Ha llegado la hora (otra vez) de ejecutar un potente acto soberano: asumir como pueblo las riendas de la generación y gestión energética. Hora también de destrozar el tabú que pesa sobre el aprovechamiento de la energía solar
Ha llegado la hora (otra vez) de ejecutar un potente acto soberano: asumir como pueblo las riendas de la generación y gestión energética. Hora también de destrozar el tabú que pesa sobre el aprovechamiento de la energía solar