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Hackeando al patriarcado

por Jose Roberto Duque
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Penélope Toro León

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¿Puede imaginarse que hoy día se evalúe el riesgo de que usted sea delincuente por su color de piel y rasgos físicos? ¿Ha pensado que con que tan sólo aparezca la palabra «mujer» en su CV sea rechazada para un empleo? ¿Podría suponer que a las infancias se le cercene el derecho a la educación de calidad por no tener conectividad? Todas estas situaciones de discriminación, aunque parezcan cosa arcaica, están ocurriendo aquí y ahora en la gran aldea global controlada por las big tech.

Anduve algunos meses tras la pista de un colectivo de mujeres y luego de varios intentos infructuosos de entrevistar a una de sus escurridizas integrantes, ya había desistido. Pero mi recién estimulado olfato de reportera me decía que había allí una historia importante. Escribí a la cuenta de Instagram @activistassl y obtuve una respuesta inmediata. Pero más que una historia, la investigación reveló asombrosos hallazgos.

Abrieron un chat para la entrevista. Debía realizarla exclusivamente a Nerissa Aguilera, vocera principal y coordinadora de Mujeres Activistas por el Software Libre, lo que nos habla de la rigurosa organización de este colectivo de pioneras, segundo en crearse en Latinoamérica, en la avanzada de la lucha feminista en su versión 2.0.

Ellas hacen parte de una marea violeta que recorre el planeta y que se hace viral en el mundo digital. Como la misma naturaleza cuando embiste los espacios que le son arrebatados, con esa misma fuerza y determinación amorosa avanzan este grupo de profesionales venezolanas dedicadas a la tecnología. Son referente, tanto en lo tecnológico, como en las esferas del activismo social, cuya labor ejercen no sólo con consciencia de género, sino de clase. A través del empoderamiento de niñas y mujeres en las STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics, por sus siglas en inglés), tienen como propósitos: la feminización de la tecnología, solventar la brecha tecnológica de género, identificar, prevenir y mitigar las violencias digitales basadas en género (VDBG) y la promoción del uso de las TIL (Tecnologías de la Información Libres), comprendiendo la transversalidad de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICʼs) para dicho empoderamiento.

Cerca de 20 años han trabajado en pro de vencer la inequidad de género en la sociedad tecnológica y la creciente discriminación agudizada con el advenimiento de la IA (inteligencia artificial), la ML (machine learning) y el IoT (Internet en todo), lucha que se hace cada vez más pertinente y veremos por qué.

Lo tecnológico es político

Cuando preguntamos ¿por qué específicamente el software libre?, Nerissa contesta: “Esa pregunta me la hacen mucho y desde hace algunos años respondo: ʻ¿Y por qué no?ʼ. Responder eso sin transversalizar el tema de clase, para mí es imposible”. Nerissa Aguilera Arteaga, es oriunda de Irapa, estado Sucre. En el pueblo había dos computadoras, una de las cuales era de un amigo y se la prestaba de vez en cuando. La novedad estimuló la pasión y gracias al esfuerzo de mamá y papá ingresó a estudiar Informática en la Universidad de Oriente (UDO), en donde aún no había Internet, pero sí interconexión con otros centros de investigación a través de software libre. Sin recursos para tener una computadora propia, durante los ocho años duró en el laboratorio de física, Nerissa fue feliz creando, investigando, aprendiendo de verdad verdad, sin sistemas operativos privativos.

“El software libre es solidario, incluyente y permite que demos el salto de ser simples usuarias a ser creadoras de tecnología, ya que el código fuente se entrega y el aprendizaje es acelerado, profundo, empoderado. Estamos convencidas que la apropiación masiva de la tecnología necesaria en las mujeres, sólo es posible a través de él”. Lo que pocas personas saben es que Internet nació gracias a un modelo de desarrollo colaborativo en el que la gente aportaba su código para la creación de los primeros protocolos.

