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De las paredes al lienzo: retomando la pintura lítica (I)

por Alejandro Silva
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Un grupo de artesanos falconianos se aplica al trabajo con pigmentos no industrializados. Es la necesaria vuelta a los materiales y técnicas ancestrales.

Alejandro Silva Guevara

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El trabajo de hacer casas con barro no es tan sólo lo que conocemos y que ha sido medianamente difundido sobre los procesos que involucran esta actividad bastante antigua, porque no se habitan casas de bahareque o adobe, con techos de “torta” y ya, sino que a esa casa hay que adecuarla, darle calor, hacerle ventanas, puertas, lo que llaman “ambientes”, y darles mucho color.

Como las crisis dan para todo, durante la profunda escasez la inventadera se desató como una respuesta de resistencia, y áreas como la construcción o el arte no se quedaron por fuera. Quienes utilizan pinturas, bien sea para exteriores o interiores, o para pintar un cuadro, pronto tuvieron que reaccionar para poder solucionar sus carencias, y la mejor manera –la única, en realidad–, no fue otra que la de volver a los fundamentos de un conocimiento del que se tiene noticias desde hace miles de años, antes de la industrialización.

Se cree que fue en 1718 cuando un inventor de apellido Smith se dedicó a mejorar la técnicas del molido de los pigmentos base para la producción de pinturas que, para entonces, eran lógicamente naturales. Se inventó una máquina en la que el proceso de molido se hacía no sólo de manera más efectiva en cuanto al producto que se obtenía, sino que era mucho más rápido. Le llamó “Máquina para moler colores” y no pasó mucho tiempo para que la maquinaria del capital le pusiera la mano y la convirtiera en la primera empresa de pinturas de producción masiva con costos muy bajos en comparación con los precios en que para la época se comercializaban.

Sin embargo, se tiene conocimiento de que el arte de utilizar pintura es uno de los más antiguos, y según ciertos estudios estamos hablando de que posiblemente las primeras muestras de utilización de colores procesados tienen unos 40.000 años, mientras que otros estudios más recientes arrojan cálculos que datan de unos 100.000 años aproximadamente. Lo que conocemos como pintura, bien sea de “caucho”, de aceite o los costosos óleos, procesadas y envasadas todas de manera industrial, apenas tiene unos 300 años de existencia como producto comercializable, mientras que en nuestro país apenas se comenzó con su uso hace unos 80 años.

Comencemos con la pared

Lucas Morillo es maestro artesano del barro y ya cuenta con más de 42 años en el oficio de la construcción de casas de bahareque. Su conocimiento versa desde hacer la mezcla del barro con todos los ingredientes que ya se han descrito en otros artículos de esta revista, hasta la reparación de las maderas que sostienen los techos, que son vigas que deben ser reforzadas cada cierto tiempo por obvias razones. Aprendió el oficio de su padre, Jesús “Chucho” Murillo, de quien dice que fue su universidad y su maestro, que nunca es lo mismo.

Esta pintura es en base de cal, sábila o estilosa, sal marina; tiene que ser marina o normal pues, pero si es marina es mejor, por los costos, porque es más barata y también se utiliza almidón de yuca. Si es granulada y tu la echas en granilla, se va a disolver en la pintura. Esto se aplica, se hace…

Los colores, que parecen ser la parte más difícil de sustituir en la elaboración de pintura artesanal, no tienen nada que envidiarle a los químicos que colorean exteriores e interiores de las edificaciones, en este caso, de Coro, estado Falcón. Se obtienen de diversas maneras: unos se sacan de piedras de diferentes tonalidades que se encuentran en la Sierra, mayormente el marrón en mayor o menor intensidad que deben ser molidos hasta convertirlos en polvo. También hay rojizo y gris y el óxido que abunda por la salinización del aire y la ayuda de una brisa constante que lo dispersa por toda la ciudad y aledaños. Otros colores, entre ellos los primarios, se obtienen de procesos de cocción de algunas plantas o flores.

“Ambos vienen de la tierra y todos son procesados con máquinas. Son minerales y unos son procesados industrialmente, y otros son procesados artesanalmente, con una piedra, como si uno estuviera moliendo maíz. Hay otras fórmulas que son sacarlos de las matas, las hojas, que uno las hierve y producen colores, eso lo utiliza uno como base y se pueden obtener todos los colores. Si se saben preparar uno saca todos los colores que quiera: azul, amarillo, de los primarios para adelante, así es, así es la base y no es para nada costoso”.

Contrario a lo que representó el desarrollo de la industria de la pintura, ahora resulta muy caro obtener un galón del producto, cuyos precios son muy variados y por lo general se ubican fuera del alcance de la mayoría. Por esa razón los artesanos tuvieron que desempolvar las técnicas antiguas de preparación de pinturas con fines decorativos para exteriores e interiores, y el resultado ha sido óptimo. Recientemente los alumnos del liceo Eliseo Zambrano pintaron los exteriores con unos resultados estéticos de calidad.

Liceo “Eliseo Zambrano”

Con una crisis que a punta de ingenio y resistencia promete ceder, se vuelve al uso de productos químicos, sin embargo Lucas continúa aplicando la pintura artesanal en fachadas donde el presupuesto no alcanza para la adquisición de los “cuñetes” que ofrece el mercado.

La utilización de estas técnicas ancestrales que dejaron de aplicarse hace apenas alrededor de 80 años, debido a que se cree que fue en la década de los 40 del siglo XX cuando llegó la industrialización de la pintura a nuestro país, fue retomada y Morillo y para obtener mejores resultados, se inventó un par de máquinas para hacer el mezclado de los materiales y lograr un acabado optimo de la pintura artesanal. El que el mismo Lucas dice: “…eso queda igualito a pintura cara; tu le pasas la mano y no te mancha, no se cae, y eso aguanta sol y lluvia”.

Nosotros inventamos una máquina: con una barra pernada, algún tubito de ese que se usa para cortinas y unas platinas de aluminio de 2 pulgadas, le hice la forma de hélice, o sea, hice una batidora con un taladro (…) Después seguimos inventando y a raíz de eso se modificó y se creó una máquina artesanal que hicimos con una lavadora, con una centrífuga, pues. Es una licuadora grande.

Muchas veces volver a los métodos y materiales del pasado es innovar. La utilidad de retomar la producción de pintura artesanal no sólo aplica para el embellecimiento de casas, sino que va más allá: en la utilización de pinturas que requieren otro tipo de técnicas para producirlas y otros materiales que se utilizan para hacer pintura artística, y sobre este tipo de elaboración artesanal y ecológica, hablaremos en la próxima entrega.

(De izquierda a derecha) Juan Pire (estudiante), Juan Salas (artesano), Lucas Morillo (maestro artesano), y Ángel Barreras (estudiante)
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