Alejandro Silva Guevara / Fotos Abraxas Iribarren
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Para las Olimpiadas de Física realizadas en Indonesia, lo mismo que con otros eventos similares, los aspirantes deben hacer una prueba de preselección que define quiénes participarán en este importante encuentro, según el nivel de estudios que tenga el o la estudiante, lo que implica que se trata de un desafío con una participación aún mayor que la resultante de este primer paso. A partir de allí inicia la preparación para una competencia que presenta varios retos, como por ejemplo el hecho de que la prueba es solamente en inglés. Otro elemento a superar es que la participación es virtual.
A Gabriela Monasterios, estudiante de quinto año de bachillerato en el liceo Santo Tomás de Aquino, en Caracas, le tocó pasar por ese filtro. Son los directivos de la institución quienes reciben la invitación para participar. Ellos, a su vez, hacen la convocatoria al alumnado. En ambas oportunidades contaron con la tímida participación de cuatro estudiantes, de los cuales quedaron preseleccionados tres. Los estudiantes no están solos en su proceso de preparación; Gabriela contó con el apoyo de tres preparadores en el área de Física (Alba Camacho, Jhonny Soler y Andrés Legorburu), a quienes agradece, y para complementar sus conocimientos leyó varios libros que la ayudaron a consolidar su nivel de información sobre la materia.
El resultado de este esfuerzo dio buenos frutos, porque en la participación de Gabriela el año pasado (2025) ganó la medalla de bronce, y este año pudo hacerse con la medalla de plata. Estos eventos eventos internacionales reunieron a más de 400 jóvenes oriundos de 90 países. A pesar de la multitud de problemas que enfrentamos como país, esforzarse trae alegrías no solo a quien se destaca sino a Venezuela en colectivo.

Nieta de gato caza medallas
Gabriela nació en Caracas el 15 de mayo de 2008 y creció entre números. Su mamá, Belkys Medina, es contadora, y su papá, Alejandro Monasterios, administrador. «Siempre me han gustado las ciencias. Desde pequeña sentí afinidad por materias como las matemáticas, pero cuando estudié Física por primera vez le agarré el gusto».
Pero quien más ha influido en sus inclinaciones sobre lo que quiere estudiar fue su abuelo Carlos Monasterios, quien fue el primer venezolano en recibir el título de Ingeniero Mecánico en Venezuela. En esa primera promoción se graduaron solo tres estudiantes: un holandés, un francés y él.
Con un promedio de 18 puntos, Gabriela afirma que quiere estudiar, como primera opción, Ingeniería Geofísica, y de no poder, estudiaría Ingeniería en Petróleo, no solo por la facilidad que tiene para entender las dinámicas de estas ramas de las ciencias sino porque también es amante de la naturaleza y prefiere realizar trabajos de campo antes de estar encerrada en una oficina.
Luego de su primera participación fue captada por los Semilleros Científicos, quienes le han ofrecido apoyo y han ampliado su visión de las posibilidades de desarrollo en otras áreas de estudios de las que Gabriela no tenía mucho conocimiento:
Los Semilleros te llenan de iniciativas que te impulsan a seguir con lo que te gusta, porque te reúnes con gente que ama lo que hace y esa pasión se te pega (…) han sido para mí muy importantes porque he conocido mucha gente, he descubierto áreas nuevas de estudio, gente con gustos similares a los míos y las ferias a las que he asistido.

