Roberto Malaver | InvestigANDO
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“El olvido que seremos” es uno de los poemas por el que, parece una contradicción, se recuerda a Jorge Luis Borges, ese argentino universal. El primer verso dice así: “Ya somos el olvido que seremos/ El polvo elemental que nos ignora/ y que fue el rojo Adam y que es ahora/ todos los hombres, y que no veremos”. Y por ese poema, lo recordaremos siempre.
Hay mucha gente que, sin proponérselo, se queda para siempre una vez que se marcha definitivamente. Así sus nombres van quedando en instituciones, calles, plazas, universidades y liceos y mucho más. Aquí cerca está un claro ejemplo: Dr. Humberto Fernández-Morán. Un científico que, gracias a sus investigaciones y a su amor por el país, está en el Panteón Nacional y la Universidad Nacional de las Ciencias lleva su nombre.
Ocurre también con muchos patriotas: Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Luisa Cáceres de Arismendi, Juana la Avanzadora. Petronila Mata. Sus nombres van quedando en plazas y calles y universidades y liceos.
Y es una buena manera de recordarlos, porque nos permite pensar que siguen aquí, acompañándonos con sus ejemplos de vida.
Enfermedades con nombres propios
Así también, hay científicos que, debido a sus investigaciones en torno a una que otra enfermedad, después de dar con una solución, o con un reconocimiento, han logrado que esas enfermedades lleven sus nombres.
Así nos encontramos con la enfermedad llamada Mal de Alzheimer. Fue el siquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer quien logró descifrar alteraciones microscópicas en el cerebro de una paciente con demencia.
La enfermedad de Chagas: fue el médico e investigador, brasileño, Carlos Chagas, quien la descubrió a principios del siglo XX.
Enfermedad de Parkinson: el médico Británico, James Parkinson, fue el primero en publicar un estudio detallado de esta afección.
Síndrome de Asperger: el pediatra e investigador austriaco Hans Asperger, quien descubrió esa condición del desarrollo neurológico.
Nombramos solo estas porque son las más conocidas, pero hay otras que también se identifican con el nombre de su investigador.
Es importante decir que la Organización de Naciones Unidas –ONU– a través de la Organización Mundial de la Salud –OMS– está preocupada por esta manera de identificar a las enfermedades y ha dicho que hay que evitar estigmas. Por eso desaconseja nombrar nuevas enfermedades infecciosas usando apellidos de investigadores, lugares geográficos o animales para prevenir el impacto social negativo y la discriminación hacia las comunidades o pacientes afectados.
La enfermedad del olvido
Hoy queremos acercarnos al médico y psiquiatra Alois Alzheimer, quien fue el que identificó esa enfermedad.

El 14 de junio de 1864, en Marktbreit, un pequeño pueblo del estado de Baviera, en Alemania, la señora Theresia de Busch dio a luz a Alois Alzheimer. Su padre, Eduard Alzheimer, trabajaba como notario y era asesor legal en el tribunal real de Baja Franconia, en Baviera.
Fue el padre el que impulsó a Alois a estudiar Medicina. Y así empezó a estudiar en las universidades de Tubinga, en Berlín, y Wurzburgo, donde terminó su carrera de Medicina en 1887.Cuando se graduó, a los 23 años, comenzó a atender a una paciente que tenía trastornos mentales. Así, se dedicó al estudio de las enfermedades mentales. Durante cinco meses estuvo atendiendo a la paciente con trastornos mentales y luego fue contratado para trabajar en el Asilo Municipal para Dementes y Epilépticos, en Frankfurt.
Allí, en el Asilo, se especializó en la investigación de los tejidos del cuerpo humano y en la corteza cerebral. También tuvo la oportunidad de conocer al neurólogo Franz Nissl, quien era reconocido como un importante científico. Juntos compartieron el laboratorio donde forjaron una gran amistad. Allí, los dos, realizaron importantes estudios neuropatológicos sobre pacientes con alteraciones mentales.
Más tarde, en 1894, Alois Alzheimer decide casarse con Nathalie Geisenheimer. Con ella tuvo tres hijos y, lamentablemente, Nathalie murió en 1902.
Alzheimer sostenía que así como había enfermedades del cuerpo también había enfermedades del cerebro. Y entonces se propuso demostrarlo buscando un paciente para comenzar su investigación. Un buen día se encontró con la señora Auguste Deter, quien desde 1891 tenía problemas para recordar las cosas y tenía delirios y gritaba o lloraba durante horas. Alois comenzó su investigación. Y todas sus anotaciones, escritas a mano, fueron las que permitieron estudiar claramente este caso.
En los archivos del hospital psiquiátrico de Frankfurt se encuentran los registros que hizo el médico Alzheimer en 1906 a la paciente Auguste Deter.
Esta anotación comienza así:
―¿Cuál es su nombre de pila?
―Auguste.
―¿Apellido?
―Auguste [debería haber respondido Deter].
―¿Quién es su esposo?
Auguste Deter vacila, y a continuación responde:
―Creo que… Auguste.
―¿Su esposo?
―Oh.
―¿Qué edad tiene?
―51.
―¿Dónde vive?
―¡Oh, usted ya estaba con nosotros!
―¿Está usted casada?
―Oh, estoy muy confundida.
―¿Dónde está usted ahora?
―Aquí y en todas partes, aquí y ahora, no me culpe.
―¿Dónde está?
―Todavía estamos viviendo.
―¿Dónde está su cama?
―¿Dónde debería estar?
Se suspende la sesión, y la mujer almuerza carne de cerdo y coliflor. Sigue la entrevista:
―¿Qué quiere comer?
―Espinacas.
―¿Qué está comiendo ahora?
―Yo solo como patatas, y después rábanos.
―Escriba un cinco [eine Fünf]
―Ella escribe «una mujer» [eine Frau].
―Escriba un ocho [eine Acht].
Ella escribe «Auguste». Al escribir, dice varias veces: «He perdido, por así decirlo».
Los síntomas que manifestaba la paciente Auguste Deter, de 51 años, eran pérdida de memoria y de comprensión, afasia, desorientación, comportamiento impredecible, paranoia y una pronunciada incapacidad psicosocial.
El médico la diagnosticó con una enfermedad que para ese momento era desconocida, pero que hoy afecta a millones de personas: “La enfermedad del olvido”. Auguste Deter murió el 8 de abril de 1906. Terminó viviendo cinco años en el hospital. Y hacia el final de su vida estaba demente.
Fue el médico y psiquiatra, Emil Kraepelin, considerado el padre de la psiquiatría científica moderna, y colega de Alois Alzheimer, quien un tiempo después, en homenaje a su colega, decidió llamar a esta enfermedad la “Enfermedad de Alzheimer”.
El 19 de diciembre de 1915, cuando tenía 51 años, de un ataque al corazón, murió el médico y psiquiatra Alois Alzheimer, en Breslavia. En ese momento la ciudad formaba parte del imperio Alemán; ahora se llama Wroclaw y forma parte de Polonia.

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