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Origen y travesías de la Pelota Criolla

por Jose Roberto Duque
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Quedan pocos pero entusiastas defensores y promotores de este juego o deporte de origen controversial, que causó furor en los estados occidentales durante al menos dos siglos

Neybis Bracho

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Cuentan los abuelos en Carora que los domingos, aparte del mondongo, era para el traguito de cocuy y las partidas de pelota criolla. Lo más trascendental de ello es que los propios campesinos, monte adentro, en cada caserío del actual municipio Pedro León Torres (antes distrito Torres) responden sin mayores detalles que dicho juego es milenario. Ya eminentes investigadores, escritores y cronistas como Don Cecilio “Chío” Zubillaga, Roberto Mujica, Lisandro Alvarado, Rafael Domingo Silva Uzcátegui, Ricardo Cabrera, Juan Cermeño, el Ingeniero Miguel Dorante, Manuel Torrealba Silva y el curarigueño Julio Ramos (en su novela Los Conuqueros) han dejado grandes aportes sobre el origen y la estructura de este extraordinario deporte popular.

Don Chío, caroreño universal, afirma que la pelota criolla tiene sus bases en la pelota vasca, y quizá tenga sus características similares en la forma de su desarrollo, del chocar la esfera. Sin embargo otros apuntan que sus raíces vienen de Honduras, de los terraplenes mayas donde la pelota tenía su mágico ritual en el desenvolvimiento del juego.

Rastro de milenios

Algunos estudios científicos de historiadores del arte y antropólogos dan con la data de más de 4.000 años antes de nuestra época, en busca de la antigüedad de la práctica del juego de la pelota en su versión maya. Específicamente en torno a la acrópolis maya se alzan templos-pirámides y terrazas escalonadas con esplendidas estelas, en cuyos patios desarrollaron sus juegos.

Otros afirman que esta disciplina tiene mucha más antigüedad, como bien lo afirma el investigador argentino Oswaldo Menghin, en 1951, al señalar que data de más de 6.000 años. En el Popol Vuh también se describe el esparcimiento de la pelota; 2.000 años antes de la llegada de los conquistadores nuestros pueblos originarios ya realizaban este ejercicio.

Con la expansión de las culturas centroamericanas y por variados motivos, estas manifestaciones llegan a territorios colombianos, guatemaltecos, dominicanos, a Panamá, México, Venezuela y Argentina, arraigándose también en pueblos caribes. La entrada de este juego a estas tierras, en tiempos pre-hispánicos, pudo haber sido por las costas del noroeste, llegando hasta el río Orinoco entrando por el meta  y cuenca superior del Arauca, en tanto son los otomacos quienes impulsaron mayormente este juego en sus territorios.

Foto José R. Duque

Cabe señalar la similitud existente en algunos instrumentos utilizados, como lo eran las llamadas palas manuales, usadas por las mujeres con el propósito de soportar los golpes más duros en las manos. Para principios del siglo XX en los caseríos del pueblo axawa se utilizaba el llamado “charapo”, especie de guante hecho con caparazón de tortuga o morrocoy, forrado con cueros de venados.

La variedad

Ya con los posibles intercambios culturales y de conocimientos entre algunos pueblos del oriente y de occidente de Venezuela, para mediados del período pre-colonial, los habitantes de la Guajira practicaban este milenario juego. Datos suministrados por algunos viajeros del siglo XVII aportan informaciones sobre el desarrollo de este juego popular ancestral en tierras guajiras.

Un dato importante es la diversidad de formas en que se practica este deporte, sus reglas y sus medidas del rayado en el piso a lo que sería la cancha, pero llamada por nuestros campesinos “el patio de juego”. Específicamente el instrumento protagonista de este juego, que es la pelota, va a variar (en cada territorio) en su manera de confeccionarla, pues en países centroamericanos la fabricaban con hule, una materia resinosa extraída del árbol de caucho. Otros países del caribe aprovechaban distintas raíces o residuos vegetales para su elaboración, mientras que en nuestro territorio desde la Guajira hasta el sur del Orinoco manejaron la superposición de capas de cuero de venado, pieles caprinas y hasta cueros de res. 

