Inicio En resiliencia Buscar oportunidades en Venezuela es una fiesta para jóvenes

Buscar oportunidades en Venezuela es una fiesta para jóvenes

por Jose Roberto Duque
576 vistos

La Expoferia de Oportunidades de Estudio 2023, donde chamas y chamos fueron a recibir información y asesoría sobre qué carreras estudiar, tuvo acción en 16 entidades. La Inventadera visitó la que se realizó en La Carlota

Texto y fotos Teresa Ovalles Márquez

____________________

La Carlota se llenó de sueños juveniles y de camaradería estudiantil en la Expoferia de Oportunidades de Estudio 2023, promovido por el Gobierno revolucionario a través de la Vicepresidencia de Ciencia, Tecnología, Educación y Salud. A este encuentro asistieron muchachos y muchachas que llevaban sus morrales llenos de anhelos y de futuro acoplados a los cinco motores de la economía que mueve al país. Para seguir estudiando, y no solamente para formarse y educarse sino también para prepararse en un oficio. Son estudiantes que todos queremos que sean emprendedores, resilientes, capaces y críticos.

La mayoría venían de sus liceos junto a los directores de sus centros educativos, un profesor guía y un delegado. Llevaban uniformes con sus respectivas insignias que identificaron al histórico y célebre Fermín Toro; al emblemático 12 de Febrero y a la escuela Negro Primero, de Petare, entre tantos otros centros que educan a más de 30 mil jóvenes aspirantes a Bachiller, tan sólo en el estado Miranda, uno con mayor matrícula del país.

Los camaradas.

El parque Simón Bolívar, ubicado a la vera de una refrescante laguna artificial, dejaba pasar el viento fresco hacia los toldos de los motores que mueven y moverán al país con estos miles de muchachos y muchachas que se acercaban entusiasmados.

Son chicos y chicas de entre 17 y 20 años, con diversas expectativas de estudio. Algunos y algunas pretendían la profesionalización mientras que otros buscaban oficios, como por ejemplo la cosmetología. Astrid Vecino y Franyeli Malavé, ambas de 17 años, expresaron que querían ayudar a la gente con la cosmetología para hacerla sentir feliz. Afirmaban que “lo que queremos es ayudar a Venezuela”.

Casi todos y todas iban expectantes con una sonrisa dibujada en el rostro y encompinchadas y encompichados, con sus amigas predilectas del liceo.

Enamorando jóvenes.

Fuimos al encuentro de algunos solitarios. Uno, Sael Delgado, estudiante del quinto año del Fermín Toro, de 17 años, con destrezas y habilidades en la reparación de teléfonos celulares se convenció de preferir estudiar informática y marketing digital, según las confesiones que me hizo.

El otro, con un sombrero de ala ancha que lo hacía ver como un labrador, Nicolás Figuera, de 20 años. Manifestó que la experiencia de asistir a la Feria fue muy buena porque logró seleccionar la carrera de ingeniería civil en el Sistema Nacional de Ingreso (SNI) y vio otras opciones entre las dos mil carreras universitarias disponibles.

La mayoría venía con sus profesores en autobuses que paraban en el Parque del Este Generalísimo Francisco de Miranda. Luego atravesaban, en filas y ordenadamente, el famoso puente que enlaza con la base aérea de La Carlota, desde el parque. Un contingente de alegría, de juventud y de felicidad veinteañera vimos pasar a nuestro lado. Eran recibidos con altoparlantes desde un toldo de la Universidad de las Artes (Unearte). Prelaba la alegría en el camino de entrada que conducía hacia los toldos de los motores de la economía y las universidades. En los stands se enamoraba y se orientaba a los estudiantes hacia el estudio de la ciencia y la tecnología, la salud, banca y finanzas, construcción, ingeniería automotriz, informática y telecomunicaciones, industrial y turismo.

Sael Delgado ya tiene como oficio arreglar celulares.

Una chica de diecisiete años llamada Briggitte Rivas, que lucía un pintoresco cintillo de lazo en blanco y negro, cabello rizado y peinado coqueto, confesó amar los paisajes y se decantó por el turismo, convencida de la belleza del país. Su compinche Carla Mendoza, también de diecisiete, al igual que su amiga se entusiasmó con las bondades del turismo. Y así iban desfilando sus ilusiones con sus escogencias en el registro del Sistema Nacional de Ingreso.

Al otro lado de la laguna, frente a los toldos, los esperaba una tarima con música, como parte de las otras atracciones que se les ofrecían a los jóvenes.

Las tras camaradas.
Compartir:

Deja un Comentario