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Datos sueltos sobre bioetanol

por maroas reyes
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Francis Cova

El mundo va como va, debatiendo, con los cambios pisándonos los talones o lo que es lo mismo decir, por ejemplo, que en estos momentos se está construyendo en Paraguay la primera refinería de biocombustible de avión de América del Sur, y una de las más grandes del mundo. En Argentina ya dieron con un método o ruta más cercana a algo que pudiera llamarse sustentable: su producción de bioetanol se hace a partir de melaza, un sub-producto o residuo de la fabricación de azúcar. 

Pero ya va, todavía estamos debatiendo los métodos de producción del biodiesel y el bioetanol, ¿y por qué en algunos casos se están usando los mismos métodos de extracción de la materia prima para producirlos?

Si bien los combustibles ecológicos como el bioetanol han resultado una vía para lograr a futuro una sociedad neutra en carbono −hasta hace poco Brasil se adjudicó la reducción de 24,4 mil millones de toneladas de gas invernadero−. Habría que chequear qué tan sostenible es seguir anclados a los etanoles que se llaman de “primera generación”, es decir aquel bioetanol producto del propio cultivo de la caña de azúcar, del maíz , soja o palma y hasta yuca (en criollo: sacrificar alimentos por combustible).

Miles de hectáreas se plantan en Estados Unidos y en Brasil −principales productores del mundo de bioetanol−. ¿No es más sustentable usar los residuos agrícolas o la materia vegetal que ya cumplió su propósito alimentario?

Es esa la segunda generación, un bioetanol avanzado y un descubrimiento, las enzimas que transforman estos bagazos y residuos de cosecha en alcohol. 

No es poco que en Italia se esté abordando una evaluación piloto para producir bioetanol a partir de cultivos en tierras degradadas, abandonadas o contaminadas, de forma que no compitan con la cadena alimentaria. 

Es algo así como completar el uroboro ecológico o el ciclo de la economía circular.

Toda esta inventadera que busca acabar con la generación del CO2, también tiene sus experimentos y experiencias en casa de un venezolano por los lados de Carabobo. Hace poquito nos reveló el Yaretanol (etanol a partir de yuca, del yare, el líquido restante del exprimido, para ser más específicos). 

José Gregorio, así se llama el compa, dejó una huella de su invento en Dubai, que lo premió en el 2010 como uno de los mejores proyectos del mundo… como él mismo dice, uno a veces se subestima y Venezuela es capaz de grandes cosas en esa transición energética. Mientras tanto, el mundo va como va, planteándose seriamente dejar atrás el oro negro y líneas automotrices adecuándose a las nuevas exigencias ambientales.

José Gregorio Jiménez (Naguanagua): bioetanol a partir del residuo de la yuca
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