Inicio Carbono 14 43 años del primer caso diagnosticado de sida en Venezuela

43 años del primer caso diagnosticado de sida en Venezuela

Una de las enfermedades más mortíferas del siglo terminó revelando otra en el mismo registro del espanto: la deshumanización por miedo

por Marianela Tovar Núñez
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Marianela Tovar Núñez – Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas

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El año 1983 es recordado en nuestro país por el Viernes Negro, día que dejó al descubierto el endeble andamiaje que sostenía a la Venezuela saudita. Sin embargo, ese mismo año ocurrió otro acontecimiento en torno al cual se generó mucho revuelo e inquietud, pero que ahora ha sido olvidado: el diagnóstico del primer caso de sida. Un evento que marcó la historia nacional de la epidemia de VIH/sida.

Una historia que no puede relatarse sin destacar el papel de los medios de comunicación de masas, los cuales fueron fundamentales en la construcción de las representaciones —aún vigentes— de la enfermedad. Todo comenzó con una falsa alarma desatada en abril por gran parte de la prensa nacional: había llegado el sida al territorio nacional. Estos fueron algunos de los titulares amarillistas: “Llegó el cáncer gay a Venezuela”, “Cáncer de las locas amenaza a Venezuela” y “Aislar a homosexuales e impedir transfusión de sangre donada por ellos para evitar ‘Cáncer Gay”. La manera como se difundió esta “noticia” causó mucha agitación, avivó grandes temores en torno a la sexualidad y tuvo como consecuencia inmediata el incremento de distintas formas de violencia contra los gays y las mujeres trans precarizadas. De tal manera que en medio de una atmósfera de temor e incertidumbre creada por los periódicos de gran circulación, aparecerá el primer caso diagnosticado de sida.

En el mes de mayo, un hombre de 56 años llegó al consultorio del infectólogo Manuel Guzmán Blanco, ubicado en el Centro Médico de Caracas. Venía referido por el cardiólogo internista Tomás Sanabria, quien lo había tratado y a quien le llamaron la atención sus extensas lesiones en la piel, por lo que le realizó una serología para detectar sífilis (VDRL) que salió positiva. Le puso el tratamiento indicado; sin embargo, no mejoró.

Guzmán Blanco, al ver las mismas lesiones, se figuró que era sarcoma de Kaposi e inició los procedimientos para confirmar o desechar esta suposición. El cirujano Armando Vegas tomó la biopsia y el patólogo Aldo González Serva hizo el análisis microscópico. Efectivamente, los exámenes confirmaron que las lesiones eran manifestaciones de este tipo de cáncer de la piel.

Titulares de prensa venezolana (1983)

Luego de este diagnóstico inicial le indicaron al paciente que se hiciera las pruebas de inmunidad en el único lugar que lo hacía en ese momento, el Instituto de Inmunología de la Universidad Central de Venezuela, dirigido por Nicolás Bianco; la médica Gloria Echeverría de Pérez realizó el estudio inmunológico, la determinación de linfocitos T CD4 y CD8, el cual demostró deficiencia del sistema inmunitario. Estas manifestaciones clínicas se correspondían con los casos de sida reportados en la literatura médica estadounidense desde 1981; por lo tanto, se confirmó el diagnóstico clínico.

El paciente “fue tratado con suramina e interferón, sin resultados” (Guzmán Blanco et al., 1988, 74). No se le pudo hacer seguimiento porque este hombre no se mantuvo en control médico; probablemente se sintió expuesto por la publicación de su caso en El Nacional y optó —como muchos— por el aislamiento. Murió tres meses después de una infección del sistema nervioso central.

Poco después se registró un segundo caso: una mujer que en 1980 había tenido un parto por cesárea en la ciudad de Houston; el postoperatorio se complicó, perdió mucha sangre y, en consecuencia, le tuvieron que hacer varias transfusiones. Dos años después se le presentaron una serie de síntomas: una diarrea persistente y complicaciones respiratorias con tos. Regresó a Caracas en 1983 y fue referida al Centro Médico; el grupo de infectólogos conformado por Raúl Istúriz, Jorge Murillo y Guzmán Blanco atendió el caso. Según el reporte de estos médicos, la paciente “tuvo varias infecciones oportunistas, incluyendo neumonía por Pneumocystis carinii, criptosporidiasis intestinal y bronquial y candidiasis esofágica” (Guzmán Blanco et al., 1988). Murió dos meses después del diagnóstico por complicaciones de distintas infecciones.

Foto tomada el 4 de febrero de 1983 por Charles Dauguet, microscopista de del Instituto Pasteur de Francia. Es la primera fotografía del virus causante del sida, conocido a partir de 1986 como Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)

¿Por qué este grupo de especialistas pudo hacer el diagnóstico de una enfermedad que era nueva en el país? Porque estaban al día en la literatura relacionada con sus respectivos campos, participaban en congresos médicos nacionales e internacionales y trabajaban en equipo. Por todas estas razones, pudieron distinguir las manifestaciones clínicas reconocidas del sida; por ejemplo, Guzmán Blanco había estado en el año 1982 en el Congreso de la Infectious Diseases Society of America. Allí se presentaron pacientes con sarcoma de Kaposi y al momento de ver las lesiones del primer paciente, este médico pudo, en retrospectiva, hacer la asociación pertinente.

En este primer momento de miedo, discriminación y desconocimiento generalizado sobre las formas de transmisión de esta enfermedad, tres centros cumplieron una importante labor en el diagnóstico y atención a las y los pacientes: el Centro Médico de Caracas, el Hospital Vargas y el Instituto de Inmunología de la UCV.

Estos especialistas, que trabajaban en instituciones públicas y privadas asentadas en la ciudad de Caracas, respondieron de manera inmediata y efectiva a los primeros casos de sida en Venezuela, establecieron una red de colaboración con diferentes médicos y médicas, asimismo, formaron al personal de salud en el manejo de las y los pacientes. Esta labor médica estuvo en las antípodas de la actuación de la mayoría de los medios de comunicación de masas que, en esa etapa crucial, más bien contribuyeron a crear un clima de miedo y apuntaron a dos culpables: los hombres gays y las mujeres trans.

La situación actual de la epidemia es muy diferente a la de principios de los ochenta: se ha establecido la etiología, existe la terapia retroviral (TAR), la enfermedad ahora es crónica, hay distintas políticas de prevención y su epidemiología sigue cambiando. También se ha modificado la manera como los medios de comunicación tratan todo lo relacionado con el VIH y sida; sin embargo, permanecen los prejuicios que desde antes del primer caso diagnosticado siguen afectando a las personas que viven con VIH.

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Quiero expresar mi agradecimiento a la licenciada Sylvia Chirinos y a las profesionales que trabajan en la Biblioteca «Marcel Roche» del IVIC, cuyo apoyo fue fundamental para el avance de esta investigación.

Referencias citadas:

Guzmán, M. et al. (1988). Estudio de 58 pacientes con SIDA. Atendidos en dos hospitales de Caracas. Gaceta Médica de Caracas 96 (1-3), pp. 73-79.

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Investigadora. Laboratorio de Historia de la ciencia y la tecnología (IVIC)

1 comentario

Mjimenez 14 junio 2026 - 09:06

Excelente trabajo de nuestra investigadora Marianela Tovar siempre a la vanguardia de la producción de pensamiento critico feminista.v

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