Nicanor A. Cifuentes Gil
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Si el lector(a) desconoce esta tragedia sugerimos esté pendiente con lo que estamos a punto de revelar porque la ejecución premeditada y, por tanto, las agravadas consecuencias de este hecho, fueron ocultadas para promover la exploración y explotación petrolera estadounidense en los espacios del Lago de Maracaibo, cosmos vital indígena añú. Debemos ubicarnos en el año 1939 para poder entender lo cruento de los iniciales y morbosos intentos por hacerse de nuestro “aceite de piedra”, del petróleo que era necesario para mover la máquina infernal de progreso y desarrollo, así como de la guerra activada en la segunda guerra de alcance mundial.
Viajar en espacio y tiempo a finales de la tercera década del siglo XX exige recordar y contextualizar escenarios. Acababa de culminar su mandato dictatorial y pro-yanqui el dictador andino Juan Vicente Gómez. Quien hereda el legado luego de 28 años de gomecismo es su ministro de defensa y creador de la Guardia Nacional, Eleazar López Contreras.
La presión del incipiente sector industrial petrolero estadounidense, ya adicto a los hidrocarburos, fue voraz y representa un importante aspecto para dar contexto a un hecho puntual y trágico que sería el corazón de esta nota, cuyo antecedente es nuestro primer artículo sobre la vida y ecología de los pueblos palafíticos indígenas añú en el lago estuario de Maracaibo.
El incendio de Lagunillas de Agua, ocurrido el 13 de noviembre de 1939, según referencias previas y rigurosamente distanciadas de lo pregonado acomodaticiamente por la prensa y los poderes constituidos de entonces, formó parte de un desplazamiento forzoso y etno-genocidio petrolero contra el pueblo añú de Paraute, según análisis de Yldefonso Finol (2015).

Acompañar esta aseveración valiente por encima de la atávica y patriarcal versión difundida por la compañía Venezuelan Gulf Oil Corporation y el gobierno de López Contreras pretende de(s)velar la operación de falso positivo establecida por los poderes constituidos (incluida la iglesia católica), con el fin de ensanchar la explotación de crudo (primordial interés del capitalismo extractivista) y obtener mayor rentabilidad fiscal de dicha explotación (primordial interés de la burguesía nacional) y a la par restarle cabida, con este trágico y necrofílico suceso, a las acciones de organización y luchas reivindicativas por parte de los obreros petroleros.
Revisando con detenimiento el esclarecedor texto del investigador zuliano y ex- cronista de la ciudad Puerto Maracaibo, Yldefonso Finol, podemos recuperar una soterrada descripción contextual sobre la espacialidad Paraute criollizada a la referencia de localidad Lagunillas de Agua: “Las ‘Noticias Historiales de Venezuela’, de fray Pedro Simón, los textos de Oviedo y Baños, las relaciones del obispo Mariano Martí, y las densas investigaciones del Hermano Nectario María, dan cuenta de la presencia ancestral de Paraute en el mismo lugar bordeado por dos ríos, el homónimo al sur y el Tamare al norte. Paraute en añun nuku (idioma añú) traduce ‘ser de aguas’, ‘estar en el agua’, ‘lugar en las aguas’”.
Estamos situados en las coordenadas humanas de una localidad con una población vinculada a la vida acuática creadora de una cosmovisión fuertemente atropellada desde los años de la conquista europea, y que supo insistir para no ser borrada de la faz de este mundo a partir de su capacidad adaptativa a los fuertes embates de la conquista, la colonia y las Repúblicas que en Venezuela han sido.
Guillermo José Salas, ingeniero petrolero y docente venezolano destaca: “En Lagunillas, la primera perforación exploratoria la realizó la Venezuelan Concessions en mayo de 1925 con el pozo El Mene de Lagunillas N°1. Aunque obtuvieron algunas indicaciones de petróleo, este pozo y otro posterior se abandonaron como no comerciales. Sin embargo en 1927, La Venezuelan Gulf Oil Co (después Mene Grande Oil Company) perforó el Lago-1, pozo descubridor de Lagunillas. Este pozo estaba en el lago, cerca de la costa, en la parte central del campo actual. Se obtuvo una apreciable producción que condujo a una activa campaña de perforación por parte de la Lago Petroleum Co. y la Gulf Oil Co”.
En el siglo XX y a finales de la década de los años veinte (1928) la legendaria población, compuesta por miles de viviendas hincadas sobre el lago, sufre el 15 de junio su primer incendio, que la destruye parcialmente, como resultado de la contaminación generada por la industria petrolera. Para el año 1937 ocurre un fuerte acontecimiento suscitado en la población de Lagunillas de Agua que es necesario dar a conocer. Díaz y León (2006) al hacer seguimiento pormenorizado de las más relevantes efemérides y demás situaciones relacionadas con el petróleo en el estado Zulia dan cuenta de que el 19 de enero de 1937 el presidente Eleazar López Contreras decreta la fundación de Ciudad Ojeda, cuyo nombre surge como un homenaje a Alonso de Ojeda.La población nace como un núcleo para albergar a los habitantes de Lagunillas de Agua.

