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Algunos tristes datos sobre basura oceánica

por leorana gonzalez
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La llamamos “basura oceánica” para que quepa en este pequeño espacio de aquí arriba (limitaciones de la plantilla para pobres en que se está construyendo esta página). Pero la realidad debe ser dicha con su nombre real: hablaremos de la basura industrial, generada por empresas que hacen millonarios a sus dueños mediante la destrucción del planeta, y que ha terminado formando islas de plástico en todos los océanos del mundo.

Esta nota viene a ser, además, una especie de continuación o reacomodo de una que publicamos en la inauguración de esa sección y de la revista Inventorǝs: “Barren 28 toneladas de basura del mar”, decía, y seguramente más de uno abrió la boca asombrado, con la ilusión de con cuatro recogidas de esas los mares van a quedar limpios.

Mira, NO: 28 toneladas es un poco menos de la capacidad de uno de esos camiones de cinco o seis ejes que uno ve en las carreteras de cualquier país, con su contáiner arriba (32 toneladas es su capacidad máxima). Hay otros monstruos de 6 ejes que pueden cargar 50 toneladas. A eso queda reducido el anuncio de la noticia anterior: a un vil camión de basura.

En la nota citada arriba, un joven inventor holandés y su compañía The Ocean Cleanup se ufanaban de haber recogido esas 28 toneladas de basura en un recorrido de seis semanas, con dos barcos y una red de 800 metros de largo. Buen trabajo. Anunciaba también el inventor y empresario que se proponía volver a hacer lo mismo pero con diez redes de 2.500 metros.

El inventor de la pesca de arrastre

Aquí somos flojos para las matemáticas, pero tenemos ganas de hacer un ejercicio. Supongamos que The Ocean Cleanup logra que le financien su proyecto, y supongamos también (todo esto debe llenarse de suposiciones, para que se entienda) que las condiciones físicas y atmosféricas en que trabajarán esos 20 barcos serán las mismas que las de aquellos dos.

Entonces: si una red de 800 metros recogió 28 toneladas en seis semanas, con 25.000 metros de redes se recogerían 875 toneladas en seis semanas. Pongámonos optimistas: supongamos que en lugar de seis semanas esos barcos con sus redes no trabajan seis sino doce semanas: recogerían entonces 1.750 toneladas de basura.

Ahora regresemos al mundo real.

Pasemos por alto el brillante y bien ácido comentario de un crítico del proyecto, que comentó que ese tipo y esa ONG pretendían ganarse unos millones de dólares por inventar la pesca de arrastre: contundente, pero no nos ocupemos de eso todavía, lo nuestro por ahora son las matemáticas.

Los cálculos mundialmente aceptados de la cantidad de plástico que llegan anualmente a los océanos hablan de 11 millones de toneladas métricas.

Sigamos suponiendo: supongamos que en el planeta alguien logre detener en seco, ahora mismo, toda la producción de plástico y la actividad de los vertederos y botaderos de basura que se van al mar y a los ríos. Supongamos también que los 25 barcos de The Ocean Cleanup reciben toda la fortuna a que aspiran sus dueños para recoger toda la maldita basura de los océanos.

Entonces: si en doce semanas de trabajo lograran recoger 1.750 toneladas de basura, necesitarían trabajar durante 6.290 semanas para recoger esas once toneladas métricas: 120 años de trabajo diario, con esos 25 barcos arreando basura todos los días.

Nueva vuelta al mundo real:

  • La hipotética hazaña de más de un siglo solo conseguiría recoger la basura de un año. Pero ya sabemos que las fábricas que producen esa basura plástica no se detendrán.
  • Arriba mencionamos la pesca de arrastre: traten de calcular la cantidad de peces y otras especies marinas que ese sistema se llevaría en los cachos, cuando se supone que una de sus misiones u objetivos es proteger la fauna marina.
  • ¿Y si en vez de 25 barcos trabajaran en ese proyecto 100 barcos? Pues el tiempo de recolección bajaría a “apenas” 30 años de operaciones. Recuérdenlo: para recoger la basura de un año.
  • Supongamos ahora que se logran movilizar todos los barcos necesarios para recolectar todo ese desecho industrial en el tiempo que sea: habrá que calcular si la actividad de tantos barcos, que se mueven con combustible fósil, no terminarán contaninando los mares con más toxicidad, furia y letalidad que la basura que están retirando.
  • Y el detallazo final: después que recojamos esa inmensa cantidad de plástico y la traigamos a tierra, ¿iremos a caber nosotros? ¿En qué selva o volcán habrá que arrojar todo eso para que no nos fastidie? Tenga en cuenta que incinerar plástico ocasiona un mayor daño a la atmósfera que tenerlo medrando por ahí, descoponiéndose al aire libre.

Más información al respecto, y sobre la ridícula angustia de una ciudad costera de Estados Unidos que no sabe qué hacer con unos 23 mil kilos de plástico ya recogidos, en este enlace.

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