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Bagre pobre: proteína desde el padre Orinoco (II)

por Aldemaro Barrios
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Aldemaro Barrios Romero

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La fama del lau lau (Brachyplatystoma vaillanti, familia Pimelodidae) lo ha llevado a ser el bagre más cotizado entre otras especies que pueden tener mejor sabor y más componentes grasos, como el bagre dorado, el bagre doncella o el bagre paisano, que algunos comparan con el cochino frito cuando está gordo.

Entre las especies de bagres cuyas característica puede ser confundida con el Lau Lau o Valentón, está el Bagre Cajaro (Phractocephalus hemioliopterus) de abdomen blanco, lomo verdoso y tallas gruesas pero lo distingue la cabeza cuya forma es más tosca y de concha gruesa y la morfología del cuerpo es más achatada que el lau lau.

Tanto el bagre lau lau como el cajaro son especies que han sido muy cotizadas por su tamaño y parecido, ambos tienen hábitos carroñeros igual que depredadores de otros peces pequeños. Pueden alcanzar tallas entre 150 y 200 kilos, se ubican en estancos de aguas limpias con abundante materia orgánica y en tiempos de sequía se le consigue en aguas profundas y de mucha corriente esperando a sus presas.

José Milano es un trabajador de Venalum en Guayana, natural de Uverito en Anzoátegui, es un pescador artesanal aficionado, nos señala que la temporada del Lau lau en el Orinoco es en la época de verano (enero a marzo) cuando baja por la corriente central del río persigue los cardúmenes de coporos, que es una de sus provisiones predilectas.

Sin embargo los pescadores artesanales señalan que al lau lau le gusta el corazón de res porque no pierde el color ni la consistencia, los anzuelos son lanzados a las profundidades generalmente en aguas más claras, menos fangosas y abiertas, muy común en las bocas de los caños donde circulan los coporos.

Foto Aldemaro Barrios

Tanto el lau lau como el cajaro están catalogadas en la llamada Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, por cuanto son pescadas muy demandados por sus carnes y la fama que se les ha dado en la gastronomía exquisita. A los viajeros o turistas que visitan el sur oriente del país se les ofertan los “exóticos” pescados dentro de la variada culinaria regional.

En la dieta popular los bagres pueden ser preparados en forma frita, guisados al vapor con aliños simples sal, cebolla y ajo. Hay quienes complejizan los guisos con pimentón rojo y otras especies, papas, zanahorias para un bagre a la jardinera, con presentaciones muy apetecibles para los comensales. Si el bagre es grande se usa la cabeza en sancochos criollos muy nutritivos y de gusto particularmente característico.

Digamos que en promedio un bagre dorado de 5 kilos puede costar 15 dólares y arroja 20 raciones en razón de ¼ de kilo por persona, lo que puede alimentar una familia de 20 personas, las raciones pueden alcanzar para comer dos veces a la semana.

Bagre una dieta rica para el pueblo

Por las observaciones aleatorias que hicimos el bagre es una especie de pescado que está al alcance de la dieta popular y pudiera convertirse en una atractiva fuente proteica si se le trata con dispositivos industriales, como la conservación ahumada y al vacío para el consumo masivo a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, puesto que la producción es abundante, aunque deban establecerse mecanismos de control en la captura para evitar la ruptura del ciclo de reproducción, el bagre sigue siendo una opción de proteína sana para el consumo popular.

Foto Aldemaro Barrios

En un estudio realizado por los investigadores Daniel Novoa y Freddy Ramos sobre la producción pesquera en el río Orinoco a finales de los años 80 determinaron que más de 50.000 pescadores quienes a pesar del abandono oficial (en esa época) generan abundante alimento para el consumo del país. “Poco más del 60 % de la captura pesquera nacional que fue de 341.000 toneladas en 1989 proviene del sector de la pesca artesanal”. Hoy según los datos que hemos encontrado, nada más el tonelaje que llega anualmente a una población periférica como Pariaguán, supera proporcionalmente esa cifra nacional de 1989.

Si en un solo puesto de venta en Pariaguán se venden cerca de mil kilos semanales, al mes serían 4 mil kilos si lo multiplicamos por 10 puestos serían 40 toneladas mensuales, para un total promedio de 480 toneladas anuales, una cifra que muestra un potencial interesante para producir alimentos nutritivos para ser distribuidos en una población de 50 a 60 mil habitantes como la de Pariaguán.

