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Gente que enamora a las semillas de papa

por Teresa Ovalles Márquez
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El Ecofestival de la Papa Nativa que se celebra desde hace 12 años en Gavidia, estado Mérida, convocó a los artífices de una grandiosa gesta cultural andina

Texto y fotos: Teresa Ovalles Márquez

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Desde el amanecer de un día iluminado por el sol, Gavidia celebró este 15 y 16 de diciembre el “Ecofestival de la papa nativa” en su edición número 12, un relanzamiento con un evento cultural y musical variado y cálido protagonizado por el maestro pueblo Bernabé Torres; Ligia Parra, la sembradora de agua y recuperadora de humedales y nacientes, y la bióloga Liccia Romero, junto a productores y guardianes de semillas. Allí fueron entregados 6.875 tubérculos de seis variedades.

En Gavidia encontramos, además, la ternura hecha hombre. Bernabé Torres vive en este valle, a 20 minutos de la población de Mucuchíes, en Mérida, a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Sus manos reflejan el trabajo del campo, son la expresión del labriego, del campesino de la papa nativa.

En las montañas frescas de esta población que resguarda el tubérculo ancestral se recuesta el frío intenso, la calidez de la vida y el renacer de la tierra y del alimento. Gavidia, la que resguarda la laguna del Santo Cristo, la más grande Los Andes venezolanos, es un poblado de guardianes de semillas, de mujeres tejedoras, de niñas, niños y jóvenes músicos y de copleras natas como Dulce María Torres.

Historia

Liccia Romero informa que el ecofestival comenzó después de varios años de acompañamiento en el rescate de la papa nativa en esta comunidad de Gavidia. “Las familias de los productores con los que estamos trabajando  se preguntaban, desde la autoconfianza y la recuperación de la autoestima hacia esas papas y sus formas de conocimiento, cómo hacían para no guardarse esos tubérculos para ellos solos, ‘queremos que la gente conozca esa papa nativa, que los que son productores conozcan las semillas y las siembren y que la gente la coma’. Porque la gente no las conoce y si ve alguna papa de color en el mercado pues piensa que está dañada, y no sabe reconocer una papa nativa, sus formas y cualidades”.

Foto Candi Moncada

–De manera –afirma Liccia–  que el Ecofestival nació como una forma de visibilizar, llevar fuera de la comunidad la semilla para otros productores, otras comunidades y para el resto de la población. Fue muy acertada esa decisión porque la papa nativa es un excelente alimento que puede durar hasta un año en condiciones adecuadas de baja humedad.

El Ecofestival inicialmente se celebró en forma itinerante, en varios pueblos del páramo, comunidades cercanas, algunas del municipio Rangel, otras de municipios vecinos como Miranda y Chachopo; Jajó, en el estado Trujillo; en Bailadores… Era una fiesta itinerante por todos los Andes “a la cual se invita a todo el  que quiera venir para ofrecer algo, para intercambiar una poesía, un canto, o sencillamente, quiera venir a conocer y comer, degustar y compartir un rato”, –declara satisfecha Liccia.

El consumo de la papa nativa

“En este momento la papa nativa tiene un consumo local, primero por la cantidad de papa que hay. Para entrar a ser un medio de abastecimiento a escala nacional necesitaríamos muchos productores sembrando semillas y para eso hay que producirlas, entonces estamos en el periodo de escalamiento de la producción y de entrenamiento de esos agricultores que reciben esa simiente. Primero debemos reproducir la semilla y luego escalar hacia la producción de la papa de consumo. Estamos en ese proceso y se espera que en algunos años se logre generar una producción suficiente como para empezar a ofrecerla en ciertos mercados”.

Foto Jesús Arteaga

En el Ecofestival se entregaron más de cinco mil tubérculos que, bien manejados, a la vuelta de dos o tres ciclos pueden estar produciendo varias hectáreas de papas. Una hectárea puede producir 30 toneladas de papas y, si se hacen las cosas correctamente, la producción masiva podría ser posible antes de lo estipulado.

Bernabé y su finca Los Yaques

De los 6.875 tubérculos entregados a los productores, algunos son de una variedad conseguida por Bernabé Torres en una cueva o abrigo rocoso, en un refugio en donde germinó una matica sobre la bosta del ganado.
Explica Bernabé en su lenguaje de campo, poético y directo:

–Se consigue la matica de papa y uno la enamora y se la trae.  Ellas están en las cuevas o en los refugios, ellas tienen sus refugios y uno la va conociendo. Uno en veces las conoce y en veces no conoce qué variedades son. Nosotros sembramos como pa’ semillas, nosotros sembrábamos pa’ comercio y no nos daba mucho porque en veces no tiene venta.

