Inicio En resistencia “Niquitao es tierra, carruso, madera, ladrillo y piedra” (I)

“Niquitao es tierra, carruso, madera, ladrillo y piedra” (I)

Foto-reportaje, memoria e historia de vida de Golfredo Pérez, maestro constructor de Niquitao. Esta es una versión resumida de un trabajo más amplio en elaboración

por Lheorana Carolina
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Texto y Fotos: Lheorana González

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Me llamo Golfredo Pérez. Nací aquí en Niquitao en el año 1955, el primero de enero, en la casa donde tengo la tasca. Uno se ha llenado de por vida, como una impronta, de todo el acontecer histórico social, de los nombres, de la toponimia indígena, desde los límites hasta el final. Todos los nombres quedan ahí. Incluso yo, en el menú de la tasca, en el menú de las pizzas había puesto los nombres de las pizzas con todos los nombres indígenas; algunos quedan ya, otros se han ido modificando.

Uno se motiva por el hecho de esa pertenencia tan ancestral y profunda. Uno se ha quedado aquí, ha vivido aquí. Salí a estudiar, pero regresé otra vez al pueblo.

Estudié en Valencia, en la Universidad de Carabobo. Empecé con Derecho y después me cambié a Educación. Después me vine e hice una carrera aquí en Boconó; me gradué en Turismo en Boconó. Hice eso porque vi que es una carrera afín con lo que yo estoy desarrollando. Venía con una trayectoria muy empírica, haciendo unas cosas porque me gustaba, pero no tenía un conocimiento preciso en esa área. La carrera me ayudó a definir una cantidad de proyectos e ideas.

El proyecto fue trabajar con esa idea de atender al turista, de atender la gente, convertirnos en servidores pues, servicios turísticos. Yo empecé a estudiar en el año 1992 y terminé en el año 1995. Hace casi treinta años, y coincide con la edad de la hija mía que está ahorita en Alemania. Es un proyecto de vida. Uno a veces piensa que las cosas son transitorias y no, esto fue y es un proyecto de vida.

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Aquí en Niquitao hubo muchos oficios, muchos saberes que la gente tenía de cosas muy puntuales. Trabajaban por ejemplo con la latonería, trabajaban con el cobre muy bien trabajado; hacían telas, hacían sillas de montar, trabajaban la alpargatería, había sastres. Vivíamos una vida en un contexto sin necesidad de salir porque teníamos al sastre, teníamos quien hacía las vasijas para cocinar, todo estaba ahí, era un conglomerado de saberes.

Quedaron las cosas, los objetos. Pero la gente se fue yendo después que llegó la transculturización y los estereotipos de la televisión. Fíjese, ahorita los jóvenes, la mayoría de los jóvenes están a la deriva porque no han tenido una tutoría que los encamine pues, y sin embargo al final de muchas cosas, ellos en cierta forma también lo hacen. O sea, que no quedan excluidos, porque tantas cosas que llegan que, conchale, pa uno asimilar tanto. Y ahorita con el internet imagínese, eso es bárbaro como llega la información, que si no sabemos discriminar eso que está ahí, nos volvemos locos.

Pero no todo está perdido, porque hay mucha voluntad en los campos, aquí hay muchachos que se embraguetan en su trabajo y lo hacen con fe, con pasión, eso es bueno.

“La casa de abajo”

Esta casa de frente tiene 16 metros lineales y de fondo tiene 40 o 42. La gente la conoce como La casa de la familia Pérez, y entre nosotros, entre los familiares, sí le tenemos otro nombre. Le decimos “La casa de abajo”. Ahí vive mi hermana Ramona Elena.

En Trujillo viví como cuatro años. Ahí ejercí la educación, estuve dando clases de inglés en un Liceo. Después me vine a Niquitao. Tomé una decisión: ¿qué voy a hacer aquí en Niquitao? Y es cuando, bueno, ahí me dije, ¿por qué no ponemos aquí una tasquita?­ No sé de dónde me llegó la idea pero fue el período inicial: la tasca. Esto fue en el año 1983. Ese local lo abrimos el 23 de diciembre. Con boom pues.

