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Octubre y “nuestra fuente”

por José Roberto Duque
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Octubre marca el momento en que dedicimos echar a andar este proyecto, especie de revista digital o plataforma de difusión apoyada en varias redes. El mes y el día que se celebra el nacimiento de Simón Rodríguez nos asomamos por primera vez a la autopista pública de la disparadera de contenidos. Cosa que no significaría mucho, de no ser porque andamos, todavía, amoldándonos a las exigencias de esta fuente.

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Llamamos “fuente” en periodismo al tema, lugar, persona o repositorio de donde sacamos datos e informaciones para convertir todo eso en material informativo (noticia, historia, fotorreportaje, video). Fuente: el manantial donde abrevamos los animales de la escritura o la difusión de contenidos.

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Hace dos años andábamos en labores de parto, tratando de entendernos con este nuevo abrevadero llamado ciencia, tecnología, innovación. Ya hemos contado antes cómo fue la transición entre el nombre original, “Inventores” con la e volteada, y La Inventadera. Pero hubo otro proceso que fue el de los investigadores más o menos salvajes, acostumbrados a fuentes menos exigentes o menos graves o dramáticas, al nuevo charco donde pescar. “Nuevo” para nosotros, porque la historia de la difusión de estos temas es bastante larga, parece que tanto como los mismos temas. Pero quisimos ser “distintos” en dos o tres cositas. Va siendo hora de revisar a ver si lo hemos logrado.

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Pero vamos al “antes de”. En esencia, y sin meterle mucha mente al asunto, éramos periodistas y comunicadores con alguna experiencia en recabar información y difundirla (en forma de noticias, crónicas, reportajes, incluso poemas y canciones), algunas veces en experiencias formales, en periódicos consolidados o con apoyo estatal o corporativo, y otras veces chapoteando en las aguas de la comunicación alternativa, por pura emoción y voluntad. Algo en común tenemos los iniciadores de esta experiencia y es que nos gustaba y nos sigue gustando ir por el país buscando gente y cosas que mostrar. Nos gusta contar historias en varios formatos. Pero, llegado el momento de meternos con un ámbito (ciencia y tecnología) en el que no todo se presta a bochinche y a fiesta en la narración, nos ha tocado aprender y desaprender. Adaptarnos a una forma distinta de entrompar la escritura y el contar.

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Esta fuente de ahora nos ha exigido un apego distinto, tal vez más riguroso e irrompible, al dato, al tratamiento de las declaraciones y del lenguaje. Seguimos escribiendo historias, que no es lo mismo que limitarse a dar noticias, pero ya sin la sabrosa libertad plena para interpretar y comentar sobre la materia que estamos tratando. Entre otras cosas porque la materia que estamos tratando suele ser desconocida y más de una vez crucial para el país. Y esto exige bajarle dos a la fiesta pero sin hacerle concesiones a la solemnidad o al aburrimiento. Entretener a la gente sin banalizar y mucho menos deformar el mensaje. Respetar pero evitando el acartonamiento. Jugar con la imagen poética o con el recurso literario pero sin apartarnos ni un milímetro del rigor que exige lo investigado o lo recabado.

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Ustedes dirán, con razón: “Uy sí, gran cosa, todo eso se resume diciendo que están haciendo periodismo”. Y es precisamente ese el territorio que justifica todos estos comentarios: nos empeñamos en hacer un periodismo narrativo, periodismo ameno, en un momento en el que mucha gente parece preferir que le mientan o que la aburran con consignas y disparates. Nuestro equipo propaga historias, más que noticias, y estamos en el momento delicado y sabrosón en que debemos comprobar que ninguna de esas historias le ha hecho concesiones al panfletarismo ni a las tentaciones de la fábula o la ficción, sea literaria o vilmente deformadora. Andamos en la fuente: respetándola y aprendiendo de ella.

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En estos días la primera cohorte del Diplomado de Periodismo Científico, creado y auspiciado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el periódico Ciudad Ccs y su Escuela Popular de Comunicación Popular “Yanira Albornoz”, lanzó al ruedo algunos proyectos de difusión que se anuncian alegres y potentes: Erudiquim, Comunik2 con Ciencia, Conecta2 en la web, Tierra, Ciencia y Conciencia, Campaña comunicacional de la Alianza Científico-Campesina, Ciencia Creadora, Difusión Comunicacional de la Ruta Científica del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, Ciencia Espacial para Niños y Niñas, Guayoyo, Ciencia y Joropo, Guía Para la Redacción Periodística de Textos Científicos, Canal Radar Científico, Campaña de Sensibilización sobre la importancia de la prevención del Virus del Papiloma Humano, Ciencia Activa, +Ciencia “Con sello venezolano”, Corresponsalía Digital por la Ciencia.

Cuando despeguen y se consoliden estos medios y proyectos habrá un boom del proceso venezolano de difusión de la ciencia, que no es otra cosa sino uno de los pasos para que la gente de todas las edades se interese masivamente por nuestra fuente: ese territorio que durante años los formatos educativos se empeñaron en convertir en un asunto ladilla, pesado y para consumo de momias y gente muy solemne.

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Nuestra misión seguirá siendo cautivar gente que disfruta de la lectura y de la buena fotografía para la causa de la difusión masiva de historias de procesos y personajes. En ese espacio de medios creados en el Diplomado habrá un despliegue de buenas historias y noticias en distintos formatos, para el amplio sector al que no le interesa tanto la lectura como el disfrute de contenidos audiovisuales. Hay para todos y todas, y hay para rato. 

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