Nueve años de un encierro voluntario que no es soledad sino concentración han traído a Jesús Jerez a un momento crucial: el exitoso crecimiento de las primeras plantas de un injerto inédito, al menos en Venezuela
Nueve años de un encierro voluntario que no es soledad sino concentración han traído a Jesús Jerez a un momento crucial: el exitoso crecimiento de las primeras plantas de un injerto inédito, al menos en Venezuela