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El coco no viene, hay que buscarlo

Un enérgico emprendedor empeñado en aprovechar todos los beneficios del coco informa de algo de lo que la mayoría del país no se da cuenta: la progresiva escasez de este fruto por culpa del contrabando y la extracción sin control

por Roberto Malaver
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Roberto Malaver / Fotos Fabricio Martorelli

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Otilio Galíndez, ese compositor maravilloso y nuestro, compuso una canción que llamó “Pueblos tristes”. Allí define a muchos de los pueblos del país: “Y esa luna que amanece alumbrando pueblos tristes, qué de historias, qué de penas, qué de lágrimas me dice…”. Ahora los pueblos han cambiado. En muchos de ellos siempre hay celebraciones de su Santo Patrono, y fiestas entre amigos. También las comunas se fueron creando y se fueron quedando como una manera de vivir entre compañeros. Y en los pueblos donde no hay comunas la gente comenzó sus propios emprendimientos, y así están dándole oportunidad a la gente para que se encuentren en el trabajo y la amistad y la solidaridad.

Así es en Charaguao, una comunidad del estado Yaracuy, en el municipio San Felipe. Allí, David Villegas, quien nació en 1997, se dedicó a trabajar con el coco y logró que mucha gente lo acompañara en esa tarea.

Creó su propia empresa: “Alimento del Campanario”. Allí producen principalmente el coco deshidratado. También aceite de coco, cáscara de coco para helado. Y con el desecho crean una parte alimenticia para los animales.

–Y pronto, más pronto que nunca, voy a trabajar con carbón activado de la concha de coco, –Dice David.

–Es decir, que tú estás haciendo con el coco lo que la gente hace con el cochino, que lo aprovechan al máximo.

–Sí, eso mismo queremos. También quiero decir que se nos están llevando la materia prima, es decir el coco, para otros países.

–¿Qué otros países se lo están llevando?

–El coco se lo están llevando a Colombia, Curazao, Aruba y otras islas.

–¿Se lo llevan como contrabando?

–Se lo llevan como exportación y como contrabando. Y eso nos está haciendo elevar el costo. El producto ha subido demasiado, la materia prima como tal. También el coco deshidratado.

–De todas esas cosas que tú le sacas al coco, ¿cuál ha sido la más efectiva, la más productiva?

–La más productiva ahorita es el coco deshidratado. Más que todo nos basamos en el coco deshidrato y en el aceite de coco. Con el coco deshidratado nos ha ido excelente. Y al aceite le estamos dando importancia porque tenemos muchas empresas que lo están requiriendo, y todavía no lo hemos desarrollado como tal, pero más pronto que nunca lo vamos a desarrollar.

–¿El aceite de coco que se produce acá es para todo el país?

–Si, para todo el país. Tenemos clientes en Maracay, Caracas, y Barquisimeto, y ellos se encargan de distribuirlo. Se está vendiendo mucho porque se han dado cuenta de todos los beneficios que trae para la salud.

–Háblame del carbón activado.

–El carbón activado es un carbón que ha sido pasado por un proceso térmico y mejora sus propiedades de adherencia, y se usa en la industria del petróleo, en la industria de los cosméticos, en la industria alimentaria, y se usa más que todo en procesos para filtración. El carbón activado es un excelente filtro molecular, y se hace con el coco.

–¿Con qué producto comenzaron a trabajar aquí?

–Empezamos vendiendo el coco de agua. Ese que venden en las tiendas, frío. También lo preparan para las cocadas. Y está la granizada, que también la comercializamos nosotros. El coco seco no lo estamos comercializando porque lo procesamos nosotros mismos.

–Y ¿qué hacen con el desecho del coco seco?

–Ese es para animales. Para la cochinera. La gente también saca sustrato de coco, de la concha. Es la parte fibrosa que utilizamos para el sembradío.

–¿Y dónde consigues tanto coco?

–Aquí mismo, en el estado Yaracuy. En el Municipio Veroes hay una comunidad, la comunidad de El Chino, que tiene varios años produciendo cocos. Pero ya prácticamente estamos quedando sin coco. Por lo que te comenté anteriormente. Muchas empresas como estas han quebrado. Así que la preocupación no es mía nada más. Es de mucha gente. Está demasiado difícil conseguir el coco porque lo están exportando y lo están contrabandeando.

–¿Ustedes también son productores?

–También somos productores de coco. Y lleva mucho tiempo.

Hay por ahí una especie de refrán o frase hecha que dice: “Qué esperanza del que siembra coco”. Una planta de coco tarda entre 6 y 10 años en dar su fruto, pero una vez que da el fruto puede seguir durante 30 años produciendo. En cambio las plantas enanas tardan entre 3 y 5 años.

Y así comenzamos un recorrido por toda la empresa “Alimentos del Campanario”. David Villegas nos va mostrando los productos y las herramientas con que los elaboran. Muestra una gran cantidad de cáscaras secas de coco y nos va diciendo qué hacen con ellas. Nos muestra el horno y nos explica cómo es el proceso para el coco deshidratado.

–En Ciudad Bolívar fuimos a hacer una entrevista con la empresa Cali, que compra el producto que nosotros sacamos acá. Y de ahí, de una vez, aprovechamos y fuimos para Delta Amacuro, que es un estado productor de coco. Visitamos también el estado Sucre y fuimos para Carúpano. Eso para buscar la materia prima como tal. Aquí mismo, en el estado Yaracuy, también hay que luchar para encontrarlo. Mucha gente sabe que lo están despareciendo y lo están comentando.

David Villegas, a medida que va mostrando los instrumentos con los que trabaja, también dice que son 13 los trabajadores que lo acompañan ahí, en la fabrica, “porque este trabajo no es fácil”. Dice después que “también tienen 16 trabajadores en la distribución del productos en todo el país”.

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1 comentario

carimar garcía 2 julio 2025 - 15:28

Es un tema y un contexto muy importante. Creemos que por nacer y crecer siempre consumiendo coco, este va hacer eterno, no lo valoramos desde su ciclo de vida y aprovechamiento. No es posible que ahora leyendo a David en tu entrevista Roberto, nos estemos enterando de la economía de extracción del coco, pues, ahora lo que estamos viendo en las tiendas y supermercados es aceite de coco importado de Sri Lanka e Indonesia y, cada vez más se está poniendo en el mercado como un producto de privilegio. Es urgente recuperar y reforestar, forma parte de nuestra cultura alimentaria, sobretodo para darle frente a la producción de aceites de soya o palma que son un veneno para la salud.
Además el aprovechamiento que se le puede dar al rubro con su fibra (que por cierto ya no veo los materos que se hacían de fibra de coco) muy buena para la retención de humedad para las siembras en materos o suelos. Bueno y, pare de contar… Deseo que esta entrevista llegue a much@s, para que David y much@s otr@s puedan ser apoyados con políticas de financiamient, que incluya la reforestación y aprovechamiento del coco para las y los venezolanos y, de ahí pa lante que se vea la exportación, pero primero, que no se pierda la especie.

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