_____________
La exploración de cuerpos menores del Sistema Solar es hoy el laboratorio más dinámico de las ciencias planetarias. En esta carrera por descifrar nuestro pasado cósmico, la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, China National Space Administration) marcó un hito histórico: la sonda Tianwen-2 dio caza a su primer objetivo. Tras un viaje de unos 400 días, la nave se posicionó el 6 de julio de 2026 en la misma órbita del asteroide (469219) Kamo’oalewa (antes 2016 HO3), situándose a tan solo 20 km de su superficie.
Kamo’oalewa es un enigmático cuasisatélite de la Tierra cuyo origen exacto sigue en estudio. El objetivo de la CNSA es descender, tomar muestras y traerlas a la Tierra para analizar su topografía, composición y estructura interna. Estudiar estos cuerpos primitivos es crucial: actúan como cápsulas del tiempo con material intacto de la nebulosa solar primitiva, lo que nos permitirá comprender la evolución y dinámica de nuestro vecindario espacial, ofreciendo claves para resolver los grandes paradigmas sobre los orígenes de nuestro planeta.
La bitácora del encuentro: ¿cómo? ¿cuándo? ¿por qué?
El viaje de la sonda espacial Tianwen-2 comenzó el 29 de mayo de 2025, cuando despegó desde el Centro Espacial de Xichang a bordo de un cohete Larga Marcha 3B (CZ-3B) ¿Su misión? Primeramente, demostrar la capacidad tecnológica de China para acercarse a un asteroide pequeño, sincronizar su órbita, descender a la superficie, recolectar muestras y traerlas con éxito a la Tierra en el año 2027 (Fig. 1). Más allá de la proeza de ingeniería y de fortalecer las estrategias de defensa planetaria, el verdadero corazón de este viaje es descifrar el enigmático origen de este cuasisatélite terrestre, porque parece orbitar a la Tierra.

Tras una travesía de 400 días terrestres y cerca de mil millones de kilómetros utilizando propulsión eléctrica solar, la sonda Tianwen-2 detectó visualmente al asteroide con sus propias cámaras el 6 de junio de 2026. Un día después, el 7 de junio, se situó en su mismo plano orbital. La fase crítica comenzó el 19 de junio al reducirse la distancia a 2000 km. En ese momento, el margen de error de los datos orbitales de la sonda calculados desde Tierra aumentó significativamente, obligando a Tianwen-2 a asumir el control absoluto mediante un modo de navegación 100% autónoma (Fig. 1). El clímax de esta primera fase se consolidó el 4 de julio de 2026, cuando la sonda se acopló oficialmente a la misma órbita de (469219) Kamo’oalewa, posicionándose a una distancia segura de solo 20 kilómetros.
El enigma: dimensiones inesperadas y giros veloces
El asteroide es un objeto de tipo Apolo cuya trayectoria orbital se entrelaza de manera muy estrecha con la de nuestro planeta. Mantiene una resonancia orbital 1:1 con la Tierra. Aunque técnicamente orbita alrededor del Sol en un período de aproximadamente un año, la gravedad de nuestro planeta actúa como un ancla geométrica; esto hace que, desde la perspectiva terrestre, el asteroide parezca danzar a nuestro alrededor sin alejarse en exceso (Fig. 2). Este objeto, descubierto el 27 de abril de 2016 por el observatorio de Haleakala en Hawái, es el cuasisatélite más cercano y estable conocido. El hallazgo fue realizado en el marco del proyecto Pan-STARRS-1, un telescopio diseñado específicamente para la búsqueda sistemática de objetos cercanos a la Tierra (NEOs).

Al acercarse al asteroide, Tianwen-2 se encontró con una gran sorpresa sobre su tamaño. Los modelos matemáticos terrestres estimaban que el objeto medía entre 40 y 100 m de diámetro, pero la realidad observada reveló otra información. Un artículo publicado el 2 de julio de 2026 con observaciones de infrarrojo medio del James Webb Space Telescope (JWST) (y confirmado por la llegada de la sonda) reveló que (469219) Kamo‘oalewa mide apenas unos 20 m de diámetro en su eje menor y unos 30 m en su eje mayor (Fig. 3). Bajo la premisa de sus dimensiones, el asteroide registraría un volumen estimado de 4400 m³ y una masa de 11.300 toneladas métricas; valores que deberán corroborarse mediante imágenes in situ de alta resolución. Con tales proporciones, es el cuerpo menor más pequeño jamás visitado por un artefacto humano, con una longitud máxima que apenas duplica la de la propia sonda Tianwen-2 (con sus paneles solares desplegados).

