En la Unidad Educativa Distrital “Consuelo Navas Tovar”, hay un semillero científico de niños y niñas de la parroquia El Paraíso y sus alrededores que conciben la ciencia como parte de su cotidianidad y trabajan con ella sin temores
Texto y fotos: Alejandro Silva Guevara
____________________
Cada uno de estos niños y niñas son un ejemplo hermoso sobre cómo se puede construir un futuro integral de conocimientos y experiencias que los acercan, no sólo al hecho científico y tecnológico desde su entendimiento y ejecución, sino también desde y hasta todas las posibilidades que suman para su crecimiento: Sharol Hernández (7 años); Ronald Rodríguez (9); Mariana Fuentes (9); Shirly Verdú (9); Carlos Salcedo (9); Abraham Hernández (9); Ángel Velásquez (9); Milagros Pérez (10); Elián Mendez (10); Andrés Mendoza (10); Samuel Sifontes (10); Davgerliz Espitia (11); Moisés García (11); Yelimar Salas (11); Yorgelis Romero (12).
Son estudiantes pertenecientes a los cursos de segundo a sexto grado en la Unidad Educativa Distrital “Consuelo Navas Tovar”. Quieren ser bomberos, policías, militares, astronautas, modelos, programadores; una de ellas aspira ser piloto de avión. Escucharlos hablar es una experiencia inspiradora porque no se quedan en el clásico caletre de todos los olvidos, sino que te explican al detalle el porqué de las cosas, qué las mueve, cómo las hicieron, con qué y cada pieza por mínima que sea de sus proyectos científico-tecnológicos ligados a sus materias tradicionales de estudios.
No se trata de que hayan inventado nada novedoso, sino del hecho de que eso que hacen con sus propias manos con ayuda de sus maestras y maestros, padres y madres, tiene un sentido integrador en cuanto a la estrategia educativa. En ésta se involucran los ministerios de Educación y Ciencia y Tecnología, los consejos comunales, padres, madres y abuelas, la Comuna Socialista “El Paraíso de Maisanta”, los militares de la zona y mucha más gente. Todas y todos convergen en un colegio de primaria en el que hasta la policía tiene un semblante más amable cuando está con los niños y niñas.

“Es fino hacer las tareas así”
«Yo era muy tímido; pero desde que estoy en esta escuela me he vuelto como soy. He desarrollado varios sistemas de riego porque tengo el ingenio y el apoyo de mis compañeros, el amor de mi mamá y el apoyo de mi maestra», comenta Elián Mendez, uno de los niños de este proyecto. Es, también, uno de los dos “coordinadores científicos” de este semillero; cuenta apenas con 10 años de edad.
Mientras expone de qué se trata su trabajo, que es un sistema de riego a escala que esparce el agua mientras gira, no muestra señales de nerviosismo o titubeos, al contrario, domina el tema con muchísima propiedad y es el primero de más de una docena de niños y niñas que se ubican en una mesa en “L” larga que está llena de los trabajos que realizaron.
Se trata de inventos muy llamativos y sorprende que cada uno de los y la niñas, en la medida en que se realiza el recorrido por sus puestos, arrancan a explicar de qué se trata su colorido aparato haciendo hincapié en detalles importantes, como el hecho de que todos los componentes de cada una de las muestras o prototipos, está íntegramente hecho con materiales de desecho o reciclables.
Hubo dos aparatos en la mesa cuyos inventores estaban ausentes, pero eso no fue problema porque todos los niños están claros con lo que hicieron y, además, cualquiera de ellos puede darte una explicación sobre los trabajos de los compañeros que no pudieron asistir ese día.

