Fotos Lheorana González
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Aquí el enlace a nuestra sección Vivienda, que será actualizada cada semana.
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Anotación necesaria en estos tiempos de lecturas atropelladas y distraídas: no pretendemos promover o proponer un sistema de vida alternativo a la trampa mortal existente, porque ya muchos otros y otras lo han hecho antes. No creemos que en esta época de reimpulso de las hegemonías y sus dispositivos sea posible destruir o abandonar masivamente la ciudad industrial, ya que para esto tendría que ocurrir un fenómeno histórico aluvional de largo aliento, fomentado por la emergencia de un modo de producción distinto al que gobierna el planeta.
Mostraremos las técnicas y la herencia dejada y continuada por pueblos ancestrales, sin que esto signifique que pretendamos un retorno también inviable a otros tiempos. Pero sí queremos mostrar algunas facetas amables del cómo y el porqué nuestros abuelos y abuelas, que debieron abandonar la ruralidad para perseguir un espejismo llamado progreso, manejaron y ejercieron claves importantes, que la mayoría de nuestros países abandonaron bajo el engaño y el fuego a mansalva de quienes todavía dirigen el mundo.

Las viviendas de la ciudad industrial capitalista fueron concebidas para hacer posible el mecanismo de explotación dentro de la ciudad industrial capitalista, no para facilitarle o hacerle grata la vida a las personas. Ese enunciado puede ser discutido y complejizado hasta el infinito, pero su verdad es de tan palmaria obviedad que puede resultar un ejercicio insultante insistir o explicar algo que puede verificarse todos los días, con soplo tener los ojos abiertos. El modo de vida en nuestras sociedades es una tragedia. No es que dentro de la ciudad industrial sea muy probable que ocurran tragedias: es que los mecanismos, relaciones humanas, modo de producción, ritmos y requisitos para mantenerse con vida en la ciudad industrial son en sí mismos una gran tragedia planetaria.
En la sección que estamos inaugurando, y en la que ya están incluidos varios artículos sobre el tema publicados en casi 5 años, queremos hacer un recuento mínimo de las lecciones espantosas que nos ha dado la historia para hacernos ver y entender el disparate: intentar una existencia equilibrada en unas casas energéticamente inviables, y en unas ciudades todavía más inviables. Y queremos también asomarnos a las formas constructivas, empleo de materiales, experiencias alternas, ejemplos del ancestro y del sabio campesino, que hacen ver como algo posible lo que hace una década y media llamábamos varias veces al día Buen Vivir, concepto del que tal vez nos hemos olvidado un poco.

Aunque no es posible concebir la casa en la que vivimos y en la que pudiéramos vivir sin tener en cuenta la integralidad de eso que da razón a la vida (producción de alimentos, vestido, transporte, recreación, formación) nuestra sección Viviendas centrará su foco en las casas, esos artefactos donde formamos hogares o apenas dormitorios.
De eso va nuestra sección: del registro y descripción de las construcciones nobles del ancestro, de la sabiduría popular, del genio de unos cuantos, de las técnicas y trucos para construir sin enriquecer a unos ni empobrecer a otros; del rastro dejado por los pueblos y caminos de un país amable. Todo esto sin olvidar que estamos otra vez en pleno momento crítico y trascendental en que, o abandonamos la actual visión y acción de la ciudad-tragedia, o nos entregamos a construir casas para la vida.










3 comentarios
saludos me encanta estos temas x q nos ayuda a recordar by retomar la bsabiduria de nuestros abuelos me gustaria seguir brecibiendo informacion x q yo tambien inbestigo besa linea del saber ansestral
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saludos me encanta estos temas x q nos ayuda a recordar by retomar la bsabiduria de nuestros abuelos me gustaria seguir brecibiendo informacion x q yo tambien inbestigo besa linea del saber ansestral