Figura 3 Imagen real capturada por Tianwen-2 el 2 de julio de 2026 desde 20 km de distancia. Nota de CNSA, 2026
Con un rápido período de rotación de 28,02 minutos (0,467 h) derivado de los datos del JWST, posee una gravedad polar pura de 8,37×10⁻⁶ m/s² (unas 8 millonésimas de la gravedad terrestre). Sin embargo, en los extremos de su eje mayor, la aceleración centrífuga supera la atracción gravitatoria por casi el doble; lo que implica que cualquier partícula suelta saldría disparada inmediatamente al espacio. Así, los modelos mecánicos sugieren que el regolito menor a 2 cm se mantiene estable únicamente gracias a la cohesión interna. Esta bajísima gravedad y su alta rotación representan uno de los mayores desafíos de ingeniería para la misión Tianwen-2, la cual tiene previsto recolectar hasta 100 g de muestra para traer a la Tierra.
Con magnitud entre 24,3 y 24,98, el tenue asteroide Kamoʻoalewa es difícil de observar desde la Tierra. Sin embargo, el instrumento NIRSpec del JWST reveló un albedo geométrico del 59%, superior al 12% de la Luna. Se teorizaba que era un fragmento lunar eyectado por el impacto del cráter Giordano Bruno en 1178 (Jiao et al., 2024). Pero los datos del JWST sugieren que es un raro asteroide Tipo E (Sharkey et al., 2026), rico en minerales refractarios y surgido del manto de un asteroide del Cinturón Principal. Un hallazgo clave para la geología planetaria.

La importancia para las Ciencias Planetarias y el rol del CIDATA
El estudio de objetos como Kamo‘oalewa es vital porque actúan como «cápsulas del tiempo», al conservar la composición química e isotópica primordial de la nebulosa que dio origen al Sistema Solar. Comprender su trayectoria y estructura interna es la base fundamental para desarrollar estrategias de mitigación ante posibles impactos de meteoroides contra la Tierra (Navas, 2025).
Aquí es donde el Grupo de Ciencias Planetarias del CIDATA se posiciona en la vanguardia científica. El análisis de estos cuerpos requiere un esfuerzo continuo y multidisciplinario. Mediante campañas sistemáticas de astrometría (para determinar posiciones y órbitas) y fotometría (para analizar variaciones de luz, periodos de rotación y propiedades superficiales), el grupo aporta conocimiento global usando los telescopios del Observatorio Astronómico Nacional en Llano del Hato, Mérida, Venezuela.
Cuando una sonda como Tianwen-2 navega de forma autónoma porque los datos terrestres se ven limitados ante la complejidad de capturar la luz de un asteroide de 20 metros, se evidencia la necesidad de refinar los métodos observacionales; un reto en el que nuestros investigadores enfocan sus capacidades para caracterizar astros que mañana podrían ser clave para la humanidad.
Próximos pasos de la Odisea Espacial de Tianwen-2
En las próximas semanas, Tianwen-2 estrechará el cerco sobre Kamo‘oalewa, descendiendo primero a 3 km y luego a una distancia crítica de apenas 300 metros para cartografiar los mejores sitios de recolección. El cronograma de la misión contempla:
• Abandono de Kamo‘oalewa (abril de 2027): La sonda finalizará la recolección de muestras y encenderá sus motores para emprender el viaje de regreso a la Tierra.
• Regreso a la Tierra (29 de diciembre de 2027, 09:15 UTC): La cápsula se separará de la nave principal y aterrizará en territorio chino portando el valioso regolito.
• Encuentro con (7968) Elst-Pizarro (24 de enero de 2035): Tras entregar la cápsula y realizar una asistencia gravitatoria, la sonda continuará hacia el Cinturón Principal para estudiar este asteroide-cometa hasta abril.
A pesar del hermetismo de los medios oficiales en torno a esta nave (una de las misiones más reservadas de la década), sus logros astronómicos ya hablan por sí solos. Tianwen-2 no solo expande las fronteras del espacio profundo, sino que nos obliga a afinar la mirada desde la Tierra, recordándonos que incluso en las rocas más pequeñas se esconden las respuestas a las grandes preguntas de nuestro origen.
________________
Referencias Bibliográficas
China National Space Administration. (2026). Tianwen-2 mission update and technical specifications. https://www.cnsa.gov.cn
Jiao, Y., Cheng, B., Hua, Y., Zhang, Y., y Wei, Y. (2024). Asteroid Kamo‘oalewa’s journey from the lunar Giordano Bruno crater to Earth 1:1 resonance. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2405.20411
NASA Jet Propulsion Laboratory (JPL). (2026). Small-Body Database Lookup: 469219 Kamo‘oalewa. https://ssd.jpl.nasa.gov/tools/orbit_viewer.html
Navas, G. (2025). Generación del conocimiento y defensa terrestre ante NEOs: Asteroide 2024 YR4. Conocimiento Libre y Licenciamiento (CLIC), (32). https://convite.cenditel.gob.ve/publicaciones/revistaclic/article/view/1382
Sharkey, B. N. L., Reddy, V., Noonan, J. W., Kareta, T., Bauer, J. M., Holler, B. J., Kim, Y., y Conrad, A. R. (2026). JWST characterization of Earth quasi-satellite (469219) Kamo‘oalewa. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.24017
Space.com. (2021, 11 de noviembre). Scientists identify the source of the Earth’s mysterious ‘quasi-moon’. https://www.space.com/quasi-moon-kamooalewa-giant-lunar-impact
Wikipedia Commons. (2016). Asteroid 2016 HO3 (Kamo‘oalewa) orbit [Archivo de video]. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/59/Asteroid2016HO3-SunEarthOrbit.webm