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Un universo de mitos, leyendas y búhos

por Éder Peña
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Una leyenda aborigen maya cuenta que el pavo real, rey del Mayab (hoy Yucatán), preparaba una fiesta con todos los animales del bosque. Mientras todos se divertían Tunkuluchú, el búho, se aburrió tanto que se marchó de la fiesta, era el consejero real por ser el animal más sabio, un tipo serio, pues…

Por su agravio el rey le obligó a volver y bailar para los invitados pero el búho se rehusó, se marchó a leer el libro sagrado de los mayas sin volver a salir de un cuarto oscuro y se dio cuenta de todos los secretos de la creación. Cuando salió a contar a todos cómo el pavo real se mantenía en el trono, se dio cuenta que no podía ver de día por pasar tanto tiempo en la oscuridad, quedando condenado a no volver a ver la luz.

Según aquella tradición y otras, a los búhos se les relaciona con lo mítico, la inteligencia, la oscuridad… la leyenda maya intenta explicar por qué solo salen de noche, pero no ocurre con todos, no con el mochuelo de hoyo, por ejemplo.

El nombre científico del mochuelo de hoyo es Athene cunicularia, según la mitología griega la diosa Atenea (Athene en latín) se convierte en búho y domina el arte, la sabiduría, la belleza y la destreza. “cunicularia” refiere a conejos, mineros, cuevas o madrigueras.

Si no te gustan puedes mudarte a la Antártida, pues es el único lugar del mundo donde no existen especies de búhos. Esta ave habita en áreas de escasa vegetación, posee amplia distribución en América, habita en el oeste de Canadá y Estados Unidos, México, América Central y América del Sur hasta la Patagonia, existen más de 18 subespecies en el mundo.

Reportan Vanessa Salas y Francisco Contreras, de Veo Aves Falcón, que aunque en Venezuela pareciera no ser tan común la cacería de rapaces como estos búhos, en los últimos años se ha incrementado la población de creyentes y practicantes religiosos que realizan rituales con ejemplares vivos o muertos, esto ha aumentado la demanda en la cacería y comercialización.

Este pequeño búho de la familia Strigidae es monógamo y no es nocturno como otras especies que cuentan las leyendas, sus actividades de forrajeo, apareamiento y defensa de territorios las realiza a plena luz del día, nidifica en hoyos o madrigueras sobre el suelo, aunque en oportunidades aprovechan las de otras especies o cualquier infraestructura que cumpla con las condiciones.

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En Venezuela su distribución va desde los llanos hasta áreas urbanas e islas, habitan tres subespecies: apurensis al oeste, brachyptera en el norte e Isla de Margarita y minor al norte del país.

Sus grandes ojos amarillos, postura erguida y patas largas lo hacen fotogénico. Una leyenda del pueblo Zuni (suroeste de Estados Unidos) cuenta que obtuvieron su plumaje moteado derramando espuma blanca sobre sí mismos durante un baile ceremonial porque se reían de un coyote que intentaba unirse al baile.

Posee una visión excepcional y muy buen oído, su pequeño pero fuerte pico le permite controlar a la presa o luchar contra los depredadores. Puede girar su cabeza en todos los sentidos, gracias a las 14 vértebras de su cuello y sus ojos, que tienen que ser muy cuidados, cuentan con tres párpados.

Es reconocido como excelente biocontrolador e indicador de calidad ambiental debido a que su dieta es diversa. Como todo búho no posee buche para triturar sus alimentos, regurgita las partes no digeribles de su presa a través de una cápsula compuesta por pelos, élitros, plumas y huesos, llamados también egagrópilas.

Estas cápsulas brindan información confiable sobre su rol como controlador biológico, permiten determinar la presencia y abundancia relativa de sus presas, se sabe que un 90% de lo que consumen corresponde a insectos; mientras que el 10% restante se divide en reptiles, mamíferos y otras aves.

La web The Owl Pages cuenta que para el pueblo Hidatsa de Dakota del Norte (EEUU) el “gran búho” (Bubo virginianus o Buho real) era un espíritu guardián que vigilaba y controlaba a los búfalos y el mochuelo de hoyo, su asistente, le ayudaba con estas tareas esenciales de pastoreo, era un espíritu protector para los guerreros que volaba sobre ellos si iban a atacar a un enemigo.

La madrigueras del mochuelo de hoyo llegan a medir hasta 3 metros de largo y son ocupadas por los pichones durante la época reproductiva, que es entre noviembre y abril, momento en el cual los adultos utilizan madrigueras satelitales para asegurar el pleno cuidado de las crías, allí se posan durante el día para confundir a los depredadores potenciales.

Una amenaza muy grave para estas aves es la creencia popular de que son de mal agüero, por esa razón muchas individualidades buscan exterminarlas. Pero más bien son voceras cuando las cosas van bien, al menos para el resto de la naturaleza.

De mal agüero es pensar que se puede vivir eliminando otros seres vivos indiscriminadamente. Esta ave es un universo de mitos, leyendas y noticias, como la vida misma.

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