Inicio Gente palante Los mejores implementos médicos son de aluminio venezolano

Los mejores implementos médicos son de aluminio venezolano

por Jose Roberto Duque
867 vistos

Un grupo de trabajadores de CVG-Alcasa se ha lanzado a la fabricación de equipos médicos de aluminio venezolano, resistente, con la esperanza de surtir a todo el sistema hospitalario. Hasta ahora su producción abastece al estado Bolívar

Aldemaro Barrios Romero / Fotos: Yorwuel Parada

____________________

El sueño comenzó con el Comandante Chávez en 2009. El presidente propuso generar valor agregado a la producción de aluminio primario, que era y es vendido de forma bruta en lingotes y láminas a fabricantes privados nacionales o internacionales cuyos productos procesados son comercializados en el sistema de mercado, incluyendo el nacional.

Como haciendo honor a la etimología del nombre aluminio, cinco obreros de la planta Extrusora de CVG-Alcasa, en Ciudad Guayana, nos reciben a las puertas de un galpón gigantesco; sus manos callosas y musculatura pétrea dan cuenta de hombres forjados en la mayor procesadora del metal de alúmina de la patria. Ellos han propuesto pasar de la producción de aluminio primario a secundario, para generar productos de valor agregado. Lo han asumido como un asunto de soberanía e independencia. Son ellos una metáfora actual de los soldados del Ejército Libertador que Simón Bolívar dirigió para liberar la patria hace poco más de doscientos años, son los mismos de ayer, con las mismas ideas de soberanía y emancipación, sólo que ahora llevan en sus manos otras armas.

Ronald Ramos, dirigente del Consejo de Producción de los Trabajadores en CVG-Alcasa, relata cómo Chávez pidió una consulta con los trabajadores del aluminio para lanzar el Plan Guayana Socialista: “Había dos opciones: una trefiladora o una planta extrusora. Fuimos consultados y los trabajadores por unanimidad escogieron sabiamente la planta extrusora”. La trefiladora estaría dedicada a fabricar cables de aluminio que tienen diversos usos en la industria eléctrica y automotriz, pero la planta extrusora generaría productos de aluminio con usos diversos en el área médica, gastronómica (cocinas industriales) refrigeración o de servicios, es decir, una variedad de aplicaciones industriales.

Aquella fue la primera propuesta que impulsaron los trabajadores. En ese momento tuvo el aval de la joven diputada regional Tirsa Martínez y del diputado José Ramón Rivero. Fue un acto de comprensión de un asunto central: la producción socialista para salir del modelo rentista y dar el salto a la producción, con valor agregado, en la industria nacional del aluminio.

Ronald Ramos

La fase de la formación

Estas ideas, en algún momento, se congelaron, dadas diversas circunstancias que tienen que ver con la hipótesis del sabotaje oculto de las transnacionales del aluminio, el estropicio que generó un sector de la oposición contra el país apoyado por los gobiernos de EEUU, así como la crisis de sequía y de allí, de la hidroeléctrica del Guri como principal fuente de energía activadora de las plantas procesadoras del aluminio.

“Una segunda propuesta con el presidente Nicolás Maduro tampoco alcanzó el objetivo en 2014”, advierte Ramos, haciendo retrospectiva histórica del tránsito hacia los propósitos que se plantearon. Pero en el 2020, vieron luz, en tanto tenemos como mandatario a uno de su misma condición, y eso les avivó las esperanzas cuando retomaron el proyecto. Ramos señala: “…en plena pandemia nosotros estábamos afuera; a un grupo de nosotros nos habían mandado a formarnos en estos oficios a China e Italia, éramos trabajadores del aluminio pero rasos en procesos productivos con valor agregado, y nos fuimos a formar”.

Para el 2021-2022, las pruebas de prototipos, como los bastones plegables para personas con discapacidad visual, estaban pasando los ensayos prácticos como el caso del joven invidente John Medina en Puerto Ordaz, o las camas de hospitalización plegables o camas UCI (Unidades de Cuidados Intensivos), sillas de ruedas y un seriado de productos para uso médico y paramédico.

Durante diez años los trabajadores de CVG-Alcasa forjaron un nuevo modelo de gestión empresarial socialista, como lo señaló José Verasmendiz al indicar que “…otro modelo de producción es posible y aunque la ‘película’ ha tenido interrupciones tenemos dos años y cuatro meses generando prototipos. Aunque estamos en fase de proyección, aquí tenemos los insumos para fabricar todo en línea industrial”.

Ayudas técnicas, mobiliario hospitalario y ortopédico

Orgullosos de sus creaciones, como evocando el poder del pueblo del que nos recuerda siempre Aquiles Nazoa, los trabajadores de la Planta Extrusora de CVG-Alcasa muestran una cama de hospitalización (UCI), prototipo hecho totalmente de aluminio guayanés, de las cuales ya han entregado 1.600 a hospitales y Centros de Asistencia Médica Inmediata de Guayana, que destacan las ventajas sobre las que se importan tradicionalmente.

