Inicio En resiliencia “Sin juventud no hay ciencia y no hay futuro”: así germina un semillero

“Sin juventud no hay ciencia y no hay futuro”: así germina un semillero

por Jose Roberto Duque
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Lo que sigue es un diálogo entre la estrategia venezolana para formar a los científicos y científicas del futuro, y las niñas y niños en plena interacción con esa estrategia. La primera semana de mayo miles de niños aprendieron (pero de verdad) cosas que les servirán en el futuro, a ellos y al país

Equipo La Inventadera / Fotos: Candi Moncada

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Una niña mira caminar en su mano a un insecto gigantesco, otra más se deja abrazar por una especie de boa amarilla; al lado de ellas, un montón de niños las miran, no a los animales sino a las niñas: no los admira la envergadura de los animales sino la tranquilidad de las chamas. Otras se asoman a la inmensidad del universo en telescopios de distinto calibre, algunos y algunas más miran y escuchan la explicación de ciertos fenómenos invisibles o microscópicos; aquellos de allá se interesan en la réplica de un dinosaurio probablemente parecido a los que patearon estas tierras hace millones de años.

Aquellos otros participan en la asombrosa experiencia de nadar en un arrecife coralino o de enredarse tratando de caminar en un manglar para ver de cerca los cangrejos, los caballitos de mar, los peces de mil formas y colores; algunos escuchan y entienden la explicación de cómo funcionan los aparatos electrónicos que cada vez parecen más cotidianos y menos misteriosos; otros se zambullen en los vericuetos de la robótica, de la mecatrónica, de la magia de las semillas.

Todas y todos ellos son exactamente eso: las semillas en etapa germinal de un gigantesco semillero.

Si usted es un adulto al que todavía le hierve la sangre o lo conmueve la felicidad de esos seres chiquiticos, lo más emocionante para usted seguramente serán esas expresiones de asombro y de excitación (hay que perderle el miedo a esa palabra) frente a la naturaleza y frente a las formas humanas de acercarse a ella: miles de niñas y niños estuvieron jugando toda la última semana de abril y la primera semana de mayo con asuntos serios y al mismo tiempo divertidos.

El truco es viejo pero a veces se nos olvida: la mejor forma de aprender es asombrándose, divirtiéndose, muriéndose de la risa con las sorpresas de lo que ignoramos y de pronto sabemos.

La evaluación: los chamos y chamas fijaron más de 70 por ciento del conocimiento

Los muchos eventos y encuentros de la semana dedicada a las Niñas en las TIC tuvieron un objetivo de largo alcance y de larga visión, más allá o a partir de la diversión y el disfrute de las chamas y chamos. Ellas y ellos estuvieron rodeados de ese asunto que parece mágico, pero es purita ciencia y naturaleza.

Gabriela (a quien, pese a que se asume una compañera y ciudadana más en el torbellino de la Revolución, es preciso llamarla siempre Ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, y también vicepresidenta sectorial de un área de nombre tan largo que por esta vez nos ahorraremos) ha recibido de varias entidades de toda Venezuela el registro gráfico de lo que fue esa semana de altísima intensidad.

También ha recibido informes y resultados de esos encuentros, cuyo fin era no sólo estimular a las niñas y niños, sino “medir” evaluar, registrar y sistematizar el producto de esa interacción; en el Polo Científico Tecnológico Venezolano se aplicaron encuestas, que en la escuela pudieran llamarse exámenes. A esta nota la acompañan fotografía enviadas desde Mérida, Lara, Nueva Esparta, Apure, Carabobo, Aragua, Falcón. Son parte del reporte periódico que recibe la ministra desde todas las entidades. “Los coordinadores reportan después de la ruta científica qué hacen en el día con los niños, qué actividades se hicieron, qué conocimientos se impartieron”. Casi no halla qué hacer con tanta información y con tanta emoción (y esto es casi siempre, no sólo a propósito de este evento).

