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Viaje al recuerdo de dos aldeas artesanales larenses

por Jose Roberto Duque
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Texto y fotos: Teresa Ovalles M.

«…pieles de aguatinta que hilan y tejen los cielos…»

Lara, además de músicos y grandes creadores, tiene al menos dos importantes aldeas artesanales. Una es la de Tintorero, ubicada entre las vías a Carora y Quíbor, municipio Jiménez, carretera Lara-Zulia. La otra es Agua Viva, en Cabudare, municipio Palavecino. También es famosa La Candelaria, en Carora, porque allí nació nuestro guitarrista universal, Alirio Díaz.

Tintorero, declarado Patrimonio Cultural, es un puntito inolvidable del Planeta. Hubo días en los que solía viajar desde Barquisimeto. Una tarde visité al violinista y artesano textil Sixto Sarmiento (1905-1986). Esa tarde afirmó que “la jambre da asco” y luego de una amena conversa tocó el violín.

También hay en Tintorero una historia de nuestros aborígenes tocuyanos del tejido.

Hubo ocasiones en que fui a visitar a los ceramistas, a los alfareros. En los años noventa estuve en los caseríos ubicados en los alrededores de Quíbor en una búsqueda de artesanía utilitaria. De ellas tengo una muestra de dos tacitas del taller Loma Roja, ubicado en el caserío La Costa, perteneciente al artista Miguel Ángel Peraza. Fue cuando conocí la hermosa casa artesanal hecha con materiales reciclados de casa antiguas y bloques de adobe del ceramista Miguel Ángel Peraza, Premio Nacional de Artesanía 1996.

También llegué a vender juegos de tazas, que compraba en el corazón de Tintorero.

En esta aldea se celebra la Feria Internacional Artesanal, y es célebre por los telares en los que anteriormente elaboraban cobijas de lana de ovejas; hoy en día predominan los tejidos en algodón para las hamacas, masayas, individuales para el comedor, tendidos para camas, caminos de mesa, etc. Las hamacas, con primorosos colores de guacamayas, son sencillamente, hermosas. Las venden tejidas con pabilo, el mismo que se usa para hacer las tradicionales hallacas.

Hoy en día ha mermado la cantidad de artesanos de la zona debido a la pandemia y han tenido que irse a la orilla de la carretera y cambiarse al horario de la tarde-noche para que rindan las ventas.

Agua Viva

Del taller Bachaco Rojo, de Asdrúbal Vargas ubicado en Agua Viva, Cabudare, municipio Palavecino, vía Parque Nacional Terepaima, busqué por docenas las tallas en arcilla de San Francisco de Asís, también para venderlas en Caracas.

Ayer el que fue un pequeño taller sólo elaboraba piezas de San Francisco, entre otros santos, y angelitos. Hoy ese taller es una tienda-galería con trabajos de artistas de todo el país, pero especialmente de Lara. Allí se consiguen piezas religiosas, decorativas, utilitarias…Puede verla en https://www.youtube.com/watch?v=Yv-CjEFNQvk

Agua Viva también es cobijo de gente laboriosa del vidrio, la cerámica, el papel artesanal y la arcilla, en estos tiempos.

De entre 120 a 200 artesanos sólo quedan diez talleres: Hoja de agua, de Luzmarina Gutiérrez; Puro cuero, de Marlon Torres; el de Marina Castillo con su Pedacito de Barro; José Antonio Gaínza tiene uno de bisutería en cueros, piedras y metales; el de Alexander Osío con Juguetes de madera; Nemecia Daza tiene el de vidrio fundido llamado Nemate; el Bachaco Rojo de Asdrúbal Vargas, artífice de piezas en arcilla; el de Rafael Majano llamado Vitrofusión y metales y el de la Asociación de Muñequeras, conformado por abuelitas de la zona.

No se pueden quedar por fuera las extraordinarias piezas en madera y metales de reciclaje de Matei Berríos (taller Azul), quien en una lucha contra la tristeza migró a Italia a raíz de un accidente donde perdió la vida uno de sus hijos.

Tanto en Tintorero como en Agua Viva las manos de estos artistas parecen guiadas por la savia del Universo para construir piezas de ensueño.

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