La Comunidad de Aprendizaje

Otros de los importantes reconocimientos que se hizo en el Ecoestival de la Papa Nativa fue el referido a la Comunidad de Aprendizaje de Gavidia, experiencia que nos la cuenta una muchacha de Mucuchíes de enorme belleza e inteligencia espiritual, colaboradora, por demás, de La Inventadera y de este proyecto de aprendizaje, Yusdely Espinoza:

–El núcleo Simón de Mucuchíes, de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, cuenta con el Sistema de Estudios y Experiencias Acreditables. Aquí se reconocen y acreditan una gran diversidad de saberes y conocimientos; tal es el caso del señor Bernabé y Cantalicia, quienes son guardianes de nuestra papa ancestral de estos páramos merideños y han venido haciendo este trabajo durante toda su vida.

Amplía Yusdely que ellos “tienen un amplio conocimiento sobre nuestra identidad agroecológica y por ende alimenticia. Ambos recibieron su acreditación por la academia como licenciados, el señor Bernabé como licenciado en Desarrollo Endógeno, y su compañera de vida, Cantalicia Torres, como licenciada en Pedagogía Alternativa. Y esto no se queda ahí, como tienen tanto que dar a conocer con sus experiencias, se proyecta continuar con sus acreditaciones, no hay título que pueda dar evidencia de los amplios saberes y conocimientos  que se esconde tras esta hermosa familia”.

Los productores de la experiencia Mano a Mano y la Red Biocultura, que hace vida en Paraguay, Brasil, Argentina, México y Venezuela, en la persona de Nelson Pulido también presentó su proyecto internacional.

Ligia Parra, la mujer de las nacientes

A Ligia Parra la conocimos y escribimos sobre ella cuando inició La Inventadera como proyecto alternativo de gente creadora, ingeniosa y liberadora, en 2021. Esta vez, como protagonista del Ecofestival, quisimos saber qué está haciendo aparte de ocuparse de la Cooperativa Mucurativas de plantas medicinales y del “cuidado de nuestras hermanas las abejas”.

–Llevo 757 humedales rescatados, protegidos, forestados, amados y con seguimiento. He trabajado con 38 comunidades y con tres mil agricultores, porque aquí en el Páramo estamos unificados en los Comités de Riego. Y por cada comunidad yo he hecho el trabajo. Dirijo la Comisión de Comisarios del Ambiente, el ACAR, por los agricultores del municipio Rangel, una asociación sin fines de lucro y sin adherencias de partidos políticos, ni religiones, con base social. Nosotros empezamos a rescatar los humedales en el año 1998, cuando se secó la microcuenca de Misintá, donde yo vivo. Este primer humedal que se rescató se llama Agüita de la Virgen. Y gracias a Dios ha dado resultados excelentes. Todos los que han rescatado esos humedales tienen ahora la garantía del agua. También estoy trabajando con las comunas de La Azulita. Allí rescatamos la laguna La Estrella la Uva que se había secado pero ya volvió a la vida.

Ligia lleva el programa de la siembra de agua con una práctica ceremonial de los pueblos de los Andes, con satisfactorios resultados, y también ejecuta el programa de la parte que “más le interesa”, que consiste en llevar este aprendizaje a los niños y niñas de cómo hacer que vuelva a la vida un humedal, una laguna.

La “papa” de David Torres

Para el cierre del evento se ofreció a los asistentes un banquete a base de papas nativas en sus variedades Rosada, Guadalupe y Guairo. El chef y biólogo David Torres se esmeró en ofrecer una deliciosa degustación, consistente en un cuajado de papa con aguacate; chicha y torta de cuiba, pan de papa, y un delicioso sancocho que dio calorcito, en medio del intenso frío, a la humanidad de los comensales.


Detrás de esta historia de labriegos y ternura –que quedó incompleta– se encuentra otra mujer y su equipo de trabajo: Gabriela Jiménez Ramírez. Un grupo que hace “ciencia para la vida” a través de la Alianza Científico-campesina, (Proinpa), una yunta en donde se mezclan saberes ancestrales de los pueblos y la investigación científica. Ese día, Gabriela Jiménez Ramírez se hizo presente en los emotivos agradecimientos que le hicieron los campesinos y las campesinas de esta hermosísima  hondonada en donde perviven entre montañas, donde reina en estos días decembrinos un reluciente sol, y un cielo clarito de escasas nubes y conmovedora belleza.

También se presentaron en la cita la Vice Ministra Gloria Carvalho; el viceministro Francisco Durán; los directores del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología; autoridades del INIA y de entes adscritos a este Ministerio; las  científicas Mayra Oropeza y Alicia Cáceres, y el científico Alexander Laurentin, de la Facultad de Ciencias de la UCV y del componente científico de la Alianza. También participó el gobernador del estado, Jehyson Guzmán

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