“Estamos notando que más de setenta por ciento de los conocimientos impartidos son asimilados, son fijados por los niños y niñas. Esto es una capacidad que es importante considerar, siendo que le estamos hablando a los niños de algo a veces muy abstracto y que pudieran no comprender, pero resulta que más del setenta por ciento los datos son asimilados y fijados por los niños, y pueden redactar, expresar ideas y oraciones al respecto, inclusive opiniones. Se le hicieron preguntas de selección simple sobre los temas que se abordaron, y han respondido. Entonces eso nos está dando una orientación, una respuesta, que nos permite hacer una deducción: hay una capacidad impresionante en nuestros chamos y nuestros jóvenes. Yo creo, de verdad, que nosotros hemos desestimado el tema de la inteligencia de nuestra gente”.

Tal como las niñas que se extasiaban con los animales y fenómenos observados, así Gabriela se queda extasiada con esos resultados, y con las fotos que dan cuenta de la experiencia. “Las fotos dicen muchísimo, son parte de un relato inspirador. Esto hay que verlo como un desafío, un relato que sea un pacto por la vida, un relato que enaltezca la capacidad de nuestro pueblo”. E insiste, porque tiene rato clamando por que se entienda y se masifique el objeto central de estas actividades, y del programa Semillero Científico en general: “Yo creo que hemos desestimado la inteligencia de nuestro pueblo, de nuestros niños, niñas, jóvenes. Creo que hay que trabajar en eso, en ese reto: el aprender a aprender. Eso es una habilidad, una capacidad que tenemos que promover en nuestras niñas y niños, porque el aprender a aprender te permite responder a los cambios en el tiempo. Unos cambios que están acelerados por las dinámicas del capitalismo, cambios orientados por el enemigo. Aprender a aprender va vinculado a un proceso que está en armonía con la ética, con la naturaleza humana”. 

¿Y qué dicen los chamos y chamas?

Alejandro Silva se zambulló en ese mar de niñez y juventud y se dedicó a explorar el parecer de la muchachada. Debido a los avances tecnológicos que mantienen cautivos negativamente a la mayoría de nuestros niños, niñas y adolescentes, pareciera que los esfuerzos impulsados desde Ciencia y Tecnología y Educación por consolidar procesos que se reflejen en el desarrollo de sus habilidades, nunca serán suficientes. Pero la oportunidad de compartir las impresiones, sus trabajos y sus metas, dejan por sentado de que estamos en resilencia.

Andrea González, del estado La Guaira, tiene 16 años y cursa 5to. año en el Colegio Santo Domingo de Guzmán, en Caraballeda. “Quiero estudiar Ingeniería Mecatrónica, pero como esa carrera la dan en Charallave, Carora y Guarenas, y yo vivo en Caraballeda, entonces me gustaría estudiar Ingeniería Electrónica”, afirma con una seguridad que no deja ninguna duda de la claridad de sus inclinaciones.

“Es importante para mi que nos tomen en cuenta con cosas pequeñas (…). Éramos un grupo pequeños de compañeros que dicen que quieren estudiar otras carreras y nunca había agarrado ni un tornillo”, cuenta entre risas. “Pero hicimos un brazo mecánico con cartón, una réplica de los brazos mecánicos que separan la basura, y debajo del brazo, hicimos una caja mecatrónica porque en las manos del brazo, tiene sensores magnéticos así que puede sostener un teléfono y hacer otras cosas”.

Luis Villegas tiene 16 años y cursa 5to. año en el Liceo Bolivariano “Evelia Avilán de Pimentel”, también ubicado en el estado La Guaira: “Este evento es muy importante porque nos permite socializar, conocernos; somos gente que tenemos los mismos intereses (…). Yo estoy en el reto porque llegué con un pizarrón acrílico pequeño bajo el brazo, y expliqué un teorema de Pitágoras”, afirma el estudiante.