La tasca la hice donde antes estaba el cine. Entonces, como el espacio estaba prácticamente a disposición, fui proyectando el negocio en ese espacio porque eso no afectaba en nada a la casa paterna, porque ya estaba dado el sitio, más bien lo que hice fue retomarlo y darle una actividad lógica. El sitio estaba ocioso.

Yo hacía los planos y el diseño de esta forma para darle buena comodidad. Los baños están colocados en sitios estratégicos, la cocina detrás de todo el espacio de donde está la barra, de manera tal que todos los productos salgan de la cocina y vayan directamente al salón central. Y después se hizo la terraza y la parte donde ustedes comieron anoche. Entonces se fue tomando y se fue diseñando, aunque hubo un diseño inicial, pero el diseño se fue haciendo dependiendo de las condiciones de las temporadas. Porque las temporadas eran las que daban el capital para ir trabajando. Las temporadas han sido buenas.

El criterio que se estableció, después de hacer consultas, fue tratar de no salir de la originalidad del pueblo, del aspecto de construcción tradicional. Como ya yo tenía un conocimiento de construcción, me apoyé en algunos albañiles de la zona y también viendo el aspecto colonial que tiene Niquitao, no podíamos tergiversar una idea, poner elementos modernos. Imagínese que yo ponga este tipo de material, por ejemplo el hierro en vez de la madera, entonces ya ahí va a cambiar la originalidad, no solamente del sitio como tal, sino del pueblo, del entorno.

Entonces me fui apoyando y preguntando, busqué gente que trabajaba ese estilo, y para uno conseguir gente que trabaje ese estilo tiene que apoyarse en los albañiles artesanales, que todavía quedan muchos aquí en Niquitao. Entonces no dañan la estructura, no la cambian, se mantiene el aspecto igual. Usté entra a la tasca y siente que está en un lugar que pareciera que no hubiera cambiado nunca.

El maestro que tuve allá, que me ayudó, fue el mismo que me ayudó aquí a hacer todo esto también. Él y otros, bajo la dirección de lo que yo quería; esto tiene que ser este estilo y así, así y asao, para no cambiar. Porque muy bien cualquier persona llega y tira una estructura de cemento por ejemplo, placa y columnas cuadradas, ahí cambia todo. Y la gente que viene, viene es buscando esto, viene buscando al pueblo, viene buscando a Niquitao. Y Niquitao no es cemento puro. Niquitao es tierra, carruso, madera, ladrillo, piedra, barro. Eso es Niquitao.

Mucho material con el que construí es de aquí de la zona. Pero la madera, por ejemplo, no se consigue muy fácilmente, porque los bosques ya no tienen tanta capacidad para eso. Entonces hubo que apoyarse en maderas de otros sitios. Por ejemplo, me llegó madera de Socopó y me llegó madera de Monay, yo la fui a buscar. Ahora carruso sí hay bastante en Niquitao, las vegas están llenas de carruso, es el otro material.

El proceso creativo

Cada lugar o cada detalle dentro de ese diseño general, tiene un proceso creativo independiente de los demás en el que uno se concentra, por ejemplo la pared de piedra. Ese fue uno de los aspectos originales.

En un comienzo yo pensaba tal vez hacer toda la pared en piedra, pero una pared en piedra con tanta altura no se debe hacer. Entonces fui preguntando a algunos maestros y haciendo investigaciones y sobre esa pared de piedra hay una pared que no se nota, pero es de bahareque. Esa pared es así, pero para poder hacer esa pared de bahareque hay una base previa que se llama cepa. Sobre la cepa se construye la pared. La cepa es un cimiento de piedra para evitar que las bases de la madera, de la pared del bahareque, no se pudra, no se deteriore con la humedad. Es un aislante. Entonces se construyó un muro, un pretil a cierta altura, y sobre eso se hicieron los huecos y se construyó la pared de bahareque. Eso lo hacen mucho aquí en esta zona. Yo lo hice más alto y lo hice descubierto, para darle esa visibilidad del muro y para que la gente lo apreciara también. La cepa está desnuda, entonces hay un aspecto amurallado ahí.

