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Venezuela con agua

Francisco Durán, presidente de la Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT) habla sobre la calidad, los procesos y los movimientos del agua en Venezuela

por Roberto Malaver
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Roberto Malaver

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“En el centro de la calle había unos automóviles recalentados, abandonados por los propietarios. Los bares y restaurantes no abrieron sus puertas. Colgaron un letrero en las cortinas metálicas; ‘Cerrado por falta de agua’”.

En marzo de 1958, cuando era feliz e indocumentado en Venezuela, Gabriel García Márquez escribió un reportaje al que tituló “Caracas sin agua”. Ahora, conociendo que el fenómeno del Súper Niño se aproxima, nos acercamos al Instituto de Ingeniería para hablar acerca del agua con Francisco Durán, presidente de la Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT).

Después de verificar que estábamos a 2 de septiembre, lo primero que nos anuncia el investigador Francisco Durán es que el 1 de septiembre de 1980 se publicó el decreto de la fundación del Instituto de Ingeniería, hace 46 años. Y entramos en el tema.

–¿Cómo nos preparamos ante la llegada del fenómeno del Súper Niño? ¿Estamos acumulando agua aprovechando los últimos aguaceros?

–Venezuela cuenta con mucha agua. Uno pudiera decir que el problema de Venezuela no es de falta de agua. Solo que nuestra distribución territorial poblacional es contradictoria. El capitalismo rentista venezolano hizo que en vez de nosotros estar, como todas las ciudades del mundo, que crecieron alrededor de las cuencas, o donde había agua (en Venezuela surgió así también en la etapa colonial) pero el capitalismo rentista nos obligó a ir hacia la costa. Actualmente hay una aceleración mucho más rápida. El 70% de nuestra población vive donde hay que bombear agua y electricidad. Te digo bombear agua y electricidad porque la energía más importante para bombear el agua es la electricidad.

–¿Cuál es el porcentaje de agua potable del que disfruta nuestra población?

–En Venezuela hay una conexión importante de agua potable por tubería, eso está cerca del 90%. Eso significa que a la mayoría de nuestra población le puede llegar agua por tubería, y hay suficiente producción de agua para que llegue.

Francisco Durán. Foto Abraxas Iribarren

–¿Por qué no llega?

–Hay varias razones. Las estructurales tienen que ver que eso requiere una inversión. Una parte importante tiene que ver con todo el proceso eléctrico, todo lo que es el bombeo implica electricidad. Lo otro es, ¿cuál es el abastecimiento o la continuidad? Entonces, la crisis económica, el bloqueo, la pandemia, ¿qué efectos tuvieron?. Los pongo juntos porque, digamos, la dependencia tecnológica que tenemos hace que una parte importante se haya visto afectada. En Venezuela, podemos decir que entre el 2005 y el 2014 hubo una inversión importante en el país que permitió elevar la cobertura de agua potable, el abastecimiento y la continuidad, pero la crisis y el bloqueo tuvieron una influencia significativa. Si el agua y la electricidad no tienen un mantenimiento continuo: sustituir bombas, sustituir tuberías, entonces el bloqueo afectó y estamos viviendo las consecuencias. Ha disminuido la inversión, la población crece y los sistemas siguen siendo los mismos y no alcanzan. Esa es la razón fundamental. La otra causa tiene que ver con que los acueductos fueron hechos para las zonas urbanas planificadas que permiten que llegue el agua cuando hay abastecimiento continuo. Pero ¿qué ocurre en los sitios donde también empezó a crecer la población pero no están urbanizados, y no está planificado? El acueducto es como una especie de red. Hay también muchas tomas ilegales, y los temas asociados a los botes, a las rupturas, entonces se desordena el sistema de abastecimiento, y también hay pérdidas. El tercero está relacionado a las lluvias, que son estacionales, significa que no llueve equitativamente todo el año. También, cuando llueve mucho, hay embalses suficientes en Venezuela, para acumular agua cruda. En realidad cada ciudad tiene espacios donde se almacena el agua cruda para la posterior potabilización y distribución.

–En conclusión, no hay problema de agua en Venezuela.

–En términos de lo que significa tener agua cruda para potabilizar, no.

–Sin embargo en la isla de Margarita los pueblos reclaman agua todos los días.

–El agua de Margarita viene de donde hay problema estructural en este momento, del estado Sucre. Y viene del embalse de Turimiquire, y siempre fue así, eso ha sido suficiente agua. Por cierto, ha sido tan abundante que en Clavellinos pusieron dos grandes tuberías, una para el agua potable, y otra paralela para el riego, desde hace bastante tiempo, así sería la magnitud de ese embalse. Ahora qué ocurre, tomas ilegales por todos lados, y dos, que se requiere inversión para las tuberías que están entre Sucre y la isla de Margarita. Esa agua sería suficiente para el estado nueva Esparta. Las tomas clandestinas y los botes de agua submarinos son también un problema. Actualmente el túnel de Turimiquire tuvo un problema y eso es catastrófico para el abastecimiento.

Labores de rescate dentro de un túnel en el embalse Turimiquire

–Entonces el problema es potabilizar agua, porque agua cruda hay por todas partes.

–Si uno pudiera distribuir el agua cruda para toda Venezuela, no habría problema. Por supuesto, traer agua del Orinoco para Caracas sería más costoso. Sería más barato trasladar gente para el Orinoco que traer el Orinoco para Caracas.

–¿Y las plantas desalinizadoras no funcionan?