Andrea Rodríguez, de catorce (14) años, estudia 4to. año en el Colegio “La Colina”, ubicado en el estado Miranda, y como un dato de inclusión importante, esta institución es privada: “Participé con dos compañeros en un proyecto de Matemáticas para el Desarrollo Social Productivo; nos centramos en el suministro de gas doméstico en un entorno familiar y tomamos la zona de Montaña Alta, que es donde vivimos e hicimos un censo sobre los costos reales de las bombonas medianas y pequeñas desde el precio que les dan en los “llenaderos”, hasta el costo promediado y real que deberían tener”, cuenta Andrea con mucha consciencia de que es una labor que podría beneficiar a la comunidad en la que vive y evitar la especulación desaforada que existe alrededor de la venta del gas en zonas populares. Ella quiere estudiar Psicología o Diseño Gráfico.

Pedro Sutil, quien tiene 17 años, estudia 6to. año en la Escuela Técnica Asistencial “Omar Sánchez Paredes”, de la que se graduará en Promoción para la Salud, mención “Laboratorio Clínico”, y está ubicada en el municipio Acevedo del estado Miranda, declaró: “Yo estoy aquí porque participamos con un proyecto socio-productivo que nació en la pandemia, porque el cloro es un desinfectante y es necesario”. Expuso detalladamente todo el proceso a través del cual se obtiene hipoclorito de sodio, la base para hacer el cloro: “Hacemos cloro común, doméstico, que obtenemos a través de un proceso que se llama electrólisis en el que se usan el ánodo, que es negativo y el cátodo, que es positivo; se les agrega sal y agua que contienen cloro, sodio y H2O, entonces, con la aplicación de electrodos de carbón y una fuente de poder que puede ser de corriente continua, se inicia el proceso de electrólisis que genera la separación de varios de estos componentes, que al final queda el hipoclorito de sodio, que es la base para hacer el cloro común”.

Pedro Sutil quiere ser médico cirujano y militar.

La vida es una Feria

En la Feria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en el marco del Día internacional de las niñas en las TIC, niños, niñas y adolescentes pudieron conocer los procesos de todos los elementos que hacen posible las telecomunicaciones en el país, desde la generación de datos, los medios por los cuales se transmiten, la importancia de los satélites, los cables de fibra óptica, etc. Aunque en principio la Feria estaba dirigida a niños de 4 a 14 años, resultó ser una exposición en la que personas de todas las edades pudieron participar y, más importante, entender y aprender de manera amena, sencilla y lúdica, cada uno de estos procesos.

La inventiva del personal de las instituciones adscritas al Mincyt, fue el otro motor que junto al dominio de las funciones y conocimientos de cada uno de los representantes de las instituciones y compañías presentes (ABAE, Consciencia T. V., CANTV, Industrias Canaima, Telecomunicaciones Gran Caribe, etc.); la muchachada fue testigo de un recorrido en el que encontraron, por ejemplo, un mundo acuático atravesado por un cable de fibra óptica y cómo cuidarlo; recreaciones sobre cómo era la tecnología en los años ochenta con actriz incluida; jugaron a “empaquetar” información y enviarla mano a mano simulando ser ordenadores, y hasta se atrevieron a estar en un set de televisión, entre otras actividades más en las que todos y todas demostraron que no están tan lejos de “aprender aprendiendo”, sino que al contrario y en general han dando grandes muestras de capacidades naturales en la comprensión de procesos complejos en estas áreas.

Los chamos y chamas que ya habían comentado más arriba sus impresiones y experiencias sobre el Reto, tuvieron la oportunidad de hacer el recorrido completo y aseguran haber disfrutado la Feria hasta el punto de que –dice Andrea González–: “Ahora mis compañeros no sabe qué estudiar, porque querían estudiar cualquier otra cosa, pero ahora están confundidos porque les gusta la ciencia y la tecnología”. Para ella la exposición fue dinámica, amena, “…otra forma de acercarse a la ciencia, y esto es importante porque reforzó mis inclinaciones con respecto a lo que quiero estudiar”. Luis Villegas está de acuerdo: “No sé que decir, de verdad; me gustaría que mis compañeros pudieran estar en esta Feria. A mi me gustó mucho el Salón de la fibra óptica y el salón de 1980”.

