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Hacia el Parque Municipal Meregoto de la Resistencia Indígena

por maroas reyes
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Eduardo Orta Hernández

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Existen espacios bien cuidados que brindan un encuentro de amor y respeto por la naturaleza, educan en el buen vivir, en el aprecio, la estima y celoso cuido del ámbito natural destinado para el esparcimiento, la recreación y el turismo interno, tan aleccionadores y lleno de riqueza espiritual que son un encuentro con Dios o los Dioses, motivo de adoración ancestral, prehispánico o precolombino, convertidos en deidades y fuente de estímulo para la vida, para lo eterno, para garantizar la permanencia del ser humano, de su fauna, de su vegetación, en una palabra, para la existencia.

Es la mejor herramienta pedagógica, desde tiempos inmemoriales, para la educación ambiental de la presente y futura generación.

Imaginemos al cerro de Cagua, municipio Sucre, parte de la estribación de la cordillera de la costa, declarado Parque Municipal, con una permanente acción de arborización, de siembra de bosques, con sus guardaparques, con un gimnasio cubierto y el otro al aire libre para prácticas deportivas, rutas y senderos, conservación de sus bosques, de su vegetación, aguas y faunas; con sitios para la hidratación, con iluminación, baños, con un mirador y un sistema de transporte de cabina suspendida (teleférico), que salve la diferencia de altitud para beneficio particularmente de las personas de la tercera edad. Un espacio con preestablecidas rutas escolares para la educación ecológica, con un diseño para el impulso al turismo local, incluyendo una biblioteca especializada en temas ambientales, climáticos, ecológicos, de uso y preservación de los suelos, de las aguas, así como el estudio histórico de nuestros ancestros, de su modo de vida, de su cultura y luchas; con programas de asistencia y lecturas a disposición de las instituciones escolares, del cronista municipal, comunal y parroquial.

Sobre la existencia de Parques Municipales hay ejemplos exitosos, como el Parque Municipal Casupo, decretado por el Alcalde en 1998, en Carabobo; el Parque Municipal Negra Hipólita en Valencia, entre otros, así como también Parques Nacionales. Excelentes ejemplos existen en Europa y países de centro y Suramérica y del Caribe.

Lo cierto es que la idea de la creación del Parque Municipal Meregoto de la Resistencia Indígena, es una propuesta hecha formalmente por la población de Cagua, municipio Sucre del estado Aragua, ante la Alcaldía, la Cámara Municipal, el Consejo Legislativo, la Gobernación, y otros entes nacionales, con respaldo por más de 800 firmantes, grupos culturales, movimientos, sociales, poetas, escritores, asociaciones civiles, periodistas, educadores, historiadores. Esta petición debe estar fuera del debate partidista, por ser un proyecto de Estado, de Nación, de la Región, aunque el protagonista central, como sujeto creador sea, como es lo deseable, el Municipio.

Por consiguiente, todos los ciudadanos que hacemos vida en el municipio apoyamos y exigimos la declaratoria o creación, mediante DECRETO, o acuerdo legislativo, del Parque Municipal Meregoto de la Resistencia Indígena, y así derogar y extinguir el actual topónimo de cerro El Empalao, cognomento colonialista que simboliza o comunica el poder imperial del vencedor, del conquistador colonizador, sobre el indígena vencido, maltratado, torturado y asesinado, que resistió al despojo de su tierra y la extinción de su cultura. Topónimo El Empalao hace apología al delito y contradice y niega los postulados constitucionales -a lo que estamos obligados- como lo son el fomento de la paz y la educación sobre el respeto a los derechos humanos.

El decreto de Parque Municipal Meregoto de la Resistencia Indígena debe prever un programa destinado a la restauración y conservación del cerro y su biodiversidad (flora, fauna, sus aguas) la variedad de sus paisajes, preservando ese patrimonio natural colectivo para las futuras generaciones, con ello se evita por siempre y para siempre, en ese espacio del hermoso cerro, la invasión de ranchos producto de la presión poblacional. También imposibilita que se concreten las ansias y voracidad de los capitalistas terrófagos, constructores de exclusivas viviendas o apartamentos sobre los espacios o áreas del cerro. Es la única garantía de la conservación y preservación de ese espacio natural, único pulmón verde de Cagua.

Una vez declarado Parque Municipal, también debe contar con una adecuada infraestructura a corto, mediano y largo plazo, que prevea casa o albergue para guardabosques, hacer las terrazas que sean necesarias para corregir pronunciadas pendientes, de ser necesario, ampliando los cortafuegos, abriendo zanjas para la absorción de aguas hasta el subsuelo para minimizar la acción erosiva, creando un sistema de tuberías, hidrantes y tomas que aproveche el agua de las quebradas y de las lluvias para la extinción de incendios forestales; una red de puestos de guardaparques a todo lo largo del cerro Cagua- Bella Vista, estratégicamente ubicados.

Debe ser un espacio para el disfrute de todos los ciudadanos, personas de todas las edades, de la generación presente y futura, una manera de entrar en contacto con la naturaleza, de educarse en su ambiente, dentro de su espacio, para comprenderlo, caminar, adorar sus veredas, sus sombras, su paisaje; cantarle a su flora, a sus árboles, pintarlo en mil colores de acuarelas, atrapar en las manos los arcoiris de su alma, enamorarse, volver lírica la escritura, romántica la existencia, vivir en un eterno beso poético, rindiendo tributos a la Pachamama, razón de nuestro existir.

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1 comentario

Anangeel Terán Barcos 7 junio 2025 - 11:46

Excelente propuesta, Venezuela libre de epónimos topónimos y cognomentos colonialistas.

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