–Sí, han funcionado. Son tecnologías extranjeras que requieren mucho mantenimiento. Para que el agua sea potable se requieren otros minerales. Tienes que incluir esos minerales. Y esas plantas todas son eléctricas y requieren mucha electricidad, y no es que tú digas, bueno, con esta planta soluciono el problema, sino que son para un determinado número de la población, para hacerlo completo requeriría muchas plantas. Y es un problema también de inversión. Hay quienes se imaginan que entra agua salada y sale lista para tomar, y eso no es tan sencillo así.

–¿El agua potable se usa para el riego?

– Pero no debería. En algunas partes del país toman el agua potable para el riego. Entonces le quitas al consumo humano un gran porcentaje de agua potable. Hay tomas ilegales en las mayorías de los estados del país, porque la mayoría del agua potable se usa para el riego

–Si en Clavellinos había tanta agua que instalaron dos tuberías, una de agua para el riego y otra con agua potable, ¿cómo sabe el margariteño que está tomando la potable o la del riego?

–Sí lo sabe. En los años 2000 hubo consejos comunitarios del agua en esa zona, mesas técnicas, se discutió, se acordó, no fue una decisión del Estado, por eso se hicieron esas dos tomas.

–Yo nunca escuché a un margariteño decir que “el agua que está llegando es de riego…”.

–No, esa no llega a Margarita, a Margarita llega solo la potable. Igual ocurre en Entre Ríos, en Maracaibo. En el mundo el 70% del agua es para riego. Hay tipos de agua: para el consumo humano, para el riego, y para la industria y el comercio. Aquí el agua que se usa en los autolavados es potable. Tenemos un uso no racional, para no decir irracional del agua, porque es muy barata. Donde el agua es cara tiene un uso racional; en Suiza, por ejemplo.

Embalse de Cumaripa

–¿Qué acciones en colectivo se han hecho en el país para disfrutar mejor el agua?

–Por ejemplo, entre el año 2003 y 2013 se generaron más o menos 9 mil Mesas Técnicas de Agua. De esas 9 mil, se hicieron alrededor de mil quinientos proyectos comunitarios del agua, fueron unos 150 millones de dólares entre aportes y fondos. Yo conocí unas 10 comunidades que autoadministraban su agua, y nunca les faltó su abastecimiento, comunidades que tenían su experiencia. Incluso me acuerdo de una en el estado Mérida, no me acuerdo del municipio, que hicieron su planta de tratamiento, estaba ahí la señora Obdulia, nunca se me olvida, y ellos administraban su agua. El agua venía de una vertiente de la montaña, y ellos tenían su consejo comunitario del agua, potabilizaban el agua y mantenían su sistema. Entonces sí hay experiencia, gente que autoadministrataba y ponía su propia agua al servicio de la comunidad

–¿Y eso no tiene réplicas?

–Ahorita no sé. No te olvides que la crisis nos afectó a todos. Como somos un país petrolero, hubo una buena redistribución de los recursos, y se permitió que el sector hidrológico invirtiera en los sectores rurales, en plantas de tratamiento, en proyectos comunitarios, ahora, tenemos esa dependencia particularmente tecnológica. Para replicarlo tiene que tener un modelo que profundice aún más la propuesta o el modelo comunal.

–¿Es difícil potabilizar el agua?

–En Venezuela no tendría mucha dificultad por la calidad del agua que hay.

–Decías al principio que la electricidad movía el agua, y si los pueblos están lejos llegaban juntos electricidad y agua, pero el agua también mueve la electricidad.

–Valga decir esto, el agua cruda es la que mueve las turbinas para que haya electricidad, y esa electricidad mueve las bombas para que el agua potable llegue a la ciudad. Uno dice que nuestra energía depende 70% del Guri, pero eso significa que es absolutamente limpia, no tenemos que discutir con el mundo si nuestra producción eléctrica genera algún tema contaminante, todo lo contrario, es energía limpia. Pero si la población no está donde está el agua, necesariamente hay que bombear.

“Hay unos aspectos normativos bastante avanzados en lo que sería la planificación del agua. Hay una Ley Orgánica del Agua, que limita claramente los temas asociados a las cuencas, al uso del agua, a la organización del agua. Algunos han pedido reformas, pero no son de fondo, hay una ley particular del abastecimiento de agua, hay un reglamento de los acueductos rurales, hay un plan hídrico nacional. Si tú ves las 7 transformaciones en la parte del ecosocialismo aparece muy claramente la estrategia con el agua. Hay un ministerio exclusivamente para la atención de las aguas. El agua para consumo humano está muy bien definida”.

–Solo queda controlar el uso del agua potable.

–En los países que no tienen agua es tan cara la tarifa que todos tienen su cultura del gasto. Nosotros no, nosotros lavamos y sigue el chorro abierto y nos bañamos y pasa lo mismo. Cuando hubo el deslave de Vargas en el 99 había tantas piscinas, que fueron muy importantes para el abastecimiento de agua. El agua de esas piscinas se potabilizaba y sirvieron de abastecimiento. Como toda la infraestructura se destruyó, se utilizaron las piscinas. Tú tomas una fotografía aérea en una zona residencia de gente con ingresos altos en el país, y ves piscinas. En El Hatillo para que llegue el agua es difícil y ahí hay piscinas de sobra. Y no es un de un pozo, es abastecimiento de agua por tubería.

Francisco Durán. Foto Abraxas Iribarren

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