Inicio Agua De la vida de Livio Rangel, “El Gocho” (I)

De la vida de Livio Rangel, “El Gocho” (I)

Con autorización de su autora, publicaremos acá una versión resumida, dividida en dos partes, de algunos pasajes del libro todavía inédito, cuyo título encabeza esta primera entrega. Va sobre los avatares que llevaron al Gocho, sembrado en mayo de 2023, a convertirse en motor e inspiración de las Escuelas de Cuencas que Siembran Agua y la Primera Internacional Ecosocialista, entre otros movimientos

por Gladis González
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Gladis González

Fotos cortesía de amigos y familiares de Livio Rangel

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Livio Antonio Rangel Bautista nació en El Limoncito, caserío de la parroquia Las Piedras, municipio Cardenal Quintero del estado Mérida, el 19 de diciembre de 1948. Hijo de Claudio Rangel y de Cosmelina Bautista, mujer extraordinaria, de una trashumancia que marcó a Livio para hacerlo un andariego, como le gustaba llamarse. Livio fue siempre profundamente coherente con ese aspecto de la naturaleza de su ser, además de comprometido con las causas de los pueblos para la transformación de sus realidades adversas.

De El Limoncito va a La Mitisús, lugar donde reside junto a sus hermanas Mireya y Esperanza y sus hermanos José Alexander y Aldemaro. Ahí Cosmelina regenta la pensión Junín, que atiende principalmente a viajeros y choferes que transitan la vía Barinas – Mérida. La casa donde funcionó esta pensión mantuvo el cartel del nombre hasta finales de la primera década del siglo XXI. Y era, cada vez que pasábamos por allí, parada obligatoria para observar la casa y visitar a Vitalosia, la partera que había asistido su nacimiento (mamá de ombligo, como se dice en los campos llaneros de Portuguesa y Cojedes).

Los cuentos de los viajeros que llegaban y se alojaban en la pensión, sobre las travesías y vicisitudes de los caminos, constituían un gran atractivo para la imaginación del pequeño Livio Antonio, quien hará de estos uno de sus primeros alimentos para su vida de andar con rumbo.

Residen en La Mitisús por unos 6 años. Luego se van a Barinitas. En la pasantía por este pueblo, Livio destacaba que se habían mudado 22 veces.

Su Chevrolet de 1952

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El Gocho era un fino para eludir los controles de alcabalas, oficio pulido al calor del conocimiento que tenía del territorio, de los pueblos. Sabía meterse por veredas, vadear caños, serranías o montañas.

En 1975 nos conocimos, cuando ambos apoyábamos la logística para una reunión en Acarigua, estado Portuguesa, del Buró Político del PRV FALN. Lo vi. Me asombró su vestimenta. Todo rojo de pantalones y camisa, lentes horrorosos. Muy estrafalario el tipo. Y cómo me gustó. Nos gustamos y nos pegamos. El compromiso con que ambos asumíamos la lucha constituyó un elemento propicio para que nos uniéramos de inmediato sin darle muchas vueltas al asunto. Solo mediaba en la relación amorosa la entrega con que nos dábamos a la política. Igualmente al aprendizaje de cómo llevar una relación cuando queríamos experimentar nuevas formas que rompieran con patrones tradicionales de hacer pareja.

Igualmente va a pasar con sus múltiples amores. A lo largo de su vida, las mujeres que amó Livio y que lo amamos fuimos sus compañeras. Siempre fuimos sus amigas y compañeras de sus caminos con quienes planificaba nidos. Cómo le encantaba la casa. Me atreví a hacer una con él. Siempre fue la casa lugar para degustar la comida, la música, el baile, sanar las heridas del guerrero.

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En el 83 se va a Maturín para desarrollar el trabajo de llevar el bibliobús (biblioteca rodante) a comunidades rurales cercanas a la ciudad. Junto con Luis González, pintor para ese entonces y promotor del conocimiento y de los valores del pueblo monagense, será parte del equipo de Aracelys Sánchez, coordinadora de la Red Estadal de Bibliotecas Públicas del estado Monagas. El vínculo con las comunidades rurales de Monagas lo puso en conexión con el movimiento indígena del Oriente de Venezuela que luego expandió hacia el sur con Puerto Ayacucho en una bibliolancha.

