José Luis Omaña / Fotos Bernardo Urbani
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El patio de secado está vacío. También los cajones de fermentación. Desde octubre de 2025 para acá los monos no dan tregua a los agricultores y agricultoras. Según Félix Martínez, líder de la Empresa Campesina Cuyagua, los monos han acabado con más del 90% de las frutas del cacao. “De seguir así, este año no tendremos cosecha”, dice.
Históricamente, los monos siempre han coexistido con el pueblo. Pero en los últimos 3 años se ha desatado una crisis. Los monos no sólo se comen el cacao sino también otros frutales. A veces muerden y no se comen todo el fruto. Con una habilidad artística, abren el cacao; si están verdes los dejan en el piso. Además son inteligentísimos. La gente les pone toda clase de espantapájaros y artefactos para ahuyentarlos. Los monos se acercan, curiosos que son, exploran el artefacto y rápidamente se dan cuenta del truco. Son primos nuestros, brillantes. Eso hace que la situación sea más alarmante.
Pero en Cuyagua lo que parece una dificultad insuperable se puede convertir en una oportunidad.
Pronto la comunidad convocó a sus aliados del Ministerio de Ciencia y Tecnología, del proyecto “Cacao, mujeres y poder” y de “Mis Vecinas Las Abejas”. De inmediato se hicieron asambleas comunitarias, rondas de intercambio de saberes, caminatas por la hacienda campesina, visita a los conucos, a las parcelas, conversa y más conversa para buscar soluciones. La primera conclusión es que los monos no son el problema, sino que están indicando graves situaciones ecológicas y económicas que requieren un abordaje transdisciplinario.

El antropólogo Bernardo Urbani, del Laboratorio de Primatología del IVIC, compartió sus saberes sobre los monos capuchinos y su importancia para la integridad de la biodiversidad. Urbani plantea que la presencia de los monos es un indicador de salud del ecosistema, y evidencia la eficacia del resguardo agroforestal ancestral. “Un bosque sin monos es un bosque destinado a fallecer poco a poco”, dice. En Cuyagua encontramos al menos dos grupos de monos capuchinos (Cebus olivaceus); uno de alrededor de 15 integrantes y del otro se avistaron 4 individuos. Estos monos hacen vida en el territorio de la Hacienda Campesina Cuyagua y los conucos aledaños.
Por su parte, la comunidad puso sobre la mesa sus estrategias históricas de mitigación. Juntos, con una metódica participativa y protagónica, diseñaron el proyecto “Estrategias agroforestales de mitigación de la interacción entre los monos capuchinos y el cultivo de cacao en la Hacienda Campesina Cuyagua”.
De lo que se trata es de fortalecer la producción del cacao, rehabilitar la hacienda campesina, motivar la participación de las y los jóvenes, fortalecer el procesamiento de cacao y los mecanismos de comercialización. Para la bióloga Esquisa Omaña, del laboratorio de Ecología Transdiciplinaria del IVIC, “lo que encontramos es una conjunción de factores que están afectando la economía comunitaria del cacao. En este escenario donde el calentamiento global retrasa la fructificación de frutales del bosque y de las propias mazorcas de cacao, la presión ecológica en el bosque desplaza los territorios naturales de mamíferos y los acerca cada vez más a las plantaciones. Insistimos en la premisa de que un aumento en la producción de cacao y la rehabilitación de espacios de siembra es indispensable para transitar de un escenario de conflicto a retomar la coexistencia ancestral entre la diversidad biológica y la producción de cacao”.

En conclusión, hay que comprender el impacto del calentamiento global en el bosque, promover y proteger la agricultura afrodescendiente y ancestral, analizar los suelos, montar la biofábrica para la producción de bioinsumos, insistir en la pedagogía agrícola de los frutales en peligro de extinción para asegurar otras fuentes de alimentos a la diversidad biológica. También toca seguir diversificando la economía del cacao, desde la ruta agroecoturística hasta los deliciosos procesados de las mujeres y hombres del pueblo: bombones, galletas, untables, licores, barras de chocolate, manteca, entre otras maravillas culturales.
Un bosque fuerte, una plantación estable, saludable, rehabilitada, garantiza la coexistencia de los monos y el cacaotal. Pero el desafío es grande. El equipo de la Empresa Campesina Cuyagua y la Cooperativa CNM4 requieren fortalecer la economía del cacao y los derivados de su producción. Requieren apoyo para establecer su marca comunal, su identificación Geográfica Protegida (IGP) y sus rutas de comercialización.
Esta situación sucede mientras la Empresa Campesina Cuyagua realiza el proyecto: “Mujeres, cacao y poder” con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD, y de Esquisa Omaña, del Laboratorio de Ecología Transdisciplinaria para el Bienestar Humano del IVIC. Ahí se avanzó ya en la construcción de un vivero para más de seis (6) mil plántulas cacao, y para inicio de este año se prevé continuar estableciendo parcelas de cacao para diez (10) mujeres campesinas, que son semilleristas y procesadoras del cacao y de sus rubros asociados.

También esperan instalar un punto de venta con todos los periquitos: una pequeña tienda de chocolate a la entrada del pueblo. Y todo esto en manos de la EPS Empresa Campesina y de la Cooperativa Cuyagua CNM4. Pura soberanía económica. Un verdadero bean to bar, serio, desde el vivero a la barra de chocolate, sin intermediarios, basado en la economía comunitaria, en profunda interdependencia entre el bosque y los humanos, con el liderazgo de mujeres afrodescendientes.
Todo esto sucede en alianza entre científicos, voluntad política, trabajo comunitario y la energía de los ecosistemas. Destaca aquí el trabajo histórico de la comunidad y de la naturaleza, sostenido por mujeres que en las mañanas laboran en la hacienda o en sus parcelas, y luego o a la par cuidan a las infancias y a los ancianos de la comunidad. Mujeres esperanzadas, maestras de escuela, conuqueras, chocolateras, creyentes en sí mismas y en su vínculo con el bosque.
La fuerza de este trabajo es lo que sostiene la genética del cacao de Cuyagua, su protección y resguardo. La presencia de los monos es una ocasión para seguir visibilizando esas estrategias ancestrales de coexistencia entre humanos y natura. Toda una lección de una ciencia pluriversa y efectiva para un mundo en crisis.



1 comentario
Excelente , excelente. Que Dios los bendiga por el apoyo a la Comunidad de Cuyagua. En la unión está la Fuerza.