Conclusiones ecológicas

Los estudios realizados por el Dr. Daniel Novoa en el Delta del Orinoco en especies endémicas que cohabitan en el Orinoco Medio muestran indicadores que resultan de interés para proyecciones en el orden ecológico, reproductivo y pesca controlada de las especies de bagres existentes en el río Orinoco, señala el estudio: “En conjunto se identificaron 81 especies y los patrones observados en cuanto a su composición fueron más o menos similares a los reportados por Cervigón (1982, 1986) y Novoa (2000) para el área, aunque la riqueza fue mucho mayor, diferencia que puede atribuirse no a una disminución de la riqueza por efecto de la pesca de arrastre sino al hecho de que el estudio, dados sus objetivos, fue mucho más intensivo”.

En la zona del Orinoco Medio que hemos reseñado, no observamos pesca de arrastre como si la puede haber de manera furtiva en el Delta del Orinoco, en las salidas al mar, aunque esta ha sido legalmente restringida desde 2003 (Ley de Pesca), sin embargo debemos señalar que aunque el impacto ecológico de la pesca artesanal sea con anzuelos o con redes es claramente menor que la de arrastre, deben existir mejores controles para recuperar los ciclos reproductivos y la proliferación de estuarios naturales controlados para incentivar la reproducción de las especies de bagres que habitan las aguas del Orinoco Medio, con la participación del Estado, las comunidades de pescadores y habitantes ribereños.

Tal y como lo reseña la Investigación de la Fundación la Salle en el caso del lau lau que ha sido una de las especies más afectadas por la captura indiscriminada: “…en la fecundidad, Arboleda (1989) da estimaciones entre 60.000 y 486.000 ovocitos por hembra para ejemplares que tenían entre 65 y 75 kg de peso (Novoa 2002)” en estimaciones temporales que van de julio a agosto, es decir en el período de lluvias tropicales.

La fecundación del bagre es ovípara y se realiza en estancos o caños tranquilos de poca corriente y con abundante materia orgánica durante los meses de la entrada de primavera o verano cuando la temperatura oscila entre 20 y 22 grados Celsius.

La reproducción del bagre para consumo humano está indicada cuando la especie alcanza el metro y medio de largo y un peso entre 30 y 50 kilos, las hembras tienden a crecer más rápido que los machos quienes se ocupan de preparar y cuidar los nichos o nidos acuáticos con los huevos fecundados hasta que estos eclosionan ocho días después de la fecundación, una operación que realizan los bagres machos y muchas especies acuáticas de agua dulce una vez al año.

Si la cantidad de huevos de una hembra de bagre puede alcanzar entre 200.000 y 315.000 ovocitos, estamos frente a una especie potencialmente rentable si se realizan operaciones controladas para la reproducción segura del bagre con fines de orden nutritivo para la población venezolana y si se producen excedentes, para la exportación del pescado de agua dulce empacados al vacío y con tratamiento ahumado.

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3 comentarios

Luis Esteban Rojas Rojas 9 junio 2025 - 10:29

Saludos compadre. Buen trabajo. Como sabe, en algunas partes llaman ese guiso «sudao’e bagre», sobre todo con especies marinas. En Clarines, entre otros sitios, le agregan camarones y eso lo hace más exquisito. En otras partes le agregan jaiba.
El bagre rayao es muy apreciado en nuestra zona guaribera, utilizado comúnmente, seco, para el cuajao o pastel de Semana Santa. Más también es muy sabroso fresco, combinado con arepa en el desayuno.

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Jorge urbano 12 mayo 2025 - 19:32

es muy interesante todo lo ha expuesto pf yo como habitante dé las Riberas de el Orinoco y del Caroni vivo en Ciudad Guayana

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Aldemaro Barrios 9 junio 2025 - 15:16

Gracias por los comentarios, ciertamente el consumo de bagre en las zonas ribereñas del Orinoco y el Apure ya es tradicional, sin embargo aún queda plantearse el consumo masivo de esta proteína en ciudades centro norte y occidental del país? específicamente para comunidades organizadas que coordinen con pescadores también organizados.

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