Inicio En resistencia “Quiero que mi barrio sea más verde y sostenible”

“Quiero que mi barrio sea más verde y sostenible”

Jorgelis sueña con un futuro en el que los robots y la inteligencia artificial representen la unión armónica entre tecnología y naturaleza, y en algo de eso anda trabajando más allá de los sueños

por Soriana Durán
413 vistos

Soriana Durán / Fotos Abraxas iribarren

________________

A sus dieciséis años (nacida en 2010), es en sí misma una manifestación humana de la nobleza, tan transparente y sencilla que cualquiera podría notar su gran sensibilidad y capacidad para crear y expresarse. Una sonrisa humilde hace brillar su rostro, pero es ese tipo de muchacha que posee una certeza madura, ajena a su edad y apariencia menuda, sobre lo que es capaz de hacer. El subestimarla sería desafortunado, tomando en cuenta que tiene todas las ganas —y gracias a su madre y a su padre, el tiempo y el apoyo necesario— de hacer de la ciencia y la robótica su bandera personal y profesional.

Jorgelis es la hija mayor de Angerlyng Quintero y José Romero. Tiene tres hermanos y nació en el estado Sucre, pero en la actualidad vive en la Cota 905 en Caracas, un barrio del que hace una década mucha gente quería creer que no le aportaba nada bueno al país. Está por graduarse de bachiller del liceo Antonio Guzmán Blanco, centro educativo donde descubrió su potencial en la robótica a través del Programa Nacional Semilleros Científicos y la filosofía de las 3 erres del reciclaje, que consiste en reducir, reutilizar y reciclar.

“Mi primer proyecto fue un robot que caminaba. Con ese primer proyecto dejé a la directora impresionada y diría que ahí fue que explotó la robótica en nuestra escuela. Era de cartón, era un robot bípedo. Recuerdo que tenía una forma cuadrada y le puse luces en los ojos para que alumbraran al caminar. Estaba hecho de cartón y ligas, con ayuda de mi mamá logré que caminara a través de un mecanismo de poleas”.

Su participación en concursos de robótica regionales y nacionales le ha permitido formarse desde muy temprana edad. A los nueve años tuvo su primer contacto con esta disciplina, pero sería después de haber obtenido el tercer lugar en una competencia nacional cuando formaría parte de los Semilleros Científicos. Ahora está visualizándose como una científica e investigadora egresada de la Universidad Nacional de las Ciencias “Dr. Humberto Fernández Morán”:

“Por la competencia que gané recibo una beca que estoy utilizando para crear más robots. Los hago en mi casa, primero buscando un problema que quiero solucionar, después cómo lo puedo adaptar a formas más grandes. Veo sus lados positivos y negativos, qué hace bien, cuál es el beneficio, y empiezo a imaginar la estructura del robot, cómo podría actualizarlo, hacerlo mejor y ese tipo de cosas”.

Al describir el entorno en el que desarrolla sus proyectos, Jorgelis reconoce las características que determinan parte de su forma de hacer lo que se propone, siendo estas un punto de partida diferente al canon —o cliché hegemónico— de que la robótica solo es posible en un contexto de extractivismo indiscriminado de recursos naturales y/o de progresismo capitalista. En su escuela, donde afirma que la mayoría son estudiantes de escasos recursos, el poder crear con lo que haya disponible no impide lograr sus objetivos.

“Yo ahorita estoy pensando muy en grande. Planeo cambiar la forma de mi barrio. Implementar la robótica en mi barrio que si con paneles solares. Quiero que mi barrio sea más verde y sostenible. Quiero transformar la manera en la que ven a los barrios”.

Robot parea niñas y niños con autismo

A Jorgelis la ha cautivado el Solarpunk como concepto e influye en sus decisiones creativas. Este movimiento, enfocado en la visión de un futuro optimista en el que los problemas sociales y medioambientales han sido resueltos con la ayuda de tecnología ecológica, sostenible y sustentable:

“Para mí la robótica es que los robots tengan que congeniar con el mundo, no el mundo congeniar con los robots. Mi forma de ver la robótica es que esté complementada con el mundo exterior, no cambiar las cosas naturales, más bien que se adapte a la naturaleza. Me gusta mucho el proyecto en el que estoy en este momento porque comparte mucho con la naturaleza, se entrelaza con ella. No puedo dar muchos detalles porque es para una competencia”.

Muy clara en su postura en cuanto al trabajo social y el ayudar a otras personas, Jorgelis Romero ya tiene la iniciativa de dirigir su fuerza creativa a la solución de problemas reales que afectan a grupos vulnerables. Entre los proyectos que cumplen con este objetivo se encuentra el de un robot para niños y niñas con autismo y un robot en forma de corazón —inspirado en una banda surcoreana de K-pop— que transmite un mensaje de amor propio dirigido a personas con depresión o problemas de autoestima.

“Estoy creando un robot para niños con autismo, ese es el que más problemas y pruebas me ha puesto pero el que más me está gustando. Es un robot en forma de flor, una forma orgánica para no sobre-estimular al niño. El robot le ayudará a tener rutinas diarias. A la mamá también le servirá de apoyo, tendrá que llevar una aplicación consigo para poder ver las rutinas. El niño podrá interactuar con la planta. Todo es por tacto, el niño tiene que tocar, tiene que sentir…”.

En lo científico, Nikola Tesla es su referencia más grande, pero en el ámbito familiar es su abuela: “Mi abuela es una mujer con carácter que nunca se ha dejado que la pisoteen. Siempre nos apoya. Es la mejor persona que yo tengo para seguir”.

Practica esgrima, le gusta el deporte y la poesía. La mayor parte del tiempo está estudiando o ayudando a su abuelo en la panadería familiar.

—¿Cómo harías tú un robot para que ayude en la panadería de tu abuelo?

—Bueno, no buscaría reemplazar a mi abuelo porque los panes que hace le quedan sabrosos, así que eso no. No sé, haría un robot que le ayude a cronometrar el tiempo, a ver con cuántas medidas está trabajando, a atender clientes, cosas por ese estilo, ¿pero cambiar a mi abuelo? ¡no!

Autor

Compartir:

4 comentarios

Mary 12 abril 2026 - 19:51

Buenas noches ella se formó y sigue participando en la UED Consuelo NAVAS TOVAR en su liceo no dan robótica y es excelente estudiante una niña con mucho talento y humildad con deseos de seguir hacia adelante hermoso reportaje

Respuesta
José Roberto Duque 12 abril 2026 - 20:15

Anotado, corregiremos

Respuesta
Graciela Portes 11 abril 2026 - 13:44

Que bella! y lo bueno, está enfocada. Personas como ella necesitamos en este mundo🫶

Respuesta
José Roberto Duque 12 abril 2026 - 20:16

Así es, tenemos buena generación de relevo

Respuesta

Deja un Comentario