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Es la energía, estúpido

El problema del suministro eléctrico en Venezuela no es nuevo ni producto de la negligencia ni del comunismo ni de Chávez: es un asunto planificado por las corporaciones que ahora se autoproclaman salvadoras

por José Roberto Duque
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José Roberto Duque | Monte y culebra

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El título de esta breve nota (respuesta venezolana a una manoseada expresión a la que suelen recurrir con aire superior los tecnócratas y economistas), así como el foco de estas reflexiones, se los debo a David Arráez, maestro que vivió y murió en clave de pueblo estudioso y militante.

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Así suene jipi valdría la pena recordar que, biológicamente, somos energía: la materia es una fase o momento de múltiples procesos energéticos. Resumidos y simplificados al extremo, esos procesos consisten en que el sol dispara hacia sus alrededores un montón de energía; la Tierra atrapa unos fragmentos de esa energía, la transforma mediante procesos complejos o sencillos y de todo ese jolgorio energético ha resultado esto que llamamos vida. Vida: lo que el laboratorio planetario ha hecho con la energía que proviene del sol. No se equivocaban para nada los pueblos y culturas que consideraban a la gente como hija del sol (y eso suena más jipi todavía, pero es científica y retóricamente irrebatible).

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Culturalmente también somos hijos y, estrictamente, también esclavos dependientes de la energía de la que formamos parte. No debe extrañarnos que, entonces, en esta fase capitalista de la historia humana las guerras, aberraciones y masacres más espantosas tengan por objeto el control de la energía. Las sociedades y otras creaciones humanas necesitan energía, como los humanos que las producen y como la naturaleza de la que provienen.

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Están las guerras individuales, cotidianas y familiares en pequeñísima escala: qué voy a comer hoy, cómo resolveremos mañana, con qué pago un pasaje o echo gasolina para el viaje largo (y si no necesito transporte, para caminar también hace falta combustible en forma de alimento). Multiplicas por centenares o miles ese pequeño drama o asunto por resolver y ahí tienes una comunidad, poblado o pequeña ciudad en tensión por un asunto energético: comida, agua, combustibles, electricidad. Lo multiplicas por millones y ahí tienes la explicación de dramas nacionales e internacionales: Cuba y Venezuela estranguladas y en proceso de demolición de sus derechos por el uso estratégico y criminal del suministro de energía; Gaza en proceso de destrucción y genocidio, no por simple odio racial y religioso sino porque frente a sus costas reposan más de un billón de pies cúbicos de gas natural. El hambre de territorios de Israel y EEUU no tiene su foco en construir resorts ni playas hermosas en Gaza, sino en el control de sus recursos energéticos.

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La enorme fragilidad de la población venezolana frente a los requerimientos de energía eléctrica tuvo un origen y fue evidentemente planificado. El hecho de que más de 70 por ciento del territorio poblado de Venezuela necesite de un sistema mastodóntico, pesado y absurdo instalado en Guayana (represa del Guri y todo el núcleo generador del Sistema Eléctrico Nacional) es un disparate que fue y es posible porque a los gringos y a un puñado de transnacionales les dio la gana de que así fuera. Acotación necesaria: los gobiernos que aceptaron que se nos impusiera esa estupidez lo hicieron dócilmente, con mucho gusto, no porque los tuvieran amenazados de muerte. Que quede constancia.

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El mastodóntico Sistema Eléctrico Nacional va de colapso en colapso porque la idea original era que colapsara cuando nos atreviéramos a rebelarnos. En tiempo de apagones es fácil que el enemigo que instaló ese tumor en el cuerpo del país acuse al enfermo de no seguirle pagando al creador del tumor para hacerle mantenimiento. Los artífices de las conspiraciones aquí y en todas partes saben que pueden doblegar la voluntad de resistencia de mucha gente si le cortan el suministro o el acceso a la energía. El experimento de ahogar – estrangular y luego organizar protestas en las que se culpa a la víctima y no a los que bloquean y sabotean ha alcanzado en Cuba niveles de espanto; en Venezuela ese procedimiento lo ejecutaron en 2016-2019 y ahora ha vuelto a activarse. No es una casualidad histórica el que la familia de cierta vieja empresaria que quiere ser presidenta de Venezuela haya sido por muchos años la dueña de la mayor compañía venezolana de electricidad.

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Mientras tanto, los llamados a usar con criterio de mesura y responsabilidad las fuentes y productos energéticos son convertidos por la propaganda en negación de presuntos derechos: me coartan el derecho a despilfarrar gasolina para viajar 400 kilómetos para broncearme en una playa; me coartan el derecho a volver mierda con basura y con ruido esa playa; me coartan el derecho a consumir energía eléctrica para llenar de decibeles de ruido o de música las ciudades y campos; me coartan el derecho a dejar encendidos todos los bombillos de la casa y del negocio; me coartan el derecho a tener encendidos los aires acondicionados de centros comerciales y de oficinas porque es horrible el clima el trópico y quiero vivir rodeado de frío artificial; me coartan el derecho a ostentar, a gastar lo que no tengo.

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Venezuela vuelve a ser laboratorio de ensayos y agresiones contra la paciencia y el aguante de las personas. Y muchas de esas personas creen que el enemigo es el gobierno que se resistió durante años a un orden absurdo, y que los salvadores son los fabricantes de miseria que vienen a vender nuevamente pretendidas soluciones. Cada marcha por el acceso caudaloso e ilimitado a la energía debería ser una marcha en contra de los artífices de la destrucción de las posibilidades energéticas de nuestros recursos, y esos artífices están en Miami, en Washington y en Europa, despilfarrando energía y haciendo guerras para acceder a más energía. Cada quién sabrá cómo y dónde detectar a los enemigos reales y a las amenazas reales. Ya bastante formación e información se ha difundido por todos los medios.

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Periodista, escritor y editor

2 comentarios

José Roberto Duque 10 mayo 2026 - 01:12

Importantes observaciones. Agradecido

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Alexis Piñango 10 mayo 2026 - 00:11

El máximo consumo energético de Venezuela es de 15,5 Megavatios. China posee el mayor parque solar en sitio de Talantán, genera entre 15,5 y 17 MV, y ocupa promedio 500 kms cuadrados. [ Caracas tiene extensión de 433 km cuadrados aproximadamente] Información de la IA…Posdata: La mitad del consumo energético Venezolano, se reduciría, mejorando el servicio de distribución de agua potable…para que el agua llegue por gravedad y no requieran el uso de bombas de agua, tal y como era 30 años atrás al menos en las ciudades a pocos metros sobre el nivel del mar. ..20 % del territorio venezolano? Otra posdata: En puerto ayacucho, al lado del Padre Río, sí no tienes bomba…no tienes agua en tu casa.

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