Desde Sharol, de 7 añitos y la más pequeña del grupo, hasta los y las mayorcitas que rondan los 11 y 12 años, poseen mucha seguridad y una confianza a prueba de nervios, y eso ocurre cuando dominan el tema, cuando saben lo que hacen y dicen y están conscientes de los procesos que permiten que las cosas sucedan.
En la mesa se exhiben varios sistemas de riego (no sólo el de Elián), brazos robóticos, palas y ascensores hidráulicos, reflectores de imágenes en 3D, sistemas solares rotatorios, robots de varios tamaños (uno de ellos construido con latas de sardinas, un pote de mantequilla, dos envases de lo que fue aceite de bebé, un sistema de motores pequeños y otros materiales de desecho, que al estrecharle la “mano”, da una sensación de vibración bastante ingeniosa), sistemas estelares brillantes y otros.
Lo interesante es cómo en el «Consuelo» se inventaron la integración de varios elementos educacionales, como las asignaturas explicadas a través de la creación científica y tecnológica de aparatos con la utilización de materiales de reciclaje. De esta manera, el hecho de explicar el sistema solar, por ejemplo, se convierte en un acto de creación que utiliza varias herramientas para exponer el movimiento giratorio de los planetas alrededor del sol. El resultado es que los niños y niñas, a través del quehacer científico, fijan la información y pueden transmitirla y multiplicarla.

El arte de enseñar
Mary Carmen Enríquez es caraqueña, como su madre. Tiene veinticinco años en la “Consuelo Navas Tovar”, en la que comenzó a trabajar como maestra, igual que su mamá, quien se dedicó a la enseñanza de niños y niñas especiales. Hoy Mary Carmen es la directora. El proceso de lucha en esta escuela no es ni fue fácil, ya que debió enfrentar períodos en los que tuvo que lidiar con varias directoras de turno quienes, por ser de oposición, se negaban, incluso, a que el Estado hiciera las mejoras que el colegio requería, como por ejemplo la construcción del comedor que hoy disfrutan los niños y niñas.
Sin embargo esto nunca detuvo a Mary Carmen, quien siempre luchó porque sus alumnos y alumnas tuvieran una educación humana, robinsoniana, de esa que debe ser, hoy más que nunca, integral y útil para el futuro de los y las niñas. Como buena luchadora, ha desarrollado un trabajo en el que la participación es vital; niñas que fueron alumnas de Mary Carmen ahora son maestras y colaboradoras; parte de quienes hacen vida en la comunidad, aportan sus conocimientos en diferentes áreas bajo la figura de Maestro Pueblo en oficios como plomería, albañilería, repostería, y otros en los que los niños y niñas participan y aprenden. Cuenta con el apoyo de la policía y hasta logró un convenio con la Policlínica Cabisoguarnac, en el que este centro de salud exclusivo para militares se compromete a atender a los niños y niñas gratis con atención primaria en casos de emergencia.

Este colegio está incluido por el Mincyt en el programa Semilleros Científicos, y a pesar de que éste va dirigido a los y las niñas de primaria hasta el tercer grado, lo extraordinario se volvió común y también incluyeron a las y los estudiantes de cuarto y quinto grado. Los chamines y chaminas fueron quienes solicitaron “ver o hacer algo distinto” con lo que puedan aprender mientras se divierten.
En los llamados espacios verdes de la institución tienen siembras de sábila y con estas plantas producen un protector solar en gel, así como bálsamo de árnica para mitigar dolores del cuerpo. También tienen siembras de onoto, mala madre, malojillo y otras especies de plantas curativas. Este trabajo se realizó con la inclusión de miembros de toda la comunidad estudiantil, que participaron en la preparación de la tierra, recolección de semillas, clasificación de las plantas según sus usos (ornamentales o medicinales), y los procesos con los cuales las utilizan transformándolas en productos útiles y comercializables bajo un proyecto llamado “La Botica de Consuelo”, con la supervisión de Maibis Perdomo, quien está al frente en la Ruta Científica del plantel. El resultado es que este colegio ha ganado por tres años consecutivos el Reto Científico.
Y para completar el ciclo de aprendizaje integral que se imparte en este colegio, las tardes son para el deporte y la cultura, y para actividades como la preparación de dulces tradicionales navideños: torta negra, galletas, polvorosas, dulce de lechoza, y otras chucherías propias de estas fechas.
El colegio Consuelo Navas, tiene veinte puntos por su ejemplar sistema de enseñar e integrar a los alumnos y alumnas como debe ser: con compromiso y amor.


2 comentarios
PRECIOSO REPORTAJE FELICITACIONES
Excelente