Hasta acá no parece acontecer más que un simple política pública de trasvase demográfico de una población con sus particularidades de localidad palafítica, acuática, a otra localidad terrestre. La Venezuela Oil Concessions dona al gobierno de esa época una parte del fundo Las Morochas para facilitar la realización de la proyectada urbe. En el decreto respectivo se determina la erogación de más de un millón de bolívares, y los trabajos son comenzados con obreros del Gobierno y asalariados de la Compañía VOC, dirigidos por Miguel Ángel Romero, capataz de construcción proveniente de Paraguaipoa. Las primeras 20 casas se terminan en el mes de diciembre de 1938; otras 30 de mediana capacidad y 18 un poco más pequeñas quedarán listas en julio de 1939, conjuntamente con parte de los servicios públicos, los cuales son oportunamente entregados al director de obras públicas del estado, ingeniero Germán Rivas Otero. La ciudad se construye para trasladar a los sobrevivientes del siniestro de Lagunillas de Agua de 1932, pero nadie quiere irse. El desastre de 1939 obligará a la población a reubicarse en Ciudad Ojeda y en Lagunillas de Tierra.
Vemos como las palabras incendio/siniestro se imbrican de manera trágica a esta población sobre las aguas del estuario Lago de Maracaibo desde fines de la década de los años veinte hasta los años treinta del siglo XX. Es así como conectamos con lo revelado por Finol (2015) cuando señala lo siguiente: “La Gulf Oil Corporation provoca un derrame de petróleo que inunda el sector, embadurnando de combustible los maderos sobre los que descansan las milenarias casas ecológicas del añú. El aire se perfuma de éteres inflamables. No se toman medidas preventivas. La comunidad se halla inerte ante los peligros. La única opción que les dan es el desalojo. Un cerillo, una chispa, un chicote de cigarrillo, cualquier fuente de combustión hubiese provocado el estallido. Paraute era ya una bomba incendiaria. Ninguna de las publicaciones especializadas en siniestros consultadas por este autor, apuntan a la veracidad de que un fuego espontáneo acabe en un par de horas con la masa de madera que representaban las ochocientas o mil casas quemadas. Mucho menos estando en agua”.
El 13 de noviembre de 1939 un tercer incendio destruyó en menos de cuatro horas las más de mil viviendas que formaban para entonces el pueblo de Paraute o Lagunillas de Agua. La intención premeditada y alevosa de esta compañía petrolera estadounidense, acostumbrada a la impunidad y a la extracción insaciable del hidrocarburo a costa de lo que sea, definen un importante rasgo que fue ocultado con toda intencionalidad y que, ya luego de varias décadas, para que no se creara una reacción del pueblo (y desde la presión popular involucrando al Estado venezolano) contra los intereses extractivistas de la compañía extranjera.

Relata Finol: “Las emisoras de radio, citando la prensa, siguen rumiando las mentiras reiteradas para justificar el ‘incendio’. Re-victimizan a aquéllas almas ‘nativas’ asesinadas por un infierno terrenal, a las que vilipendian para que se cumpla la profecía católica, rematándolas moralmente. El locutor repite lo que dijo el periódico, que a su vez se hace eco de los rumores religiosos, versionados por las autoridades e historiadores bajo inspiración de la jugosa chequera petrolera: ‘Alicia Mendoza, prostituta de oficio y dueña del Bar Caracas, quiso prender una lámpara de gas y al hacerlo el fuego alcanzó sus brazos lanzando la lámpara al Lago, originando el gran incendio que se extendió sobre toda la planchada hacia la tierra’. La sociedad patriarcal, machista por vicio, siempre culpará a Eva de inventar lo pecaminoso, y con ello, los males y sus castigos” (Finol, 2015).
Según Díaz y León “En el desastre mueren más de 3.000 personas y quedan pérdidas de más de cuatro millones de bolívares. El petróleo derramado sobre el lago provoca las llamas que acaban con la población lacustre. Lagunillas de Agua fue una población palafítica de por lo menos 2.000 años de antigüedad que resistió cuatro incendios en la era petrolera (1927, 1928, 1932 y 1939)”.
Ni el estallido del oleoducto sublacustre, ni el reclamo por parte del pueblo ante las autoridades, nada de esto aparece en la farsalia que se perifoneó (y aún pervive legitimando este genocidio). Importantes testimonios aún a la fecha de hoy lamentablemente por ahora no han sido impulsores de movilizaciones capaces de atizar debate esclarecedor y reparador de este trágico hecho y en virtud de ello es que nos atrevemos a reiterar su grito de verdad y su enorme importancia para hacer justicia a las y los pobladores asesinados por la avaricia capitalista y la maleva impunidad de ese terrible día del año 1939 y los años subsecuentes.
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Referencias
Díaz, Vinicio y León, José Francisco. 2006. Crónica Petrolera del Zulia 1900-2000. Grupo Publicitario Editus. Cámara Petrolera de Venezuela. Capítulo Zulia. 188 p.
Finol, Yldelfonso. 2015. 76 años del «Incendio de Lagunillas»: El olvidado etnocidio de Paraute Añú. URL: https://notiindigena.wordpress.com/2015/11/20/76-años-del-incendio-de-lagunillas-el-olvidado-etnocidio-de-paraute-añu/ Consultado: 13 de agosto 2019.
Salas, Guillermo José. 1980. Petróleo, Aspectos y operaciones de la industria petrolera descritos con fines docentes. Ediciones Petroleras Foninves N°1. Quinta Edición. Venezuela.175 p.