La pelota Criolla tuvo un singular auge en las zonas campesinas rurales de Carora y Curarigua, y en la franja que va de Sabaneta a los pueblos trujillanos más cercanos (Carache, El Batatillo, Cuicas). Fue y ha sido una práctica socio-cultural para el divertimento, el sano esparcimiento y la distracción. Ya lo nombraba el libertador Simón Bolívar en su tratado de la “Instrucción Pública” de 1825: “Los juegos y recreaciones son tan necesario a los niños, como el alimento: su estado físico y moral así lo requiere…como útiles y honestos son conocidos La Pelota, la raqueta, el Bolo, la Cometa, el globo Aerostático, las Damas y el Ajedrez”. 

En los estados Miranda, La Guaira, Falcón y Zulia también se llegó a disfrutar de esta recreación, solo que para principios de siglo XX en algunas zonas petroleras del estado Zulia, cuentan que los gringos por su afán de transculturizar a los nativos, prohíben el juego de la pelota criolla e implantan el beisbol. De allí que el poeta tocuyano Roberto Montesino (citado por el maestro Manuel Torrealba Silva en su libro “Pelota Criolla, Origen y Destino”) dijera: “Mientras los venezolanos dicen estray wan, estray tu, estray try, ponchado, los gringos se llevan el petróleo y la ponchada es Venezuela”.

Las reglas

El maestro Manuel Torrealba Silva dejó redactado un interesante y útil reglamento de la Pelota Criolla, en el cual queda expresada la manera de cómo se debe jugar, incluso los nombres de las posiciones. Cada equipo estará conformado por cinco jugadores, distribuidos en un partidario quien es el que saca y resta; un Contrarresto, quien se coloca detrás de los otros dos jugadores y los otros tres jugadores llamado pala o trampa. 

Ya en el rayado del terreno se constituyen las líneas nombradas largueros, acompañada por otros espacios delimitados que llevan por nombres Bolea (dos líneas paralelas perpendiculares a los largueros), El Pase (hecho por una línea que forma un rectángulo con la Bolea, teniendo en cuenta que estas líneas siempre se mantienen fijas), El Saque (línea convencional que se marca al iniciar el partido).

Las medidas del terreno  de la Línea de Pase, consta de una línea que limita la caída de la pelota en el punto más lejano de la zona valida, ósea si una pelota pica después de esta el equipo contrario canta pasa y se acredita 15 puntos.

Una Falta y Bolea ocurre cuando se realiza el saque y la pelota pica o cae antes de la zona bolea.

El Partidario puede ser considerado el jugador más importante dentro del juego, ya que éste inicia el partido con el saque y cumple las funciones de resto, es decir, recibe el saque del partidario contrario al rotarse los equipos; cada equipo cambia o rota de posición el campo de pelota bajo las siguientes condiciones:

a) Cuando uno de los equipos llega a los 40 puntos, existe o se origina una raya.

b) Al originarse dos rayas indiferentemente de las puntuaciones de los equipos.

Las Rayas: En el juego de pelota criolla se originan bajo dos circunstancias:

a) Cuando la pelota ha dado dos más botes y es atajada.

b) Cuando la pelota es devuelta picando en zona buena y sale en diagonal sin ser alcanzada por uno de los jugadores.

Las palas delanteras: son dos, una izquierda y una derecha, sus funciones son detener las rayas y no dejar pasar las pelotas, deben ser jugadores muy hábiles.

Los contrarrestos son jugadores de pelotas largas y su función principal es contrarrestar las pelotas que hayan rebasado al partidario.

Entre las reglas más importantes, el maestro Manuel Torrealba Silva escribió:

1) Se considerará en juego una vez que el sacador y el resto convengan entre sí mediante la pronunciación de las palabras “voy” y “venga” respectivamente.

2) Pelota sacada y caiga antes de la bolea son quince puntos para el contrario y se denomina “falta y bolea”.

3) Pelota sacada y que caiga después del pase son quince puntos para el contrario y se denomina “pase”.

4) Pelota sacada o restada que caiga fuera de los largueros, roce o muerda el larguero son quince puntos para el contrario y se llama “falta”.

El conteo o puntuación: normalmente el juego se hace con cuatro tantos (de quince puntos cada uno, los dos primeros y de diez punto el resto), seguidos, pero si ambos equipos llegan a cuarenta puntos hay que desempatar, al hacer un equipo un tanto se dice que lleva “40 solo”, si este hace otro tanto cierra juego, pero si lo hace el contrario quedan nuevamente a “dos y cuarenta”, lo que quiere decir que al llevar ambos equipos cuarenta el juego se cierra con cinco tanto.