Andrea Rodríguez también habló sobre su experiencia en la exposición: “No sabía lo de los cables de fibra óptica y me gustó porque fue muy dinámico y uno se divierte y aprende participando, y no sólo eso, sino que también aprendí sobre las funciones de CANTV; uno aprende divirtiéndose”. Y para Pedro Sutil, el lugar de la exposición que más llamó su atención fue el del ABAE: “Me gustó mucho donde hablaron del espacio, y nos dijeron cómo despega un cohete, cómo se van desarmando a medida que avanzan, los satélites y sus funciones; que tenemos un sólo satélite por ahora: el “Sucre”, se llama y ellos están en órbitas girando alrededor de la tierra y eso de que han descubierto nuevos planetas. También me gustó lo de CANTV, lo de la fibra óptica… en todas partes de la Feria se aprende”, dice aun entusiasmado porque en ese momento ya tenía el reconocimiento del Reto en sus manos.

Para el remate, otra reflexión de Gabriela Jiménez que nos remite, sin escarbar mucho en la filosofía sino en el pensar directo y concreto sobre el país, a Simón Rodríguez, a don Luis Zambrano, a nuestros hacedores fundamentales:

Nos debemos quedarnos en el discurso y la práctica que les otorga todos los esfuerzos a la universidad, a los profesionales, como si allí estuviese la solución a todas las necesidades del país. Yo creo muchísimo en las escuelas técnicas, creo muchísimo en los oficios, en los soldadores, en los carpinteros. Yo quisiera pensar que contamos con miles de carpinteros, miles de soldadores, miles de trabajadores para talabartería, porque eso te permite desarrollar cadenas productivas con la madera eh, con los materiales, con el hierro, con el acero, con el cuero. ¿Qué pasa con todas esas reses que sacrificamos? ¿Quién trabaja esos cueros? Entonces te estoy hablando de calzados, de bolsos, de suelas, de trajes, de chaquetas, de muebles. Te estoy hablando de una cantidad de cosas que se pueden realizar allí. Yo insisto en eso: en el poder que podemos tener con esos oficios para generar riqueza también en el país.

El 3 de mayo, llevaron a los niños, niñas y adolescentes al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), y permitieron que la muchachada conociera el reactor nuclear que está en esas instalaciones; luego pasearon por cada uno de los laboratorios de investigación, logrando un acercamiento real que de seguro despertó nuevas inclinaciones a realizar estudios profesionales en estas muy poco difundidas áreas del saber humano.

Luego de finalizada la jornada, cada niño recibió una Canaimita, herramienta de la Revolución para continuar fomentando su desarrollo en las áreas de la ciencia y la tecnología.

Abajo: galería de recorridos de los Semilleros Científicos en varios estados del país (fotos de los equipos regionales de Fundacite)

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2 comentarios

Martha Ballesteros 8 mayo 2023 - 16:10

Estoy muy motivada de ver este resumen de las actividades que se están realizando para motivar a niños y jóvenes a adquirir conocimientos prácticos y asimilables del quehacer científico. Es maravilloso ver las fotos y leer el articulo, entendiendo completamente lo que esta experiencia significa para los niños y lo gratificante que es para los conductores del programa, científicos participante y para la Ministra Gabriela.
Todo nuestra valoración y reconocimiento a estas bellas actividades. Postulamos que se realicen con frecuencia y podamos participar en algunas de ellas.
Escribo en nombre de mis compañeros INNOVADORES de la Unidad Investigación Calidad de Vida de la Universidad de Carabobo quienes hicimos el diplomado Formación Docente en Ciencia y Tecnología Semillero Científico en la primera corte. En el primer semestre del 2020
Cordial saludo, Martha Ballesteros
e-mail educacionefectiva.aps@gmail.com
Movil 0412 4306619

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Pedro Sutil 9 mayo 2023 - 10:37

Estoy muy agradecido por haberme tomado en cuenta junto con Andrea para la entrevista. El resumen; considero que fue maravilloso como habla de los momentos vividos, de verdad que te remonta ha aquel momento, recorriendo cada estación de la Feria de las TIC y luego a la entrega de reconocimientos. Sin duda alguna uno de los mejores días de mi vida…

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