Teresa Ovalles Márquez / Fotos Abraxas Iribarren
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La sonrisa es siempre una expresión de alegría, pero cuando viene de un adolescente es también una manifestación del frescor y la ternura que tiene la existencia en esa etapa de la vida.
Este adolescente, Kevin Simoes, desde los 7 años se sintió atraído por la electrónica, al ver con admiración a su padre arreglar, durante los fines de semana, los electrodomésticos que se dañaban en su hogar. Actualmente es pasante en la Gerencia de Formación Tecnológica del Centro Nacional de Tecnología de información, CNTI.
A los 15 años se hizo acreedor, junto con su compañero Alejandro Torrez, del tercer lugar en el Campeonato Nacional de Robótica 2024, con el proyecto “Hidropónico, sistema de riego automatizado”. Desde hace año y medio pertenece al programa Semilleros Científicos” que desarrolla el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Mincyt).
Kevin nació el 19 de junio de 2008; es cursante de la especialidad de Electrónica en la Escuela Técnica Franscisco Fajardo. Vive en Ruiz Pineda, Caricuao. Su madre es la señora Norelis Evies y su padre el señor William Simoes; su abuelo era portugués, de Lisboa.
Cuenta que su papá siempre estaba haciendo cursos. “Eso fue lo que impulsó mi interés por la electrónica”, indica.

Como si quisiera esconder su mirada, Kevin deja caer sobre sus ojos el cabello revuelto, libre y salvaje. Le gusta la charla y no esconde su alegría por las ricas experiencias que este premio le ha deparado. Empezó a hacer viajes por Venezuela, algo que nunca imaginó. Y resalta, con plenitud en su pecho, el trato extraordinario en los hospedajes y el recuerdo de su profesor Alejandro Lostte. Fue él quien descubrió, en ese rostro todavía infantil, el talento del muchacho.
–El profesor Alejandro nos alentó al estudio. Nos enseñó cómo se genera la electricidad y sus variables, hasta llegar a saber qué es la robótica. Él es de todo, tiene muchos títulos. Él vio lo que era la informática y la programación en equipos ya viejos, cuando todo se guardaba en disquetes, y cuando llegó la robótica combinó todo lo que sabía.
“Yo siempre quería encontrar la lógica en las cosas que hacía. Siempre sacaba 20 y yo creía que era porque la profesora me quería mucho”, refiere no sin picardía.
El prototipo
El “Hidropónico, sistema de riego automatizado” está destinado al cultivo de plantas en un huerto, sin necesidad de suelo fértil.
Kevin explica que es un sistema de macetas que se riegan de manera automática. Este equipo monitorea el PH del agua, la temperatura del ambiente y tiene un sensor que identifica cuándo es de día cuándo de noche. “Nosotros sabíamos de sensores por las clases de electrónica digital del profesor Lostte. Él nos introdujo en ese mundo”.
El Programa Nacional Semilleros Científicos desarrolla “vocaciones tempranas en áreas como la robótica, la astronomía, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la física, la química y la matemática. Esta iniciativa, desplegada en todo el país, resalta el potencial de la agenda científica nacional y ofrece a niños, niñas y jóvenes opciones de desarrollo más allá del entorno digital”, tal como lo define la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez Ramírez.

1 comentario
Excelente publicación… tiene un carácter humanista, que refleja la escensia y el interior del sentir, pensamiento y calidad del entrevistado. Orgulloso de este joven…