en el área de educación ambiental del Programa

Al ser su hábitat de un rango tan amplio, declarando esta especie como protegida, automáticamente se protegen grandes áreas de la Sierra Nevada. Ello implica que, si la institución declara estas franjas “intocables”, en consecuencia, el oso frontino como emblema socio-cultural, ayuda a establecer puentes con otros entes, aglutinar esfuerzos en lo público, enlazar con lo turístico, lo socio-productivo, etc, todo en el marco legislativo, tributando al objetivo final: la preservación de la vida.

“Entonces él se vuelve como la estrella, por así decirlo. En cambio, una especie pequeñita como la ranita arlequín, aunque es una especie estratégica de conservación, es muy difícil que la gente se vincule socialmente con ella. Pero protegiendo al oso se protege la ranita, que es única y endémica de las lagunas de esta zona, todo esto desde una visión muy antropocéntrica, por supuesto”, señala Sánchez.

Una comunidad de bromelias, venados y jaguares

Equipo multidisciplinario del Programa de Conservación del Oso Frontino (MINEC-Mérida)

La serie de organismos que se comen entre ellos de forma que la energía y los nutrientes fluyan de uno al otro, es a lo que se denomina cadena trófica. En la dieta de este mamífero, catalogado por primera vez en 1845 por el naturalista Frédéric Curvier como una nueva especie de oso con el nombre de Tremarctos ornatus, se encuentran las bromelias, plantas epífitas que crecen sobre los árboles y éstos a su vez dan hogar a gran cantidad de aves. “Dentro de las bromelias existe un sinnúmero de microorganismos importantes: un micro-sistema, y a todo este conjunto es a lo que se le llama hábitat”, precisa la especialista.

En ese mismo hábitat viven especies como el venado de páramo, emblema de Inparques a nivel nacional, y felinos como el jaguar. Es la fuente de agua potable y de aire puro de las ciudades. Así que, de todo ese sistema depende la tan apreciada calidad de vida de las personas y no únicamente de Mérida, sino de todo el planeta. No sólo el Amazonas es pulmón del mundo.

La relación entre lo local y lo global, en este caso, radica en que las sierras venezolanas son parte de una de las franjas de bosque nublado tropical más importantes del mundo. Ello nos coloca en un compromiso: cuidando nuestra región cuidamos todo el ecosistema mundial. He ahí el por qué se eligió al oso frontino habiendo tantas especies para proteger.

Una osa en mi patio: la gran selfie

El principal objetivo del Programa es la siembra de una conciencia de coexistencia y cohabitabilidad, teniendo como áreas de gestión la educación ambiental, el abordaje a los medios de comunicación, el área legislativa, la asesoría socio-productiva y la parte tal vez más científica del Programa: el monitoreo y seguimiento.

Los medios y las redes sociales tienen un papel determinante en el comportamiento de la población ante los avistamientos, para bien y para mal. “Hace poco se presentó un caso de una osa que fue encontrada en el patio de una casa en la ciudad de Mérida. Quienes la vieron no se dirigieron a las autoridades y los medios ejercieron un rol irresponsable y amarillista. La osa se asustó y permaneció en un árbol sin bajar por tres días porque llegaron muchas personas para tomarse selfis. No quería moverse, estaba aterrada. Cercamos la zona y volvió a la montaña”, relata Carmen Sánchez ilustrando la importancia del abordaje a los medios.

Protocolo de avistamiento. Difusión pública, Programa de Conservación del Oso Frontino (MINEC- Mérida)

Con la Ley de Protección a la Fauna Silvestre como marco, el área legislativa es el corazón del programa. Ayuda a apalancar una relación óptima del ser humano con la naturaleza entendiendo que existen acciones penales que puede ejercer el Ministerio Público, así como también negociaciones, permisos. Tal como señala la funcionaria: “No todo es no. Hay permisos para caza, extracción de maderas… si están justificadas”. 

