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Así marcha el déficit hídrico en La Mariposa

Un estudio de la ingeniera geóloga Marisela Navarro detecta y analiza, mediante métodos y herramientas de la geomática y otras disciplinas, la situación de uno de los principales embalses que surten a Caracas

por Soriana Durán
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Soriana Durán / Fotos Abraxas Iribarren

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No hace falta revisar ningún estudio científico reciente para darse cuenta de que hace más calor o más frío que antes, que las lluvias se agudizan y tienden a convertirse en torrentes que desbordan ríos y provocan deslaves; que los períodos de sequía son más largos y graves y que, por ende, el suministro de agua potable y energía eléctrica se ve afectado con mayor frecuencia.

En los últimos tres años las inundaciones han tenido como consecuencia el desplazamiento forzado de habitantes de Trujillo, Barinas y Mérida. Por otra parte, y en un escenario que parece una contradicción, la escasez de agua en otras regiones del país azota comunidades enteras, obligándolas a emplear métodos que les garantices la supervivencia cotidiana.

Teniendo en cuenta estas dinámicas y sumándole elementos socioeconómicos y políticos específicos —sanciones unilaterales que han impedido nuestro libre desarrollo económico y tecnológico, por ejemplo— la crisis climática en el territorio venezolano se ha venido caracterizando como altamente impredecible. Sin embargo, investigaciones como las que lleva Marisela Navarro sobre el embalse La Mariposa desde la Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT) ofrecen la posibilidad de maniobrar y rectificar sobre eventos probables que podrían ser devastadores.

“En el área de Geomática trabajamos mucho con las imágenes satelitales, a través de las cuales podemos determinar las dimensiones de esos espejos de agua, cómo han variado en el tiempo, si ha habido un incremento o una reducción, o si la capacidad del embalse se ha reducido, ya sea porque hay un crecimiento de la vegetación que, como la bora (planta acuática flotante, a menudo considerada una especie de propagación extrema), a medida que va creciendo va ocupando espacio del embalse y va afectando su capacidad. O la acumulación de sedimentos. ¿Cómo lo podemos controlar en este caso? A través de dragados, limpieza. Si no se hacen dragados, si no se hace limpieza, ese sedimento se va acumulando allí”.

Marisela Navarro se graduó de la Universidad Central de Venezuela como ingeniera geóloga, desde entonces ha mantenido una carrera consistente con sus intereses en geología aplicada a construcciones civiles, gestión de riesgo ante desastres naturales, las ciencias de la tierra y la tecnología satelital.

De madre guariqueña y padre canario, Marisela nació en Zaraza, pero creció en Cagua, estado Aragua. En bachillerato empezó a interesarse por el estudio de las rocas y los minerales, lo que la llevó a especializarse años después en geomática, una disciplina que utiliza software especializado (como QGIS y ArcGIS) e imágenes satelitales (misiones Sentinel, Miranda y Sucre) para desarrollar sistemas de información geográfica y cartografía aplicada. Podría decirse que es una de las pocas especialistas de esta área en el país, la cual también promueve a través de diplomados externos ante la ausencia de la materia en los currículos universitarios tradicionales.

“Somos poquitos los que nos especializamos hacia el área de la geomática. Les comentaba a mis compañeros que es una un área que no se enseña en las universidades. Por iniciativa de la misma institución se abrió un diplomado en el área de geomática que se está dictando actualmente en la Escuela de Planificación. Se ofrece al público en general, ahí se han formado muchas personas de distintas organizaciones, tanto públicas como privadas, y están aplicando las herramientas en sus lugares de trabajo”.

Desde hace aproximadamente 11 años trabaja en el Centro de Procesamiento Digital de Imágenes (CPDI) del Instituto de Ingeniería. Mediante la geomática ha llevado a cabo un análisis multitemporal del embalse La Mariposa y el estado crítico de sus reservas hídricas, que evidencia una reducción alarmante del espejo de agua: de aproximadamente 347 millones de metros cuadrados en 2017 a 276 millones a inicios de 2026.

A medida que fuimos descargando imágenes satelitales de diferentes años, desde el satélite Sentinel-2, vimos que hay muchas zonas del embalse que están llenas de sedimento y de vegetación y eso, por supuesto, reduce el espacio, reduce la capacidad del embalse, y finalmente se reduce el volumen de agua que pueda llegar a las poblaciones, y eso es crítico.

Hace énfasis en que este déficit hídrico no solo representa escasez de este recurso que es absolutamente indispensable, sino que también implica la contaminación del embalse y conlleva una desmejora de su calidad, pudiendo crear escenarios para cultivo de enfermedades o bacterias que afectan la salud y humana y de las especies endémicas de la zona.

“¿Qué es lo que ha contribuido a ese a ese déficit hídrico? Bueno, está el tema climático, la variabilidad climática y las sequías extremas que se están presentando últimamente a raíz del calentamiento global. El fenómeno del Niño ha repercutido en la reducción del volumen de agua, es un factor que no podemos controlar. Hay otros factores que también influyen, como la falta de mantenimiento. Las fallas eléctricas también han influido mucho en que tengamos problemas con la distribución del agua que viene de estos embalses.”

Según sus investigaciones, la actividad humana y los asentamientos construidos en las zonas aledañas a los ríos y cauces han provocado una alteración en la calidad del agua que baja a los embalses; los desechos y la basura son factores de riesgo que promueven la sedimentación al asentarse en el fondo del cuerpo de agua. Para ella es importante generar campañas de concientización y sensibilización respecto de lo que podemos hacer como civiles para contribuir al mejoramiento de las condiciones hídricas de estos embalses que son vitales para el consumo y el desarrollo de la vida.

“Como venezolana que soy me preocupa la situación del agua. Todos en algún momento nos hemos visto afectados por la crisis del agua, ¿verdad? Los cortes de agua se hacen casi todos los días, dependiendo de la zona. Entonces, la finalidad es concientizarnos de la gravedad de la situación y conocer que a través de la geomática podemos hacer análisis y estudios al respecto, podemos aportar en algo para para mejorar la situación de los embalses de Venezuela”.

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