Con comunidades indígenas en Monagas, años 80

Empezaba su nexo amoroso con el Oriente venezolano, al que volverá en el 91, decisión que tomamos después de sentir que su estadía en los Andes estaba agotada. Yo decidí quedarme porque l@s hij@s estaban frit@s de la mudadera y de la imposibilidad de hacer amistades en esos años de la niñez de Ricardo y comienzo de la adolescencia de Salomé.

Se volvió bibliotecario en los ríos y caños, profundizando su concepción de que el trabajo es lo que organiza a la gente; principio que lo hace un incansable de la acción. De este momento es su relación con la Sierra de Santa Marta, Colombia, con las etnias koguis y los arhuacos, relación acompañada por la lingüísta María Trillos Amaya estudiosa de las lenguas de estos pueblos. De esta conexión resultó la selección de libros para las bibliotecas indígenas del Sur venezolano cuyo contenido debía centrarse en temas que abordaran la cultura indígena, incluso libros escritos en sus lenguas; por su puesto, incluyendo contenidos de la diversidad cultural que somos los humanos,

En diferentes comunidades urbanas y rurales de distintos estados se dan estos encuentros que serán memorables hasta el día de hoy por los lazos tejidos entre los y las participantes y las familias anfitrionas. La metodología consistía en alojar a los participantes en casas de familia donde tocaba vivir el día a día como se diera. Cumplir con las rutinas de la casa y, luego, por las tardes se programaban caminatas, actividades deportivas, cine foro, reflexiones y evaluaciones de lo acontecido.

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En el 86 nos mudamos a San Francisco de Tovar, pueblo del sur del estado Mérida. El Gocho asume el bibliobús en este estado y su actividad de bibliobusero será en las comunidades Las Tapias de Bailadores, Mesa de Adrián, El Rincón de la Laguna, San Pedro de Tovar y San Francisco.

El bibliobús se convierte en un espacio maravilloso para la reunión de las comunidades en torno al libro al servicio de la gente, como apoyo para fortalecer sus aprendizajes y ampliar la mirada del mundo más allá de lo cercano; pero partiendo siempre de lo local, espacio donde aprendemos a tener conciencia de lo complejo.

Realizando entrevista en El Salvador

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En San Francisco, en el 88, nos montamos en la idea de construir nuestra casa con los materiales del entorno. Para este propósito nos juntamos con 3 familias más, movidas por el mismo interés. Fue un largo proceso que involucró a nuestros hijos, todavía pequeños, Salo de 11 y Ricardo de 7, en todo la que implicaba la construcción: limpieza, despedrada del terreno, recogida de tejas en casas abandonadas, selección y corte del bambú de acuerdo a las fases lunares y traslado de los adobes desde Santa Cruz de Mora. La Era Agrícola, revista que circulaba en Mérida, fue de gran apoyo en cuanto a la fabricacion de los adobes que contó con una máquina que fabricó Aníbal Moreno, entrañable comunista tovareño y gran amigo.

La casa estuvo lista para el 94. Mejor dicho: casi lista, porque las casas nunca se terminan.

Héctor Vivas, Vladimir Vivas, Aníbal Moreno y el Pelón Márquez fueron muy importantes para ayudarnos a darle cuerpo a la casa. Nos tocó recurrir a constructores de la comunidad de San Francisco, entre ellos Antolín Arellano y Secundino, quienes nunca habían trabajado con los materiales que escogimos; pero se ganaron para la idea de probar a ver qué salía.

Viví en esa casa hasta el 11 de febrero de 2005, día en que la vaguada del Río Mocotíes y sus afluentes se la llevaron en gran parte. Casi me lleva también. Me escapé porque mi perra Cleo me salvó. La casa se construyó a pocos metros de una apacible quebrada, la Quebrada Seca. Habíamos desoído lo que me dijo en una oportunidad la señora Carmen de Márquez: Señora Gladis, le voy a decir algo pero no se moleste. En el 52, yo vi esa quebradita corriendo en turbulencia por lo que será el patio de su casa.