La frase “lo tecnológico es político”, una extensión de la famosa premisa feminista “lo personal es político”, da cuenta de la razón por la que se cambió a softwares cerrados. Las gigantes tecnológicas (big tech) han cambiado sus modelos y las aplicaciones que les generan mayores dividendos están basadas en código abierto. “Porque hay un modelo económico desarrollado en torno a la tecnología. Las empresas cerraron todo, crearon softwares que no se compartían, pero ellas mismas han tenido que admitir que ese modelo no se puede soportar”, afirma esta informática especialista en el área de infraestructura.

“Mucho antes del decreto 3.390, ya existía en Venezuela una comunidad de software libre bastante robusta” (Decreto 3.390 para la Administración Pública). En el año 1999 tiene lugar un evento en Caracas que agrupó a integrantes de dicha comunidad. En él había pocas mujeres participando, pero no es sino para el año 2004 cuando se realiza I Foro Mundial de Tecnologías Libres, donde al darse cuenta de que las mujeres que asistieron, todas profesionales del área, estaban al frente de roles organizativos y de logística, el trabajo duro, toman una conciencia particular. “Pero nos percatamos de que no había mujeres ponentes, ni una sola. Nos pareció tan injusto… no puede ser que nosotras sudamos el evento, como ninguno de los compañeros hombres, y todos se mataban por figurar. Y decidimos que eso iba a cambiar”. Para los siguientes foros fueron ponentes y como primera meta se propusieron darle más visibilidad al trabajo de las mujeres. En el marco de uno de esos foros toman un salón y hacen su primer mini-encuentro reuniendo a veinte mujeres tecnólogas.

Foto: autorretrato, por Liliana Zaragoza Cano (acción ciberfeminista contra la misoginia/sexismo, Campus Party 2014 , México)

Hackeando al patriarcado

“La comunidad tecnológica es un sector muy masculinizado y eso apenas está cambiando”. Dentro de las primeras comunidades digitales, en los llamados grupos de usuarios, ellas comenzaron a añadir la palabra “usuarias”. Sin embargo, algunas compañeras cambiaban sus nombres de usuarias (niknames) a masculinos para eludir el molesto acoso sexual y la subvaloración de sus aportes. Formalmente el colectivo nace en el año 2005 con las listas de correo como medio digital de encuentro. Su primera actividad pública dirigida a mujeres, luego de haberse reunido con varios grupos de mujeres en el mundo, fue dentro de un programa para la erradicación de la violencia. Así, este colectivo comienza a dar apoyo al creciente número de organizaciones que trabajan en pro de la mitigación de este flagelo en el país. Actualmente llevan a cabo talleres, programas, acompañamiento a casos de VDBG, respaldo a comunidades, organizaciones para la incorporación de las TICʼs y difunden información de interés en sus cuentas de redes sociales relacionadas con la seguridad digital, siendo una de sus etiquetas #derechosdigitales.

Los inicios de la computación están marcados por el sello de las mujeres, aunque en las universidades cuando se ve historia de la computación los nombres femeninos brillan por su ausencia. La hegemonía del poder androcéntrico ha ocultado que mujeres científicas fueron artífices del mismo nacimiento, tanto de la computación, como de la Internet. Ada Lovelace (Londres 1815-1852) y la austríaca Hedy Lamarr, son sólo algunos de los ejemplos. Pero el caso tal vez más indignante sea el de las Chicas ENIAC, las mujeres que programaron la primera súper computadora, de quienes se dijo que eran “modelos” que posaban para las fotos como en las publicidades de refrigeradores.