Desmentir fakes news virales de supuestos ataques de osos y detener a jóvenes destrozando frailejones con el rustiqueo en los páramos, han sido algunos de los aprendizajes aleccionadores tanto para la colectividad, como para el equipo multidisciplinario.

Una coexistencia sana entre producción alimentaria y la protección de fauna silvestre, siendo Mérida uno de los primeros estados agro-productores del país, sobre todo en el Sur del Lago, es un punto importante. Por ejemplo, el manejo de situaciones con felinos como el jaguar, avistados en esa zona, es un asunto delicado que requiere de guantes de seda en el abordaje.

El equilibrio eco-social pasa por el imaginario

El punto fuerte de este Programa es el arraigo de este animal con el terruño del pueblo. Siendo emblema cultural de Mérida, es un ícono que toca lo afectivo. El oso andino aparece en la mitología del pueblo yukpa, reflejándolo como un ser especialmente solitario, habitante de las montañas. Pero historias de camino de las sierras lo vinculan con leyendas atemorizantes. En los campos se tiene el erróneo concepto de que es el causante de muchas pérdidas de animales de cría, lo cual la mayor parte del tiempo no es cierto. Aunque así lo fuera, hay que tener en cuenta que somos los seres humanos quienes invadimos su hábitat y no al contrario. De hecho, el oso andino venezolano es de menor contextura que sus hermanos colombianos y ecuatorianos, a pesar que en estos países se desplaza aun más.

La pandemia da cuenta de las necesidades de la fauna silvestre. En Venezuela en ese período se elevó el pico de avistamientos un 300 por ciento en zonas urbanas, algo nunca antes registrado. Ello se debió a la confianza que les generó la disminución de la contaminación sónica, de gases tóxicos y a la necesidad de avanzar buscando alimento. El osito frontino tal vez robe una que otra fresa de su siembra, pero cual jardinero riega las semillas para que todos y todas sigamos teniendo fruta.

Identificación de señales para validación de la presencia del oso frontino en terreno

Cuando te encuentres con un oso (u otro animal silvestre)

En el monitoreo se toma nota de valores encontrados, (rastros, huellas) con el fin de tener registro del animal. Para el seguimiento se interviene una situación determinada, basada en una hipótesis esperando generar resultados positivos en función de los objetivos de conservación. Un ejemplo es negociar una solución inocua para espantar al oso de la siembra de un productor enfurecido: sembrar plantitas de lavanda alrededor de esta, ya que su aroma desagrada al oso.

Pero la investigación científica no escapa del sistema del bloqueo internacional que enfrenta Venezuela. “Para nosotros determinar en el monitoreo de qué individuo se trata y asignarle un nombre, nos fijamos solo en las manchitas de los ojos, que para el oso frontino es como su huella digital. Al no tener los equipos fotográficos profesionales, el error humano y la distancia que tenemos de ellos, nos juegan en contra. Lo ideal sería que en el monitoreo se tome una muestra de pelaje, por ejemplo, le hagamos una prueba de ADN en laboratorio para llevar un registro preciso de ese individuo. Pero no tenemos ni las cámaras, ni las pruebas, ni el laboratorio”, reflexiona la científica.

“En el manejo de las situaciones nunca se hacen traslados, ni manipulación, ni contacto directo”, enfatiza Carmen Faviola Sánchez al comentar que todas las acciones se realizan con la asesoría de especialistas con quienes han tendido puentes. “Agradecemos a todos los profesores quienes nos brindan acompañamiento y apoyo, dentro y fuera del país. En distintas situaciones, ellos nos asesoran. Y en general este trabajo no es posible sin todas las alianzas interinstitucionales”. El objetivo es que la fauna silvestre lo siga siendo. Evitar a toda costa la domesticación.

Al presentarse una situación de encuentro con fauna silvestre se debe llamar de inmediato al 0-800 AMBIENT o escribir a la siguiente cuenta: @minecmerida en Instagram.

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