Tenemos que para hacer tres juegos que es el partido las acciones se desarrollan así:

– 15- 30- 40, o más otro tanto un juego (1er juego) 

– Juego y quince – juego y treinta – juego y cuarenta, dos juegos (2do juego)

– Dos juegos y quince – dos juegos y treinta – dos juegos y cuarenta y tres juegos (Partido completo).

En la Pelota Criolla también se le ha dado nombres a las formas de cómo se golpea la pelota tales como: “Bolea” y “Sotamano”, de aire sin que la pelota toque el suelo, “bote por debajo” o “botibolio” o “mediobote” y “machete” o “bote por encima” cuando la pelota haya tocado el suelo en su primer bote. 

El bote por debajo es el más común de los golpes y el que generalmente se aprende primero.

El botibolio es como si se fuera agarrar un picón pero en vez de tal se golpea la pelota, un golpe muy ventajoso para quién lo logra dominar bien.

El mediobote es como un botibolio pero más o menos a la altura de la espinilla, es un golpe difícil y son muy pocos los jugadores que lo logran dominar. Por último “el bote por encima o machete” se golpea la pelota arriba del hombro por lo tanto la pelota tiene que quedar un bote alto para poderlo efectuar, es un golpe también dominante para el que lo logre jugar bien.

El arte de fabricar pelotas

Si hay algo de trascendental importancia en esta historia, es el papel preponderante que juega el “curtidor y artesano” que confecciona la pelota. Es el maestro hacedor del principal instrumento del juego, pues es quien se encarga de fabricarla, desde la selección del hilo, los cueros de venado o chivo, la tela y las agujas (ganzúa).

Empieza moldeando con suaves telas una pequeña esfera llamada “mingo”, que será el núcleo central de la pelota. Previamente va a curtir el cuero, utilizando cal y los frutos del dividive, una especie de concha seca que se dan en las zonas áridas de Lara y Falcón. Seis o siete capas de cuero, serán colocadas una sobre otras hasta tener conformada la pelota, que luego será cocida de una forma extraordinaria, parecida a la de la pelota de beisbol, solo que en ésta no se le ve la costura, técnica inventada (o por lo menos se dice, que fue) por el maestro curarigueño Pedro Rafael Torres, quien trabajó por más de 75 años la confección de esta esférica criolla. 

Otros maestros artesanos fabricantes de la pelota, serán Fermín Serrano, apodado “carnefrita”. Luis Lozada, Francisco Javier Meléndez, Rafael Montes, Luis Mujica, Jonás Rivero, Ramón Escalona “el Chemeco”, Guillermo Jiménez, José Alirio Cabrera, Luís Gil, Alonso Verde Torres y el maestro Israel Nieves, afamado hacedor de pelotas criollas en Carora, y quien ha entregado toda su vida al oficio y práctica del juego de pelota criolla. Inició su primer partido a los siete años de edad, siendo su último partido a los 71 años en el patio de Matejey, cercano a las Cocuizas, por razones de salud.

Don Israel Nieves, oriundo del caserío El Cerrón, parroquia El Blanco del municipio Pedro León Torres, en el estado Lara, cerca de Carora, actualmente vive en la calle Lídice de  Carora en su casa color verde 1-62.  Jugó en 106 patios de pelota criolla.

Digno es mencionar también, algunos de los jugadores que acompañaron a las hazañas deportivas del maestro Israel Nieves, como lo son Gonzalo ‘Chalo’ Rivero, Manuel Torrealba Silva, Mauricio Escalona (El gallo) Orlando Sierralta, Hugo Sierralta y el Sacerdote Andrés Sierralta. Edilio Cuevas, Ramón Túa “Cachimbo”, Rafael Montes, Ramón Tomás, Pedro Guedez, Alberto Lameda, Miguel Ramos, José Manuel Yépez, Roso Gatica, Alexis Noguera, Gumersindo Escalona. 

Mucha historia y mucha información queda todavía por escribir, tanto como los deseos que guardan aún, quienes jugaron esta atávica expresión y sueñan con volver a ver las multitudes de fanáticos, curiosos y expectantes en cada patio de juego. Una esperanza se vislumbra por los lados de Carora, donde más de cincuenta docentes especialistas en deportes conjuntamente con sus estudiantes, han iniciado un primer proceso de formación, con miras a un torneo municipal inter circuital de la Pelota Criolla. La resistencia cultural continúa.

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