Nos metíamos por todos esos solares buscando piedras, con una carretilla mandaba a alguien: “dígale al señor tal que usté le va a despedrar el solar y que le regale la piedra”. Y así fuimos. Aquí hay piedra en todos lados por los ríos, las quebradas. De hecho, yo tengo bastantes muros de piedra aquí. Toda la casa está circundada de piedra, protegida. Es un material de bajo costo, porque lo que hay que hacer es recolectar.

Genera un clima bastante agradable la piedra, igual que el bahareque y la tapia. La casa de abajo es de tapiales. Ese es otro tipo de construcción antigua, pero ya no se hace. La tapia es de origen europeo, pero el bahareque sí es de estas tierras

El primer taller funcionó en la parte de lo que llaman aquí solar. Teché una parte ahí y puse todas mis maquinarias para hacer muebles, pa hacer puertas, ventanas, mesas, todo eso se fue poniendo ahí. Como tenía la terraza libre y estaba descubierta, entonces me mudé para poder terminar e ir haciendo las otras estructuras que faltaban: más puertas, más mesas, sillas, las lámparas.

Esa parte me gusta mucho porque la parte estructural, la de metal, la herrería, eso me entretiene bastante. Me la paso en eso, haciendo detalles y de todo. Ahorita tengo un proyectico a ver si rescato una cantidad de objetos antiguos para ir modificando e ir haciendo lámparas. No solamente que sea un objeto museable como tal, sino que tenga una función. Entonces llama más la atención una lámpara en una cafetera vieja, cosas así. Ese es un proyecto último porque tengo muchos objetos que los puedo incorporar con un fin utilitario.

Hubo un proyecto de conservación del casco histórico, un proyecto que se metió en Caracas, en el Instituto de Patrimonio Cultural, para declarar a Niquitao como bien cultural. Entonces, en el año 96 se logró que Niquitao fuera decretado como bien de interés cultural, previo al al Patrimonio Cultural, que muchas ciudades ya lo tienen. Por ejemplo Coro, es Patrimonio Cultural de Venezuela. En Niquitao se logró la primera etapa, pero ese logro de esa declaratoria fue muy importante, porque se logró un presupuesto con el gobierno de la época para que a Niquitao se le hiciera una reestructuración de todos sus techos en la parte frontal, la primera crujía se llama eso. La primera crujía, que es la que da hacia la fachada, hacia la calle, ese es el primer techo. Bueno, eso se logró hacer para evitar, primero, que Niquitao se fuera a volver una ruina o a cambiar el aspecto, y que la gente que tiene esas propiedades no fueran a construir con otra modalidad.

La palabra “Niquitao” es Timotocuicas. Se dice que Niquitao era un Cacique que comandaba en estas tierras, que dirigía la zona. Está Niquitao hacia la parte donde estamos nosotros ahorita, que es la parte alta. Luego viene Niquitao, el pueblo, y después otros pueblos con nombres aborígenes: Miquinoque, Ismambites, Estichó, Tirindí, Escundá. Puros nombres Timotocuicas.

Para la época de la Guerra de Independencia ya la casa estaba, en 1813. Aquí tengo yo una foto del año 1919. Se ven las pocas casas. Ya la casa de nosotros estaba, porque sabe que los pueblos iban creciendo en base al patio central. En aquel momento no se llamaba plaza, era un patio. Ahí llegaban los arreos de mula, llegaba todo eso. Estaba la iglesia, estaba la casa del gobierno que ahorita son las prefecturas, estaban algunos comercios. Esas primeras cuadras fueron las primeras que se elaboraron y son las que marcan la fundación realmente de Niquitao, el casco central.

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Campesina y contralto

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