
Alejandrina Reyes | Imprescindibles
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En las faldas del cerro de Carapita, en Antímano, una de las parroquias situadas al sur oeste de Caracas, allí donde el asfalto se quiebra y la ciudad casi termina su recorrido, nació una epopeya silenciosa hace más de 10 años, epopeya generada por el poder popular organizado con el apoyo del Gobierno nacional. Una historia que está escrita en cada bloque de cemento que 475 familias –la mayoría mujeres– levantaron con sus manos. Mujeres del barrio, de ese cuerpo social que el capitalismo diagnostica como un tejido necrosado, pero que ha desarrollado sus propios anticuerpos de dignidad.
El parto de la tierra (2011–2025)
El terreno inicial respiraba abandono. Ayary Rojas Sira, líder comunal, lo describe como “un vientre vacío tras múltiples abortos de promesas del Estado”. La gran mayoría de estas mujeres con sus familias venían de “vivir” en refugios temporales, en casa alquiladas. Esto les motivo a buscar alternativas, entre ellas identificar espacios baldíos, no utilizados. Fue así como en el año 2015 ubicaron un espacio en una zona industria de la parroquia, que está ubicada en el sector Algodonal. Las primeras en llegar fueron las mujeres, armadas con palas que se convirtieron en extensiones quirúrgicas de sus brazos. La limpieza inicial tomó tres meses de trabajo colectivo, trabajo extenuante que debía combinar las acciones de guardias de seguridad en las noches en el espacio por parte de las mujeres, realizar sus actividades laborales y actividades políticas.
De allí lograron sacar 42 toneladas de escombros, los cuales, en palabras de Ayary “eran toneladas de escombros doblemente pesadas porque llevaban pegadas a ellas años y años de despojo”, esto adicional al ataque que recibían de los hombres que las subestimaban, les decían que ese no era trabajo para mujeres. Para el traslado de estos escombros lograron el apoyo con los transportes de instancias como la Gran Misión Vivienda Venezuela. José Corredor, ex policía convertido en albañil comunitario, compañero de una de estas mujeres, recuerda: “Éramos como hormigas coloradas cargando pedazos de futuro. Cada escombro que removíamos dejaba al descubierto cicatrices de la tierra que sangraba”.

Para poder lograr la meta de conseguir y adecuar el terreno donde soñaron sus viviendas era necesario reagruparse, de manera que se organizaron en torno a la Asamblea de Viviendo Venezolanos “Jorge Rodríguez Padre” (AVV) la cual está inserta y se rige por los lineamientos de la Gran Misión Vivienda Venezuela. No fue sencillo, todas estas mujeres con sus niños dormían a la intemperie en el terreno, y al no recibir respuestas se vieron obligados a realizar una toma simbólica de la Alcaldía de Caracas en el año 2016, donde presentaron maquetas de cartón que esbozaban la ciudad posible.
Las abuelas que reconocían la calidad de la tierra al tacto, como sus antepasados campesinos, contribuyeron con los ingenieros para el estudio de suelo, como fue el caso de la abuela Carmen, de 72 años, depositaria de la memoria tectónica. Sus manos identificaban de manera intuitiva cada terrón y esto luego era corroborado por los técnicos, es decir se combinaba la sabiduría ancestral popular con los conocimientos científicos técnicos.
Yulimar, la maestra cabillera, explica: “Doblar cabillas era para mí, para nosotras, un acto de rebeldía política. Cada curva en el hierro representaba el giro que le dimos a nuestro destino. los técnicos nos explicaban cómo hacerlo y aprendíamos rápido, además innovábamos en los métodos para lograr un resultado, rápido, pulcro y seguro. Por eso aquí nuestro grito de guerra: Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”00
En uno de los fragmentos de esos diarios colectivos escritos que tienen atesorados como parte de la sistematización de esta experiencia se puede leer:
“…las abuelas cantaban boleros mientras armaban columnas, mientras sus hijas hacían acordes y rítmicas con los martillos en los encofrados, Los niños dibujaban planos en el polvo en el piso con varillas recicladas. El atardecer nos encontró inventando nuevos acordes para la canción del barrio (…) por ejemplo, Yulimar es la compañera que manejó todo el acero, las cabillas… Ella simboliza cómo las mujeres asumieron roles históricamente masculinos. No somos ayudantes, somos constructoras integrales. Hasta las abuelas aportaban ideas en las asambleas. Esto no es solo construir casas, es construir poder popular. ¡Somos parte de un engranaje! Pertenecemos a la Comuna Carapita Insurgente, con ocho consejos comunales. Presentamos proyectos basados en diagnósticos participativos: identificamos debilidades, propusimos soluciones. Antímano tiene 82 comunas, todas articuladas. Por ejemplo, mientras levantábamos estos edificios, otros equipos gestionaban gas o electricidad. El Estado apoya, pero la fuerza viene de la organización popular”.
De todo este gran esfuerzo hoy vemos como estas mujeres han logrado obtener una gran cosecha de los “arboles de concreto”, 6 edificios autoconstruidos, con 475 familias beneficiadas, 12 jóvenes de la comunidad estudian ingeniería, el 72% de las mujeres están certificadas en técnicas constructivas, son constructoras integrales; 213 niños y niñas que aprendieron que las fronteras se dibujan con tiza y se borran con sudor, 47 cuadernos de bitácora que documentan la alquimia de convertir la rabia de todas estas mujeres en bloques, varios trabajados documentales que han preservado en imagen la experiencia y ha permitido llevar este logro, a otras fronteras.
La autoconstrucción en Antímano hecha por mujeres constructoras integrales, no es solo un proyecto habitacional, sino un acto político de soberanía popular.

8 comentarios
Hermoso testimonio¡¡
🌞 … tanto que aprender del ejercicio del Poder Popular en manos de las Mujeres… y de como, al juntar el conocimiento popular, junto al conocimiento técnico, se cultivan saberes… Dios guarde en todo momento y lugar a cada una de esas hermosas y aguerridas Mujeres de la Patria.
🍃🌻🍃
la canillera se llama es URSULINA Y gracias por sus halagos mil bendiciones para todos ese equipo
Verdaderas feministas que rompen los estereotipos de género no con teorías ni consignas!!! Gracias mujeres por mostrarme una vez más que sí es posible luchar contra ese mounstro llamado patriarcado. Gracias Alejandrina por transcribir está poesía con fuerza de mujeres. Gracias a La Inventadera por ser la ventana para mostrar que otros mundos están siendo posibles…
Un abrazo a todas y todos 👌🏼💜
un ejemplo de solución donde el conocimiento ancestral, jugó un importante rol en la construcción de hogares para la vida
Con sus manos moldearon su sueño de tener un techo digno, cada bloque no está pegado con cemento, está pegado con esperanza, con amor resistente a cualquier movimiento sísmico, le dieron el acabado perfecto, pero sobretodo una lección a los incrédulos.
Junto al pueblo, siempre junto al pueblo como lo dijo nuestro comandante Chávez, trabajando para el buen vivir de nuestras comunidades y el derecho a la ciudad
Manos que trabajan, manos que construyen, manos que crean…guiados por la esperanza, orientados por el saber del pueblo! Es la construcción de un mundo posible!
maravilloso con la union y cooperación más el impulso pueblo y gobierno un sueño posible para vivir en armonía felicidades