La Chicas ENIAC

Actualmente el mundo vive un revés segregacionista con la IA de dimensiones alarmantes, que organizaciones de derechos humanos alrededor del mundo intentan combatir. Cámaras controladas por algoritmos de reconocimiento facial, o deberíamos decir, racial. Algoritmos de páginas tan comunes como Facebook descartan selectivamente perfiles laborales según cánones sexistas. Usted podría pensar que allá los del norte con su racismo que no es nada nuevo, que aquí en Venezuela la vida es más sabrosa y no sufrimos de eso. Si es así, está en un grave error. En “gran aldea global” manejada por las bigs tech, los ejercicios de imaginación arriba señalados entre signos de interrogación, no son situaciones hipotéticas, es lo que se denomina brecha tecnológica y sesgo algorítmico. La IA toma decisiones basadas en datos y establece probabilidades de ocurrencia de los hechos que están afectando a seres humanos en todo el mundo.

¿Pero quién vacía los datos para que las máquinas tomen esas decisiones? No sólo hay más programadores, sino que además, la hegemonía patriarcal y su consecuente imperial hace que los datos que vacían a los algoritmos sean bajo parámetros culturales restringidos a la preponderancia del “hombre, blanco, clase media, protestante”. El resto de las culturas, los géneros, las clases y religiones son inferiores. Es contra esto que trabajan Mujeres Activistas por el Software Libre.

En nuestra realidad inmediata significa que una persona que desea abrir una cuenta bancaria y no tiene un teléfono androide se ve excluida porque la cosa ahora se hace por una “app”. Si usted es mujer y venezolana, con que aparezcan esas dos palabras en su perfil las ofertas para un tele-trabajo serán sub-pagadas. Pero supongamos que quien lee este artículo sea un hombre y tenga un buen empleo. Le interesará saber que, si tiene hijas en edad adolescente y madre adulta mayor, la primera vía de captación de trata de personas, estafas y engaños se hace en entornos digitales. Si bien la discriminación algorítmica constituye la nueva forma de segregación social, las inseguridades digitales no discriminan en sexo o clase social.

Sin embargo, el femenino sigue siendo el género más vulnerable en toda su diversidad siociocultural. El 80% de todas las violencias ejercidas digitalmente son a mujeres. La brecha tecnológica de género es la más aguda y la violencia hacia las mujeres trasladada al mundo digital se magnifica, se perpetúa y se viraliza, dejando huellas digitales que se convierten en huellas psicológicas, socavando la dignidad de mujeres y familias enteras. Por todo lo anterior Mujeres Activistas por el Software Libre deciden enfocar su trabajo en el género femenino.

La VDBG son uno de sus fuertes, pero también los programas de capacitación como Semilitas STEM, en el que forman a niñas y jóvenes en el área de robótica y programación. “La feminización de las tecnologías con el desarrollo de habilidades tecnológicas no se remite a que seamos sólo usuarias pasivas, el reto es que nosotras seamos prosumidoras de tecnología, empoderadas, rompiendo los estereotipos que están consolidados”.

Imagen gráfica del trabajo de Mujeres Activistas por el Software Libre

Yo no me quedo en mi casa, pues a la vida me voy

Algunos de los proyectos más interesantes que estas mujeres han llevado a cabo son Yenchi, una innovadora herramienta para la geolocalización y seguimiento de los casos de violencia y una encuesta sobre violencias digitales a la que puede contribuir sin importar su género. Otro, fue El Plan de Formación y Capacitación para el uso de Herramientas Tiflotecnológicas para mujeres y niñas con discapacidad visual, desarrollado en Carúpano (estado Sucre), con el apoyo del Ministerio para el Poder Popular de Ciencia y Tecnología, así como de la Alcaldía y comercios locales.

“Más allá del tema de la alfabetización tecnológica, muchas mujeres cuyas vidas se circunscribían exclusivamente al ámbito doméstico, quienes se sentían cómodas dentro de sus casas, a partir de este taller fueron llamadas a salir, socializar, aprender a usar el bastón y después decían: ʹYa yo no me quiero quedar en la casa, yo quiero salirʹ. Fue realmente una experiencia significativa y gratificante”.

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1 comentario

Cristina Otálora 11 abril 2023 - 09:26

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Excelente articulo

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