La primera es que el costo por compra de una cama de hospitalización tradicional, que regularmente son adquiridas por importación estriba entre 650 y 1.300 dólares por unidad, y cuando son alquiladas pueden llegar a 300 $ mensuales; la segunda es el material pesado con que son fabricadas las camas tradicionales, que generalmente son de hierro; y la tercera es la recuperación por deterioro de repuestos, piezas o componentes de la misma.

Las camas de hospitalización producidas por los trabajadores de CVG-Alcasa tienen un ahorro en costo hasta del 30 o 40% menos en comparación con las importadas; al ser fabricadas con aluminio el peso es menor, lo que facilita la movilidad  operativa de la misma y el proceso de deterioro también es menor en tanto el aluminio soporta con mayor resistencia la oxidación que ocurre con la fabricadas de hierro y, finalmente, la productividad y la instrumentación motora tiene la misma o mejor calidad que las importadas.

La primera entrega de una serie de sillas de rueda para discapacitados motores fabricadas por los trabajadores de CVG-Alcasa fue realizada en el Palacio Blanco del Complejo de Miraflores, en Caracas, el 3 de diciembre de 2021, a propósito de la Semana Internacional de las Personas con Discapacidad.

“Para nosotros ha sido las más simbólica porque eso dio apertura a todo esto que hemos desarrollado durante estos años. Aquí nos han hecho cerca de 38 visitas, oficiales y no oficiales, ministros, viceministros, presidentes de instituciones, diputados, gobernadores, alcaldes, pero lo más importantes para nosotros es que esto ya no es un sueño, esto que se ve aquí es una realidad”, destacan a dos voces Ramos y Verasmendiz.

Hasta el momento de redactar esta nota, los trabajadores de CVG-Alcasa han entregado 1.600 equipos a centros médicos públicos de la región. Todos estos equipos pasan por contemplar normas que según Verasmendiz “…tienen que ser resistentes, duraderas y de alta usabilidad, incluso cuando es sometida a rigurosos excesos de contenido salobres en soluciones médicas y deben pasar las pruebas, como por ejemplo, las camas de hierro se oxidan a pesar de los protectores para metales, las de aluminio no generan corrosión, algo que médicamente es una ventaja”.

La propiedad intelectual obrera

Aunque los prototipos de productos generados por los obreros de la planta extrusora del CVG-Alcasa no tiene líneas de alta producción industrial, las pruebas realizadas hasta ahora que contemplan la efectividad y calidad de los prototipos muestras los alcances de la eficiencia técnicas de las mismas.

Para estos trabajadores que han hecho la formación técnica y han desarrollado los prototipos posibles desde sus propias manos, los pasos siguientes contemplan la seguridad de las patentes de esos productos donde se plantea una discusión de interés sobre la propiedad intelectual que debe ir a la par con la justicia de la creación intelectual y la adscripción de los obreros y el proyecto a la empresa CVG-Alcasa.

Ellos han dicho con firmeza que no es un asunto de hacerse ricos, es decir, la lógica capitalista, porque priva el enfoque de una empresa socialista de producción, pero igualmente requieren de financiamiento para desarrollar de manera industrial las líneas de producción en serie de esos insumos para cubrir la demanda nacional de mobiliario hospitalario y ortopédico, como prioridad determinada por las estrategia de los ocho motores productivos y las siete líneas estratégicas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro.

CVG-Alcasa tradicionalmente ha producido lingotes, cilindros para extrusión y planchones para laminación, la llamada producción primaria, ahora estos trabajadores tienen más de diez años macerando un proyecto que avanza un paso más en la confección de productos como los señalados.

¿Qué es lo que falta?

Las enormes posibilidades de desarrollo para la extrusión del aluminio nacional a objeto de convertirlos en productos acabados de cualquier tipo, sean los de instrumentación médica, refrigeración, automotriz, botes marinos, incluso piezas para armamento militar, están dadas, lo único que falta es la voluntad para el financiamiento a objeto de que se instalen las líneas industriales con tecnología de punta, incluyendo la robótica, para empezar a convertirnos en potencia en la producción de estos rubros del aluminio con valor agregado en un mercado disputado sólo por potencias industrializadas.

Hasta ahora los proyectos están en manos del Ministerio de Industrias y en Ciencia y Tecnología: “…tenemos nueve propuestas de patentes introducidas al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI)”, señalan, por lo que todo se estima en espera paciente y continuada.

Compartir:

2 comentarios

Ronald Ramos 26 agosto 2023 - 08:08

todo echo en Venezuela tiene un valor moral ético y un amor que no cabe en el pecho es por Venezuela

Respuesta
Ibrahim Infante 26 agosto 2023 - 11:58

Sin duda, el poder creador del pueblo es la única alternativa al imperialismo. ¡Venceremos!

Respuesta

Deja un Comentario