Y me marché del pueblo.

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Del trabajo que hacía la gente de Churuata en el ámbito de la escuela formal, cuando se produjo la reforma de la Escuela Básica Venezolana, y que contó para su implementación con un grupo germinal de 20 educadores y educadoras por estado, le viene al Gocho su vínculo con la escuela. Este vínculo se profundiza con el Proyecto Educativo Nacional del que deriva la Educación Bolivariana y la escuela pertinente para su desarrollo, hija del momento cuando los venezolan@s nos planteamos mediante una nueva constitución, la del 99 y que tenemos actualmente, la refundación de la nación.

Surge en este período, inicios del siglo XXI, el movimiento pedagógico Calendario Productivo Sociocultural, movido por el trabajo que hacía Honorio Dam en la comunidad de Nuezalito, caserío entre los estados Portuguesa y Lara. La pedagogía que hace Honorio se centra en incorporar el Calendario Productivo Comunitario en el currículo de la escuela, una vez que se reflexiona y se entiende el porqué de la ausencia de la escuela del niño y la niña del campo, en períodos de siembra y de cosecha.

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En el año 2006 las escuelas que siguen la metodología de Calendario Productivo Sociocultural investigan sobre semillas originarias y criollas, trabajo que se aborda desde el conuco y donde va a surgir la figura del Libro Viviente que son hombres y mujeres, niños y niñas, jóvenes, mayores y mayoras que poseen la sabiduría para manejar todo lo que acontece en la cultura conuquera.

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En 2016 El Gocho, con Carlos Tovar, para ese momento Director General de la Oficina de Coordinación Territorial del Ministerio de Cultura, algun@s facilitador@s de Calendario Productivo Sociocultural y Mision Cultura, asumen un proceso impulsado por la Declaración del Conuco como Bien de interés cultural que, entre tantos compromisos, lleva a una serie de encuentros en distintas biorregiones del país para recalar en la imperiosa necesidad de proteger las aguas, bien común esencial y sin el cual no es posible la actividad productiva del mundo conuquero, ni la vida en general.

En Calendario Productivo va a nacer Escuelas de Cuencas que Siembran Agua (ESCUSA). La propuesta se echa a andar en la biorregión Turimiquire, con Nancy Brito como coordinadora. Realizan reuniones en las escuelas ubicadas en la Cuenca del Turimiquire, río madre del Oriente venezolano, para sensibilizar y organizar una programación para la concreción del plan de atención a la situación del agua. Se involucran los Libros Vivientes sembradores de agua, maestr@s, estudiantes, padres y representantes.

Nery Barbosa, Libro Viviente y coordinadora de ESCUSA en Yaracuy. Foto Lheorana González

El plan de acción se asume a partir de un proceso de investigación que arranca con recorridos que hace la escuela orientada por el Libro Viviente, conocedor del territorio, de los cursos de agua, de las plantas y animales que favorecen la siembra de agua. Junto al Libro Viviente, va el maestro o la maestra elaborando el mapa del recorrido y los estudiantes tomando sus notas. Con el mapa y las anotaciones como productos del recorrido, se empieza a trabajar la necesidad de atender las fuentes de agua para la recuperación de las que están en peligro y la de contribuir con el renacer de fuentes extintas mediante diversas técnicas, entre ellas algunas ancestrales vinculadas a actos sagrados para llamar el agua y otras mediante la siembra de plantas orientadas por procesos investigativos.

La experiencia del Turimiquire se riega a otras biorregiones. Cumbe Adentro la asume en Veroes; la biorregión Andina, en Trujillo; y la biorregión Central, en Miranda.

Estas cuatro biorregiones con sus escuelas ubicadas en cuencas, se dedican a la tarea de investigar para conocer la historia del agua en esas comunidades. Entienden que dada la envergadura de la tarea, deben recurrir a la suma de la participación de las instituciones públicas vinculadas al tema, como los ministerios y las alcaldías. La tarea se va complejizando cuando empiezan a aparecer situaciones críticas para avanzar.

