
Henry Rojas Sánchez | La memoria como oficio
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La mente divergente no teme equivocarse, no se abraza con una sola idea. Cuestiona, explora, se pregunta y repregunta. No se conforma con lo que “todos” repiten y aceptan como una verdad inamovible.
Es con esta mentalidad que debemos acercarnos al estudio de la historia de nuestros ancestros aborígenes. No sigamos patrones, busquemos otras rutas. Aunque se nos muestren descabelladas. No temamos a que nos cataloguen de aventureros, de poco “serios”, que no nos den cabida en sus cenáculos, total, no es esa nuestra aspiración. Sigamos tejiendo la trama, haciendo inferencias, articulando detalles por más pequeños que nos parezcan “el diablo está en los detalles” ¡y miren de qué clase de diablo estamos hablando!
Preguntas cómo ¿Dónde se dio realmente la Batalla de Maracapana?, ¿fue tan “pacífica” la fundación que hizo Fajardo en el valle de Maya?, ¿antes que los Arawak y los Caribe este territorio lo poblaron los Maya?, ¿si el valle estaba cubierto por un mar interior y sus pobladores vivían en las montañas circundante, cuáles vestigios conserva el Guaraira Repano de esta presencia que aún no conocemos? ¿Urquía, ficción o realidad?, ¿tuvo una sola compañera Guacaipuro? Considerando que era práctica común de los líderes contar con varias compañeras y más en su caso, pues era el líder de su nación. Son muchas las interrogantes que esperan por otro tipo de respuestas.
Estamos obligados a conformar un nuevo episteme, intuitivo, provocativo, creativo, contentivo de categorías que respondan a registros físicos y espirituales desde la interpretación de petroglifos, geoglifos, ya no solo como imágenes, sino como su propia lengua, su propia escritura, de sus practicas mágico espirituales como esencia de su comunicación con otras dimensiones.
Existe todo un universo de signos y símbolos en uno de los rituales chamánicos por excelencia: el uso del tabaco, práctica esta que ha llegado hasta nuestros días, con su carga de espiritualidad y conjura.
He aquí un punto nodal para conocer mejor su mundo. Acercarnos a nuestros parientes desprovistos de esta visión es entender a medias su accionar, ya que para ellos su relación con el entorno pasa indefectiblemente por lo espiritual tanto en la paz como en la guerra.
Señoras y señores, esta historia esta para ser contada de nuevo, que suba el telón, preparen sus taparas y sírvanse todo el casabe y el mazato que deseen, pues comencemos por descolonizar el paladar, la casa invita…
Huyamos del adoctrinado rebaño que sigue viendo la historia desde las carabelas.