Las desforestaciones, por ejemplo, quiénes las hacen y la imposibilidad de aplicar sanciones por todo lo que hay detrás de esa práctica. Los incendios a propósito para ganar terreno para las siembras, producir carbón u otro emprendimiento económico para el negocio. La contaminación por mierda de humanos y animales, o por ser las corrientes de agua espacios para el vertedero de desechos de cualquier índole, como el plástico y su conversión en microplástico. La contaminación por agrotóxicos, vertidos en sembradíos de grandes extensiones de monocultivos. El incumplimiento frontal a la normativa que rige para la protección de parques y cauces de agua tan generalizado.

Con toda esa realidad para trabajar desde la escuela, surge la necesidad de encontrarse para mirar cómo se anda ese camino. Por eso, todos los años a final del año escolar, las escuelas, en encuentros biorregionales y luego nacional, se reúnen para ver sus avances, problemáticas y cómo pueden fortalecerse desde el apoyo mutuo.

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11 comentarios

carimar garcía 10 junio 2025 - 14:41

Hombre de corazón inagotable de empeños, hermoso y valioso texto. No me dejo de sorprender de tantas cosas que llevó de la idea al hecho junto a much@s, todas necesarias.

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Pedro Duben San Félix 2 junio 2025 - 15:28

Camarada Livio, Siempre te Recordamos por tu don de Persona siempre dispuesto a colaborar en Actividades Colectivas en el Barrio para la Fábrica para los Liceos Universidades y con la gente del Campo mi difunto suegro siempre me preguntaba por el ya que le tenía mucho cariño Un Abrazote Flaca y bendiciones para Salomé y el chamo

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Luis EMETERIO González 1 junio 2025 - 20:14

Un texto amorosamente escrito y de imperdible contenido informativo, sobre nuestro Gocho Livio. Solo una sensibilidad como la de La flaca Gladis, podía recuperar los pasos andariegos de un personaje hecho leyenda como este sembrador de aguas, cultivador de amores y amistades fraternas.
Bravo mi Flaca, esperamos una próxima entrega de tu echada de cuento.

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Gladis González 1 junio 2025 - 00:05

Dale, María. Tú también eres parte de la historia del Gocho en sus andares por la escuela venezolana.

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Rosa Neris Barboza Blanco. Considero que mi nombre y apellido deben ser corregidos 31 mayo 2025 - 22:02

el texto es muy bueno, recoge muy bien lo hecho y lo vivido doy fé porque gran parte de lo narrado lo he vivido

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José Roberto Duque 1 junio 2025 - 10:43

Neris, estimada, en la próxima entrega saldrá con más detalle el trabajo con las cuencas. Abrazos

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MARIA ANDARA 31 mayo 2025 - 18:53

Se queda una con la pasión de seguir leyendo tan hermosos relato al leer ciertamente la figura del Gran Sembrador de Agua y de consciencia Ecosocialista Livio Antonio Rangel Bautista. Solicito formalmente permiso a la Autora de es hermosa narrativa permiso para llevar semblanzas de esta primera parte a mi Investigación Proyecto de Tesis Doctoral titulada Movimientos y Organizaciones Sociales Alzados por el Cuidado de la Naturaleza y la Siembra de Agua. Un Abrazo intensamente Amoroso. a la Compañera Andariega Gladis González Autora.

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José Roberto Duque 31 mayo 2025 - 20:47

Saludos María, le diré a Gladis que te responda por acá mismo. El texto es mucho más largo y fascinante. Abrazos

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Fernando Jimenez Martínez 31 mayo 2025 - 09:21

El documento es de una exquisites increible no solo por sus personajes sinó por el principio de vida que se va lavanfo en los cursos de agua hasta una conciencia y saber comunal que nos compromete a todos

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José Roberto Duque 31 mayo 2025 - 20:46

Así es, estoy impactado con la ternura y la ética de ese relato. Habrá segunda parte. Saludos

Respuesta
Fernando Jiménez Martínez 31 mayo 2025 - 09:17

El relato es de gran exquisites, no solo por la figura de sus personajes sinó por el crecimiento de un principio de vida que va lavando el presente de los cursos de agus hacia la plenitud comunal de vivir en naturaleza…

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